CARTA ABIERTA A JUAN MANUEL DE PRADA, por Gil de la Pisa Antolín…

Para mi Amigo, Blas Antonio, en honor a Gil de la Pisa Antolín, quién es su referente Espiritual y Político.

 


 

CARTA ABIERTA A JUAN MANUEL DE PRADA

 

Admirado Juan Manuel:

 

Han pasado veintidós años, Hacía dos que publicaba para mis amigos Peña 361. Cataluña Hispana”, un boletín que, con distintos nombres, he seguido publicando hasta que, con  87 años. decidí cambiar a simples comentarios esporádicos (de eso hace un año).

 

Acababas de publicar tu primera novela “Coños” . Yo leí las críticas super elogiosas de  alguno de los “primeros espadas” de la intelectualidad y me apresuré a comunicar a mis lectores que acababa de aparecer un próximo Premio Nobel” de  las Letras. Mi juicio lo basaba en el hecho de tu triunfo y el título de tu novela. Para mí estaba claro; si los que he considerado siempre –y así los llamo: “servidores de la Sinagoga de Satanás” te ponían por las nubes, tenías un porvenir brillante asegurado con remate final en Estocolmo.

 

Por supuesto, como no me ha sobrado nunca tiempo para leer todo lo que quiero y no suelo perderlo leyendo a quienes merecen los elogios de quienes están empeñados en la destrucción de los cimientos de nuestra civilización hispana y, automáticamente para mí,  ya pertenecías a esa constelación, no leí tú libro. Me limité, como he dicho, a “profetizar” tú gran segura coronación en Suecia.

Años después, con gran sorpresa mía me topé con  tus artículos formidables de escritor católico y me apresuré a confesarte mi error. Me respondiste que siempre habías pensado igual. Yo había hecho un juicio muy rápido y presenté mis disculpas.

Desde entonces he seguido tu guerra en un común frente de batalla (yo desde hace 71 años) y he disfrutado de tus escritos y de tus iniciativas en televisión. Tenemos la suerte de admirar tu genio de escritor al servicio de la Fe.

Dicho esto pasemos al artículo recién publicado, que ha provocado mi carta.

Como ya he apuntado soy un viejo de 88 años que desde los 17 (el 1 de enero de 1945) me fui a las trincheras de la guerra de las ideas y los hechos, contra los enemigos de Dios y de España como civilizadora y cristianizadora de medio mundo. Y llevo medio siglo viviendo los desastres favorecidos por el Vaticano II, lo mismo en religión que en hispanidad.

 

En  los años sesenta del pasado siglo, nadie nos creyó cuando intentamos evitar el desastre y el llegar a la cloaca inmunda que nos toca vivir con el apoyo de los políticos y la incalificable postura de la Jerarquía Católica, lo mismo desde las diócesis que desde Roma.

 

Lo que previmos se ha cumplido y hoy tú escribes un artículo que firmaríamos todos aquellos que vimos con medio siglo de anticipación donde acabaríamos. NO quiero alargarme más, pero a mis lectores probablemente les dedicaré pronto algunos comentarios más extensos, especialmente sobre la Noche Oscura que vive la Obra de Cristo, cuando nos habían anunciado una “alegre primavera” y estamos peor que en Sodoma y Gomorra, las ciudades que fulminó el Señor.

 

Yo te podría hablar de esa batalla que hemos mantenido durante más de medio siglo sorda e ignorada, pero real. Ojalá muchos otros acaben de ver lo que ha pasado y sigue ocurriendo.

 

Te felicito por ese artículo magistral que reproduzco para mis lectores.  Por supuesto, ahora despídete del Premio Nobel que te anuncié ingenuamente, cuando te juzgué precipitadamente creyendo que habías elegido la autopista que lleva a Estocolmo…

Con  sincera admiración y a fe católico, español, castellano, palentino, y falangista. Saludos.

Gil de la pisa Antolin.

 

 

Acompañamos el genial artículo de Juan Manuel de Prada>>>

«Recordaré un pasaje de las Escrituras que conviene tener presente para que no muera la esperanza»

… Son muchos los lectores que me escriben inquietos, algunos muy lastimados en sus creencias, otros en un estado de angustia próximo a la pérdida de la fe, suplicándome que me pronuncie sobre tal o cual desvarío eclesiástico.  Durante muchos años ofrecí mi jeta desnuda para que me la partieran los enemigos de la fe; hasta que, cierto día, empezaron a partírmela también (¡y con qué saña!) sus presuntos guardianes.  Hoy atravieso una noche oscura del alma de incierta salida; por lo que, sintiéndolo mucho, no puedo atender las solicitudes de mis lectores angustiados, sino en todo caso sumarme a su tribulación.  En cambio, les recordaré un pasaje de las Escrituras que, en momentos tenebrosos, conviene tener presente, para que no muera la esperanza.  Y estas líneas serán las últimas que dedique a esta cuestión desgarradora.

 

…En una de las visiones del Apocalipsis se nos habla de la Gran Ramera, que «fornica con los reyes de la tierra» y «embriaga a las gentes con el vino de su inmoralidad».   Esta Gran Ramera es la religión adulterada, falsificada, prostituida, entregada a los poderes de este mundo; y es la antítesis de la otra Mujer que aparece en el Apocalipsis, la parturienta vestida de sol y coronada de estrellas que tiene que huir al desierto, perseguida por la Bestia.

