Carta abierta al Papa Francisco sobre la homosexualidad, pederastia y el Lobby Gay en la Iglesia Católica…

Carta abierta de Randy Engel al Papa FranciscoRandy Engel

Por Randy Engel, 09 de noviembre 2013

Tomada de RenewAmerica

Asunto: Creación de una Pontificia Comisión de Investigación sobre la homosexualidad, pederastia y el Lobby Gay en la Iglesia Católica.

Como Resumen de esta Carta podemos destacar lo siguiente:

  1. Es una carta abierta al “Papa” Francisco sobre la homosexualidad y pederastia, Randy Engel (Carta Original, Clic Aquí) le echa una bronca. En una larga, pero muy bien escrita, “Carta Abierta al Papa Francisco” , la autora e investigadora, Randy Engel, experta en la homosexualidad en la Iglesia del Novus Ordo, le dice a Francisco cómo unificar sus acciones y acabar con la homosexualidad, la pederastia, y otras perversiones afines, en su iglesia. Engel muestra que no es tan difícil tener una correcta comprensión de la naturaleza y los efectos del vicio homosexual, que definitivamente no se debe minusvalorar con referencias ridículas a “pecados de juventud” o con comentarios tipo “¿quién soy yo para juzgarlo?”.

Le dice que ya es hora de que una vez por todas se establezca una verdadera comisión que ponga fin a la embestida destructiva del “Gaystapo” en la Iglesia del Vaticano II. Esta carta abierta, entre otras cosas, apunta a los siguientes temas:

– Nombramiento por Francisco del sodomita” Mons.” Battista Ricca.

– Cómo el lenguaje gay ha neutralizado efectivamente la oposición a la pervertida agenda-homo.
– Por qué no existe algo así como una persona homosexual.
– Conexión intrínseca entre la homosexualidad, la pornografía, las drogas y el crimen.
– Conexión intrínseca entre la homosexualidad y la pederastia.
– Diferencias entre la pederastia y la pedofilia
– Existencia intolerable de “parroquias gay” y “ministerios gays” en la nueva iglesia de Francisco.
– Demagogia del Lobby Gay con su “Carta abierta al Papa Francisco “.

Engel es incisiva y no se anda con rodeos. Tenga presente, por favor, que este tema es muy sórdido, repugnante e inquietante. La carta no debe ser leída por menores de edad, ya que es explícita en sus referencias y descripciones de los vicios más duros.

Engel termina su carta a Jorge Bergoglio con” fuegos de artificio“. Hay un pasaje que relata la Dra. Randy Engel en “Una carta abierta al papa francisco”, que raya y enseña la absoluta aberración en la que nos encontramos…

Conviene leer Aquí ==>> el Prólogo a la  “Carta abierta al Papa Francisco sobre la homosexualidad, pederastia y el Lobby Gay en la Iglesia Católica”… Para una comprensión mucho mayor de este gravísimo mal Satánico que afecta como un Cáncer a la Santa Madre Iglesia Católica…

 

+++ +++ +++ +++ +++ +++ +++ +++ +++

 

A su Santidad, el Papa Francisco
Palacio Apostólico
00120 Ciudad del Vaticano

Santidad,

Es difícil saber cómo o por dónde empezar esta carta abierta sobre la necesidad de establecer una comisión papal de Investigación sobre la homosexualidad, la pederastia, y el “Lobby Gay” en la Iglesia Católica. Pero como tengo que comenzar por alguna parte permítanme comenzar con la pregunta 21 planteada a usted por el periodista brasileño, Lize Scamparini, durante su primera rueda de prensa del 28 de julio 2013 a bordo del avión papal en su regreso a Roma, del Día Mundial de la Juventud de Río.

He aquí el informe del diálogo entre usted y Scamparini tocando los temas clave de esta misiva: [1]

Ilze Scamparini: Me gustaría pedir permiso para hacer una pregunta un tanto delicada: Una imagen también ha dado la vuelta al mundo, la de Monseñor Battista Ricca (los detalles de este monseñor van Aquí), con noticias sobre su vida privada, me gustaría saber, Santidad, ¿qué piensa hacer al respecto sobre esta cuestión? ¿Cómo hacer frente a esta cuestión y cómo Su Santidad tiene la intención de abordar la cuestión del lobby gay?

Papa Francisco: En cuanto a Monseñor Ricca, hice lo que prescribe el Derecho Canónico, que es la previa investigación. Y desde esa investigación no había nada de lo que lo acusan, no encontramos nada de eso. Esta es la respuesta.

Pero me gustaría añadir algo más sobre esto: veo que muchas veces en la Iglesia, fuera de este caso y también en este caso, se va a buscar los “pecados de juventud”, por ejemplo, ¿no? Y esto se publica. No los delitos. Los delitos son algo más: el abuso de menores es un delito. Pero no los pecados.

Pero si una persona, laico o sacerdote o hermana, ha cometido un pecado y luego se ha convertido, el Señor lo perdona, y cuando el Señor perdona, el Señor olvida y esto es importante para nuestra vida. Cuando vamos a la confesión y reconocemos: “He pecado en esto,” El Señor lo olvida y nadie tiene derecho a no olvidar, porque se corre el riesgo de que el Señor no olvide nuestros [pecados]. Eso es un peligro.

He aquí algo importante: una teología del pecado. Pienso muchas veces en San Pedro: Cometió uno de los peores pecados, que es negar a Cristo, y a pesar de este pecado fue nombrado Papa. Tenemos que pensar mucho en esto.

Pero, volviendo a su pregunta más concreta: en este caso, hice la previa investigación y no encontré nada. Esto es para la primera pregunta.

Luego habló del lobby gay. ¡Quién sabe! Se ha escrito mucho del lobby gay. Todavía no he conocido a uno que me dé la tarjeta de identidad de “gay.” Dicen que existe.

Creo que cuando uno se encuentra con una persona como ésta, hay que distinguir el hecho de ser una persona gay del hecho de hacer un lobby, porque los grupos de presión no son buenos. Eso sí es malo.

Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo? El Catecismo de la Iglesia Católica explica esto de una manera muy hermosa, y dice, espera un poco, dice: “Estas personas no deben ser marginados debido a esto, sino que deben ser integradas a la sociedad”.

El problema no está en tener esta tendencia, no. Tenemos que ser hermanos, porque este es uno, pero hay otros, otros. El problema es el lobby de esta tendencia: el lobby de los avaros, lobby de los políticos, el lobby de los masones, tantos lobbies. Esto, para mí, es el problema más grave. Y le doy las gracias.

 

El lenguaje gayspeak.

Cuando leí por primera vez su respuesta a Scamparini, debo confesar que mi atención no se fijó enseguida en el escándalo Ricca, sino más bien en el hecho de que se utilizó el término “gay” o “personas gay” no menos de cinco veces.

El 6 de junio de 2013, día en que supuestamente hizo un comentario privado a los miembros de la Confederación Latinoamericana de Religiosos y Religiosas afirmó la existencia de un “lobby gay” en el Vaticano, pero el término más tarde se informó con citas. [2] Tal no era el caso en esta ocasión. Debo asumir que su decisión desafortunada de usar el lenguaje políticamente correcto de gayspeak fue deliberado.  En tiempos normales, esta acción podría haber sido pasada por alto como un guiño y un asentimiento, pero en tiempos de guerra huele a traición y a corrupción.

La guerra de la que hablo es la guerra que libran los fieles católicos y otros hombres y mujeres civilizados en todo el mundo contra las fuerzas de la perversión sexual organizada.  Estas son las fuerzas de los enemigos de la cruz de Cristo, cuyo “fin”, como nos dice el Apóstol San Pablo “es perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terreno.” (Epístola. filip. 3, 17-19).  El Colectivo Homosexual, alias el Lobby Gay, ha sido consciente de que por la manipulación del lenguaje se controla la forma de pensar ya que pensamos en términos de palabras.  Las palabras parecen determinar los pensamientos que tenemos.  El lenguaje es control, una forma de condicionamiento pavloviano, en el que el colectivo busca cambiar la forma dominante de la realidad.

 

A diferencia de la palabra homosexual, o el término más tradicional sodomita, la palabra “gay” es utilizada por el colectivo y sus simpatizantes para denotar una “resistencia consciente a los despliegues homofóbicos y heterosexuales de las relaciones de poder”. [3]   Se trata del empeño del colectivo homosexual por transformar al homosexual o sodomita en un hombre “gay”, y para definir, controlar y validar la “auténtica” identidad homosexual, el comportamiento y todos los demás aspectos de la vida “gay”.

 

“La homofobia” como ideología

Como algo relacionado, en recientes declaraciones públicas Ud. ha condenado sistemáticamente la sustitución de la verdadera fe por la ideología yendo tan lejos como para denunciar a los “cristianos ideológicos” que “simplemente recitan las mismas oraciones que han memorizado,” (presumiblemente esto incluye el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria, oraciones tradicionales que los católicos aprendimos en las rodillas de nuestros padres y que son especialmente útiles en los momentos de gran crisis en nuestras vidas).  Sin embargo, usted parece totalmente ajeno a la utilización de la ideología por el Colectivo Homosexual cuando se presenta bajo sus propias narices.