Si la Gran Ramera simboliza la religión genuflexa ante los «reyes de la tierra», la parturienta representa la religión fiel y mártir.  Estas dos facetas de la religión, que para Dios son perfectamente distinguibles, no lo son siempre para los hombres, que con frecuencia confunden a la una con la otra (a veces por candor, a veces por perfidia); y sólo serán plenamente distinguibles en el día de la siega, cuando se separen el trigo y la cizaña.  Entretanto, para tratar de distinguir esta religión prostituida hemos de guiarnos por los indicios que nos brindó Cristo: es la religión convertida en sal sosa, es la religión que calla para que griten las piedras, es la religión que permite la «abominación de la desolación», adulterando, ocultando y hasta persiguiendo la verdad.

«Os expulsarán de la sinagoga –profetizó Cristo, en un último aviso a navegantes–. Y, cuando os maten, pensarán que están haciendo un servicio a Dios».  Evidentemente, no se estaba refiriendo a la persecución decretada por los reyes de la tierra, sino a la persecución mucho más pavorosa impulsada por la Gran Ramera.

 

¿Cómo fornica la Gran Ramera con los reyes de la tierra?  Allanándose ante sus leyes, transigiendo ante su dictadura ideológica, callando ante sus iniquidades, codiciando sus riquezas y honores, aferrándose a los privilegios y brillos con que la han sobornado, para tenerla a sus pies; en resumen, poniendo los poderes de este mundo en el lugar que le corresponde a Dios.

¿Y cómo embriaga a las gentes con el vino de su inmoralidad?  Adulterando el Evangelio, reduciéndolo a una lastimosa papilla buenista, enturbiando la doctrina milenaria de la Iglesia, cortejando a los enemigos de la fe, disfrazando de misericordia la sumisión al error, sembrando la confusión entre los sencillos, condenando al desconcierto y a la angustia a los fieles, a los que incluso señalará como enemigos ante las masas cretinizadas, que así podrán lincharlos más fácilmente.

Al final esos fieles serán muy pocos; pero, a cambio, serán terriblemente visibles, provocando el odio de la religión prostituida, que los perseguirá hasta el desierto: «Y seréis odiados por causa de mi nombre, pero el que persevere hasta el fin, ése será salvo». 

Entretanto, Dios mantendrá sus promesas sobre la permanencia e infalibilidad de sus palabras: «Cielo y tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán». Y esa última luz será nuestro único consuelo, mientras nos invade la noche oscura del alma.

 

© Abc

 

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Sobre Para Mayor Gloria de Dios, El Siervo de Dios

Experto en Informática y en Bioquímica y Biología Molecular.

10 Respuestas para “CARTA ABIERTA A JUAN MANUEL DE PRADA, por Gil de la Pisa Antolín…”

  1. Esos fieles serán pocos pues así lo quisieron, diezmaron, los modernistas de turno ratz y el promiscuo wochtila y cia. Si hubieran sido obedientes a Fátima esto no hubiera acontecido pero por supuesto como eran unos modernistas desobedientes y liberaloides era lógico que no iban a hacer lo que el pedido del cielo mandó.

    El pobre Pravda es un neocón que conserva lo revolucionado en el vaticano dos pero no quiere errores nuevos. La gran ramera es la masonería que en este caso se infiltró POR CULPA del ptañero progre roncalli que le abrió las puertas al frío siberiano de la revolución bolche.

  2. https://lascadenasdeobligado
    Esto son los frutos amargos de la “apertura al mundo”, a ese mundo que odia a la Iglesia como odió a Nuestro Señor Jesucristo y que se acuerda de la moral natural y cristiana no para observarla (no se considera obligado a ello y la pisotea a diario), sino sólo para enlodar a una categoría de personas que, pese a la posible caída de algunos de sus integrantes, sigue siendo, en conjunto y con gran diferencia, mejor que el mundo que la denigra.
    Éstos son, sobre todo, los frutos de aquella erosión de la fe a la que dio inicio el “pastoral” Vaticano II. Sin la fe la moral se derrumba como se derrumba un edificio privado de sus cimientos.
    Martes, 23 de marzo de 2010, el periodista Gerald Wagner escribió en el famoso diario inglés Daily Telegraph un artículo titulado: El ambiente postconciliar y la pedofilia. El escándalo católico de los abusos sexuales: es hora de restaurar la fe y echar a los obispos esclavos de la moda. “El problema de los abusos –escribe- es sólo una pequeña parte de la crisis mucho más amplia que aflige a la Iglesia después de la catástrofe del Vaticano II, una catástrofe mucho más seria que la constituida por la Reforma. (…).Tales delitos se consumaron siguiendo la estela que había dejado el Vaticano II, el cual arrojó la doctrina católica por la borda como si fuera un lastre. Estos delincuentes eran hijos de Pablo VI y de la ‘puesta al día’. Una vez que se había envilecido el cuerpo místico de Cristo resultaba fácil emporcar a los cleriguillos. Los sacramentos y las prácticas devocionales, a las que ‘se había dado de mano’ y que según el Papa, habrían podido evitar todo esto, no se marchitaron en la vid: fueron ramas podadas por obispos y sacerdotes. Había sólo un pecado mortal en la Iglesia católica en el tiempo en que se propagaba este abuso: atreverse a celebrar la misa tridentina en latín o tener la osadía de asistir a ella”.

    ¡¡muy bien por el Daily Telegraph!

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