 

Ejemplo de ello es su correspondencia personal, manuscrita, de junio de 2013 con el líder del grupo pro-homosexualista italiano Kairos con sede en Florencia.

En su primera carta a usted, Kairos llamó a la apertura y el diálogo, y señaló que el cierre de la discusión “siempre alimenta la homofobia“. [4]   A pesar de que el texto oficial de su correspondencia no ha sido publicado, según un portavoz de Kairos, su carta contenía un “saludo de bendición” o “bendición.” Una segunda carta de la Secretaría de Estado del Vaticano confirmó que “le agradó mucho” la carta de Kairos, a pesar de que estaba plenamente ideologizada incluyendo lo que representa el uso de la palabra “homofobia“.

 

Al igual que “gay”, el término “homofobia” es un constructo y un lema político exitoso en el arsenal del colectivo homosexual que ha adquirido una especial función al servicio de su poder.

Según la cofundadora de New Ways Ministry [Nuevas formas de Ministerios], la Hermana Jeannine Gramick, que fue acallada por la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF, aunque nunca se llevó a cabo el silenciamiento) por su promoción de la homosexualidad, la “homofobia” se refiere a “cualquier juicio del sistema que acude a los mitos y estereotipos negativos sobre las personas gays y lesbianas “. [5]  Gramick afirma que las raíces del “pecado de la homofobia ” se encuentran en el dogmatismo religioso, familiar y sexual, incluida la creencia en la estructura de poder tradicional de la familia, es decir, un padre dominante, una madre sumisa y niños obedientes“, así como en las creencias religiosas tradicionales sobre las actitudes tradicionales hacia la mujer”. [6]

Así que por favor ilumíneme, Santo Padre, en cuanto a cómo el uso del término “homofobia“ anti-vida y anti-familia, que se encuentra en la carta de Kairos, no sólo escapó de su condena, sino se consideró digna de su alabanza.

 

Kairos obviamente montó una expedición de pesca ideológica y Ud. tontamente mordió el anzuelo.  Al mismo tiempo, también se las arregló para socavar la autoridad de las enseñanzas de Mons. Giuseppe Betori de Florencia, cuyo sentido católico y sentido común le llevó sabiamente a negarse sistemáticamente a reunirse con los líderes de Kairos para que esta aventura no fuera interpretada por el público como un grado de aceptación de la homosexualidad.

Además, Betori ha favorecido públicamente la prohibición de las ordenaciones [de sacerdotes] homosexuales y ha hecho de la defensa de la vida humana y de la familia tradicional su máxima prioridad.

Yo creo que Ud. le debe al arzobispo Betori una disculpa pública.

La conclusión es que Kairos entiende, y al parecer Ud. no entiende, que en cualquier guerra, la estrategia verbal es tan importante como la estrategia militar.  Este axioma establece que todos los combatientes de la Fe, sobre todo los de más alto rango, nunca deben usar el lenguaje del enemigo, salvo palabras puestas entre comillas o prologadas por alguien que las califique.

 

Por su uso repetitivo y la aceptación de gayspeak usted se ha puesto en contra de las fuerzas de Cristo, y se alinea a sí mismo con el mundial “Lobby Gay.” Por el uso y la aceptación de gayspeak, ha validado y promovido la causa del Colectivo Homosexual en todo el mundo.

No tiene nada de extraño que el grupo pro-homosexual inglés Quest haya elogiado el uso de la palabra “gay”, como “un momento de Pentecostés para la Iglesia, comparándola con la teofanía en que el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles después de la Ascensión de Nuestro Señor”. [7]

Mi consejo para usted es simplemente: “¡Basta ya!”

 

Homosexualidad, pederastia y Criminalidad

Pero me gustaría añadir algo más sobre esto: veo que muchas veces en la Iglesia, fuera de este caso y también en este caso, se acude al término de “pecados de juventud”, por ejemplo, ¿no? Y esto es publicado.  No los delitos. Los delitos son algo más: el abuso de menores es un delito. No, los pecados. 

 

Solo de este breve comentario, hecho durante su conferencia de prensa del 28 de julio, creo que se pueden sacar las siguientes conclusiones:

  • Usted no reconoce ninguna conexión entre la homosexualidad y la criminalidad, ni tampoco reconoce el vínculo histórico que vincula la homosexualidad con la pederastia, es decir, el abuso sexual de niños menores por varones adultos.

 

  • Usted muestra poco o ningún conocimiento de las profundidades de la depravación, la violencia y la degradación asociada con el acto de sodomía, conocida como la coyunda del Diablo” por la Iglesia Católica de la Edad Media, como “la negación de todos los valores morales” por el Marqués de Sade, defensor y practicante de la perversión, y como “el vicio contra natura por el Doctor Angélico Santo Tomás de Aquino.

 

  • Usted no parece demasiado preocupado con la metástasis que se está produciendo en todo el mundo, en el diaconado católico, el sacerdocio, los seminarios diocesanos, la vida religiosa y la jerarquía, de la malignidad moral de este grave pecado que la Escritura nos dice que trajo la ira de Dios en forma de fuego y azufre caídos en las ciudades de Sodoma y Gomorra.

 

  • Y, por último, usted dice que no tiene intención en un futuro próximo de abanderar la lucha frente al desafío del colectivo homosexual en el ámbito secular, ni limpiar los establos de Augías de sodomitas que habitan en la Curia, la jerarquía católica, las órdenes religiosas, en el sacerdocio diocesano y en los seminarios.

Examinemos cada uno de estos cargos que comienzan con la desconexión que Scamparini obviamente esperaba que saliera de la entrevista entre el “pecado” privado de la homosexualidad y el “delito” de la pederastia.

 

La homosexualidad y la pederastia – Una conexión antigua y universal…

Observará que, al referirme a los delitos de clérigos sobre abuso sexual contra menores de edad, utilizo el término pederastia, en lugar del término clínico pedofilia, ya que la mayoría de los casos de abuso sexual clerical en la Iglesia católica de hoy implican el contacto sexual entre hombres homosexuales adultos con adolescentes varones, y niños y jóvenes de ambos sexos.

El término pedofilia es de origen relativamente reciente por haber sido acuñado en 1912 por el psiquiatra austro-alemán profesor Richard von Krafft-Ebing para describir una forma de perversión sexual o patología en la que un adulto, casi exclusivamente masculino, está eróticamente atraído por los niños y aun niños muy pequeños del mismo o diferente sexo. [8]

Por el contrario, la pederastia, derivado de la palabra griega paiderastês (literalmente “el amante de niños”), es un término que se encuentra en los anales de la antigüedad y se entiende casi universalmente como referido a actos sexuales entre un hombre adulto y un adolescente varón o mujer cercano a la pubertad.

Hasta la década de 1980, los términos pederastia y pederastas con su evidente relación con la homosexualidad masculina fueron utilizados por la Iglesia y el Estado para definir las relaciones sexuales entre homosexuales adultos y niños menores de edad.

Esta íntima relación entre la homosexualidad y la pederastia fue reconocida por los primeros Padres de la Iglesia de Oriente y Occidente y por grandes santos como San Juan Crisóstomo (344? – 407), que condenaron los deseos antinaturales y diabólicos de los sodomitas, especialmente de los pederastas que entraban en la iglesia a mirar con curiosidad lasciva a los jóvenes guapos [9]

San Pedro Damián condenó específicamente la seducción a la juventud por parte de clérigos homosexuales en su tratado clásico sobre la homosexualidad y la pederastia titulado, El libro de Gomorra escrito en 1049. [10] Le sugiero que ponga este libro en la parte superior de su lista de lectura para volverlo a leer, o leer por primera vez, lo que creo más probable. Por favor, márquelo como ”urgente”.

El Manual de Teología Moral del dominico M. Plummer, OP (1866-1931), que sirvió de referencia estándar en cuestiones morales a generaciones de sacerdotes católicos y a confesores y seminaristas en la era pre-Vaticano II, enumera tanto la “pederastia” y el “vicio contra natura” como sinónimos de sodomía (525. 2.).

Todavía en 1961, la Sagrada Congregación para los Religiosos continuó haciendo la conexión entre la homosexualidad y la pederastia como lo demuestra la doble referencia que se encuentra en la cuidadosa selección de documentos anteriores al Vaticano II para la formación de los candidatos a los estados de perfección y a las órdenes sagradas.

La Sección 31 (4) aborda el tema de graves violaciones de la castidad en los candidatos a la vida religiosa, de la siguiente manera: “Respecto de los votos religiosos y de la ordenación, deben ser excluidos aquellos que estén afectados por malignas tendencias a la homosexualidad o a la pederastia, ya que para ellos la vida en común y el ministerio sacerdotal constituirían graves peligros“. [11]

 

Entonces ¿por qué después de casi 2000 años, la Iglesia postconciliar se decide abandonar la vinculación tradicional de la homosexualidad con la pederastia y adopta el término clínico de pedofilia?

¿Por qué si no para agradar y proteger al colectivo homosexual?

 

Como era de esperar, el uso de la gimnasia verbal por parte de funcionarios católicos con la intención de impedir que los laicos católicos y el público en general establecieran cualquier conexión entre el aumento de las prácticas homosexuales en el sacerdocio católico, la vida religiosa, y la jerarquía, con el aumento de los abusos sexuales a hombres adolescentes por parte de esas mismas personas, ha dado lugar a numerosas consecuencias imprevistas y peligrosas tanto para las víctimas como a los agentes.

Siendo realistas, ¿cómo se puede esperar que la Iglesia Católica pueda resolver este grave problema cuando sus líderes se niegan firmemente a definir correctamente el problema?

 

Por qué las diferencias etiológicas y de comportamiento entre la pederastia y pedofilia [12]

Aunque existen algunas similitudes generales entre los dos grupos de delincuentes, ya que los pedófilos y pederastas reflejan por igual una personalidad inmadura, narcisista y muy compartimentada, al igual que también reflejan importantes diferencias de comportamiento que afectan a la naturaleza de sus delitos, a la potencial rehabilitación de los autores y a la tasa de reincidencia.

Típicamente, la pedofilia es propia de un hombre heterosexual casado y con hijos propios. Es de una inteligencia normal y en casi todos los sentidos tiene una comprensión de género, tradicional.

Los niños víctimas de los pedófilos son normalmente niñas pre-púberes entre las edades de seis y doce años, con edades máximas entre ocho y diez años. La mayoría de los pedófilos saben que sus posibles víctimas son allegadas o hijas de amigos o vecinos.

La conducta de los clásicos pedófilos es inmadura. Buscan acciones sexuales no coitales en forma de tocamientos, caricias, muestran los genitales o voyeurismo.  Estos actos reflejan en el estado mental y emocional del agresor un desarrollo psicosexual detenido, que nunca ha ido más allá de la etapa prepuberal,  una regresión a esta etapa inmadura debido a ciertas tensiones en la vida adulta o una modificación del deseo sexual en la edad avanzada. Son inusuales los actos evidentes de violencia y de desviación sexual contra los niños pequeños.

En términos de tratamiento para esta clase de delincuentes sexuales, en contra de lo que usted cree que piensan los católicos o los populares medios de comunicación seculares, la pedofilia heterosexual puede ser tratada con una buena tasa de éxito, especialmente en los casos de infractores por primera vez de cualquier edad, y los incidentes “situacionales” relacionados con eventos familiares traumáticos.

Este no es el caso, sin embargo, con los pederastas homosexuales.

En este punto, Santo Padre, le sugiero que preste mucha atención a cómo la pedofilia se diferencia de la pederastia, para que en el futuro usted no confunda los dos términos o los utilice indistintamente. Creo que esta información también contribuirá a mejorar su comprensión de las complejas cuestiones que envuelven la cuestión del abuso sexual clerical en la Iglesia actual.  Dios sabe que lo necesitamos.

 

Los pederastas – una raza diferente y más peligrosa de delincuentes sexuales.

En agudo contraste con el perfil clínico del pedófilo heterosexual, el del pederasta homosexual, que está obsesionado con la caza de chicos jóvenes y niños, es más profundo debido a la creciente naturaleza violenta, y a la programación y magnitud de los actos pederastas.

El margen de edad para los hombres víctimas de pederastas se sitúa entre los 12 y 15 años de edad, es decir, los depredadores homosexuales de chicos jóvenes comienzan justo donde los pedófilos heterosexuales terminan.

Además, el número de víctimas por lo general son más numerosas en la pubertad, prefiriendo el pederasta una edad mayor en las víctimas que las del heterosexual.  Es decir, los delincuentes homosexuales de víctimas menores de edad tienen un mayor número de víctimas que los pedófilos heterosexuales. En algunos de los casos de pederastia estudiados por este investigador y autor, el número de víctimas de un solo pederasta fue de cientos y en raros casos, más de un millar.

 

Además para llegar a más víctimas, la naturaleza del abuso por parte del depredador homosexual es más agresiva, orgásmica y peligrosa que la de la pedofilia heterosexual, es decir los actos pederastas cometidos contra niños y hombres jóvenes imitan los comportamientos homosexuales de adultos y frecuentemente incluyen contactos orales con los genitales (fellatio), la masturbación, el frottage [?], y la sodomía.

 

Es importante para el profano, así como para los líderes de la Iglesia como usted, recordar que los actos sexuales de los pederastas homosexuales perpetrados contra sus víctimas masculinas adolescentes son por definición actos “desviados”.  Así, el abuso sexual manifiesto de un joven a punto de entrar en la pubertad o bien en plena pubertad, por un adulto homosexual muchas veces causa problemas de identificación de género en las víctimas e interfiere seriamente con su desarrollo psicosexual normal.  Cuando ese adulto depredador homosexual es un sacerdote católico, o un obispo o cardenal, la devastación espiritual y moral sobre las víctimas de abuso es aún más grave.

 

En la mayoría de los casos, el pederasta homosexual no tiene un fuerte vínculo emocional con sus jóvenes víctimas, como era el caso, supongo, del reportado de Mons. Ricca en el ascensor con un joven prostituto en la nunciatura del Vaticano en Uruguay, en agosto de 2001. [13]  Por tanto, la despersonalización continúa siendo la condición sine qua non de la pederastia en comparación con las relaciones homosexuales entre adultos. Una fuente primaria de las posibles víctimas es un lugar donde hay chicos- organizaciones de niños, tales como Scouts, grupos de jóvenes de la iglesia y en los campos de deportes, y en los seminarios menores.

 

Estadísticamente hablando, mientras en la comunidad general hay más pedófilos heterosexuales, los pederastas homosexuales cometen el mayor porcentaje de los delitos sexuales contra menores de edad.  Cuando se tiene en cuenta el hecho de que los homosexuales, cualesquiera que sea la edad de preferencia de la pareja, representan por lo general una muy pequeña minoría de la población, está claro que ellos están sobrerepresentados sustancialmente en los casos penales relacionados con menores. Además, la tasa de delito sexual de los pederastas tiende a subestimar que los niños son menos propensos a reportar incidentes de abuso sexual, incluyendo asaltos repetidos y violentos durante un largo período de tiempo, que las niñas.

Con respecto a la pederastia en la Iglesia Católica, el factor de envejecimiento puede explicar la alta incidencia de detenciones de sacerdotes y religiosos acusados y condenados por solicitar sexualmente y abusar de niños menores de edad. En estos casos, los sacerdotes homosexuales de mediana edad o religiosos de ayer y el pederasta clerical depredador de hoy pueden ser una y la misma persona, no dos clases distintas de desviados.

 

Por último, llegamos a uno de los principales problemas que surgen en los casos de pederastia, tanto de clérigos como de laicos – acerca del éxito del tratamiento para esta clase de delincuentes sexuales.  Aquí el pronóstico para la rehabilitación completa del pederasta homosexual es muy, muy pobre. Como grupo, de los pederastas homosexuales, se afirma que la mayor tasa de reincidencia se encuentra entre los tipos más difíciles de delincuentes sexuales, que son tratados con éxito.

Toda esta noticia, por supuesto, en cuanto a la relación íntima entre la homosexualidad y la pederastia, no es una buena noticia para el colectivo homosexual secular que sigue negando estridentemente cualquier conexión entre la homosexualidad y el abuso sexual de niños menores.

Tampoco es una buena noticia para el Lobby Gay que existe en la Iglesia posconciliar, que al igual que su contraparte secular ha tratado de ocultar la naturaleza y el alcance de la pederastia en las filas clericales.

Le pido, Santo Padre, que no participe en esta peligrosa charada en curso. Cuanto antes identifique correctamente la pederastia, y su pariente la homosexualidad, como factores importantes en el abuso sexual clerical del menor, así como la corrupción y la desintegración del sacerdocio católico y la vida religiosa, más pronto se convertirá en parte de la solución y no en parte del problema.

 

El coqueteo de la Iglesia posconciliar con el colectivo homosexual

A lo largo de 2000 años de historia, la Santa Madre Iglesia siempre ha considerado la sodomía generalizada en sus filas clericales y en la jerarquía como un peligro claro y presente para la Fe de los fieles. Por desgracia, la Iglesia posconciliar ya no defiende o enseña y predica esta verdad.

A menudo oímos decir que “El hombre moderno ha perdido el sentido del pecado.” Me gustaría añadir que “el hombre moderno ha perdido su sentido del horror de la perversión.” Y en ninguna parte esta última sentencia [o su ausencia] se pone más en evidencia que en el tratamiento de la Iglesia posconciliar, que empatiza no sólo con los individuos practicantes de este vicio, sin arrepentirse del pecado contra la naturaleza, sino también con el colectivo homosexual, tanto el de dentro de la Iglesia como el de fuera.

 

Si uno examina cuidadosamente los documentos relacionados con los temas de la homosexualidad y la pederastia tras la clausura del Concilio Vaticano II, está claro que la Santa Sede, y muchas Conferencias Episcopales nacionales, especialmente la Conferencia Nacional de Obispos Católicos de los Estados Unidos han estado llevando a cabo descaradamente un coqueteo abierto con el Colectivo Homosexual durante casi 40 años. [14]

 

Persona humana – Declaración sobre algunas cuestiones de ética sexual, publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), el 29 de diciembre de 1975, bajo el reinado de Pablo VI (él mismo víctima del vicio contra la naturaleza) y que jugó un papel importante en el cambio de paradigma en la Iglesia a favor de la homosexualidad, le dio al colectivo homosexual su primera gran victoria en la Iglesia post-conciliar. [15]  Al hacer una comparación ficticia entre “tendencias homosexuales transitorias o al menos no incurables” y la homosexualidad como resultado de “una especie de instinto innato o de constitución patológica juzgada incurable”, las autoridades del Vaticano dieron credibilidad a la consigna de los conocidos agitadores y propagandistas de “los homosexuales nacen así“. [16]

 

Cuando la CDF decidió intentar corregir el error, once años más tarde, en la “Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral de las personas homosexuales”, el Colectivo homosexual ya había ordeñado la vaca de la propaganda dejándola seca. [17]

Desafortunadamente, el documento de 1986 también tuvo mayores problemas desde su propio comienzo con el uso infundado del término “persona homosexual.”  La verdad es que no existe una criatura tal como una “persona homosexual.” Dios no creó “personas homosexuales“, como tampoco creó “personas ladronas “o “personas sadomasoquistas”.

 

Dios creó al hombre a su imagen y semejanza con una mente racional y un alma inmortal. Él le dio al hombre un Mandato para Ser y una voluntad libre por la que el hombre elige vivir su vida de acuerdo a la Orden o rechaza esta Orden, y al igual que los gnósticos trata de crear su propia realidad.  La Iglesia post-Conciliar tomó un giro equivocado en el camino cuando se adoptó el concepto de la “persona homosexual” y necesita corregir este error y cuanto antes mejor.  Ud debe abstenerse de hacer cualquier referencia a “las personas homosexuales”. [18, Clic Aquí, donde se explica con detalle como la mala hierba de la homosexualidad y la Pederastia ha crecido dentro de la Iglesia, hasta niveles insoportables]

 

El efecto de todo este proxenetismo de la Iglesia en favor de las fuerzas de la perversión organizada es que el promedio de niños y niñas católicos, hombres y mujeres, laicos o religiosos, han sido despojado sistemáticamente de la repulsión natural y sobrenatural que la persona normal siente cuando se enfrenta a la perversión sexual.

Adoctrinados durante 12 años de instrucción sexual pro-homosexual en las escuelas católicas y en las clases de Catecismo, pocos católicos adultos han sido capaces de resistir la embestida de los enemigos de la fe y de los proveedores de la perversión.

 

La plaga de los “ministerios gay” y las Parroquias “Gay”

En el mismo sentido, ¿no es hora de que usted ordene el cierre y mande exorcizar las llamadas “parroquias católicas de homosexuales y acabe con los ministerios gays católicos” apoyados por las Conferencias Episcopales que se encuentran en casi todas las diócesis importantes de los Estados Unidos, incluyendo la famosa Parroquia del Santísimo Redentor en San Francisco y la Parroquia de St. Xavier en Manhattan?  Estas parroquias católicas, antes prósperas, se han transformado en “parroquias gay” que atienden a los caprichos perversos y a la agenda del Lobby Gay, sin que ni siquiera se alce la voz del delegado apostólico en Washington, D.C. o la CDF. Décadas de quejas de los fieles católicos pidiendo el cierre de estas alcantarillas morales se han topado con el silencio sistemático.

Usted habla con frecuencia de la necesidad de justicia social y de ministerios para los pobres y marginados, pero aún estoy por ver que la Santa Sede promueva un ministerio especial orientado a compadecerse y sanar a las víctimas de los abusos sexuales del clero y sus familias, que son tratados de forma rutinaria como “enemigos” de la Iglesia en lugar de miembros queridos de la familia parroquial que han sido víctimas de canallas clericales en el nombre de Dios.

La Santa Sede ha gastado una gran cantidad de tiempo, dinero, tinta y papel instando a los homosexuales a que no se “marginen“ sino que se sientan totalmente integrados en la parroquia católica y en la comunidad.  Me siento obligada a dirigir su atención, Santo Padre, al hecho de que el acrónimo para el “Movimiento de Liberación Gay“, GLM, se ha ido ampliando rápidamente para incluir una serie de otras iniciativas de desviaciones sexuales, incluyendo lesbianismo (GLLM), bisexualismo (GLBLM), transgenerismo y transexualismo (GLBTTLM), y sadomasoquismo (GLBTTSMLM), con partidiarios de la pedofilia, la pederastia, la poliamoría y la bestialidad esperando ansiosamente su debut en la escena de la liberación.

¿Hasta qué punto tiene intención la Iglesia de extender su invitación a estos elementos desviados de nuestra sociedad sin enfrentarse a la responsabilidad de poner en peligro la fe y la moral de los laicos católicos, especialmente los jóvenes católicos?

¿Ha olvidado la advertencia del poeta inglés, Alexander Pope?

El vicio es un monstruo de horrible parecer
que para ser odiado basta con ser visto;
Sin embargo, visto a menudo, familiarizados con su rostro,
Primero lo sufrimos, a continuación, sentimos piedad, finalmente lo abrazamos.

 

La Iglesia católica no debe dar cuartel alguno al Colectivo Homosexual porque éste considera cualquier concesión de la Iglesia como signo de debilidad y el ondear la bandera blanca de rendición.

La verdad es que el Lobby Gay representa una anti-cultura, una forma de perturbación psicosocial, y un segmento patológico del cuerpo social, y tiene que ser desafiado y conducido de nuevo bajo tierra.  Cristo no ”dialogó” con los demonios. Los expulsó.

Y no nos responda Ud. con argumentos tales como que dicha acción sea poco caritativa o imposible.  Una campaña pública con el apoyo de la Santa Sede y dirigida a la eliminación y/o restricción de las fuerzas de la perversión organizada no sería más que una indicación de que el hombre civilizado por fin ha despertado de su letargo, está reclamando su herencia moral para sí mismo, su posteridad y el bien común.  Yo, por ejemplo, sería muy feliz si usted deseara cumplir con su deber y se uniera a ello.

 

El Crimen Organizado y el Colectivo Homosexual

Todas las reflexiones anteriores se arremolinaban en mi cabeza cuando leí sus comentarios al periodista Ilze Scamparini con los que trató de justificar el nombramiento interino de Mons. Ricca, conocido sodomita clerical (pese a las seguridades que Ud. afirmó tener de su inocencia), al alto cargo de prelado del Instituto para las Obras Religiosas (Banco del Vaticano).

Su acusación de que los periodistas deliberadamente buscan “pecados de juventud”, es difícilmente aplicable al caso Ricca. A fin de cuentas, el diplomático sodomita tenía algo más de 40 años cuando él y su amante del ejército suizo, Patrick Haari, mantenían su aventura en la nunciatura uruguaya.

A pesar de que estaba en lo cierto cuando afirmó que la sodomía ya no es un “delito” por haber sido legalizada en la mayoría de las naciones occidentales, sin embargo, falló en reiterar el axioma de que lo que es “legal” no necesariamente es “moral”.

Además, no reconoce que el Movimiento Homosexual contemporáneo sigue estando hoy tan fuertemente unido, como lo ha estado durante siglos, con el mundo del hampa.

La dura realidad es que la vida “gay” urbana en todo el mundo, incluyendo las vidas secretas de diáconos, sacerdotes, religiosos y miembros de la jerarquía católica homosexuales, está íntimamente ligada a la delincuencia organizada a través de las drogas ilegales, la pornografía, la prostitución masculina, chantaje, violación, asesinatos, homicidios y suicidios.

 

La homosexualidad y su conexión con las Drogas

El consumo de múltiples drogas es la norma universal entre la población homosexual urbana. El alcohol, una droga depresora, es tradicionalmente la droga número uno de preferencia, seguida de inhalantes químicos o “poppers” para mejorar el rendimiento sexual, y una larga lista de “drogas recreativas” como la cocaína, la heroína, la mescalina, el hachís, la metadona, la metanfetamina cristalina, y fenciclidina, para nombrar unas pocas.

Los registros de la Iglesia oficial católica y la policía de los casos de abusos clericales que involucran a menores, a seminaristas y a adultos vulnerables, confirman que los depredadores homosexuales y pederastas manejan rutinariamente a sus víctimas con el alcohol y las drogas para aflojar sus inhibiciones morales junto con el músculo interno del esfínter anal, en preparación para la sodomía.

El consumo habitual de drogas agrava los problemas generales de salud que afectan a los sodomitas como las enfermedades venéreas, trastornos orales, del pene y rectales, Hepatitis A, B y C y el VIH / SIDA.

Sodomitas habituados, incluyendo aquellos con alzacuellos, son portadores andantes de la fiebre tifoidea.

 

La homosexualidad y la pornografía

Al igual que con las drogas ilícitas, el uso de la pornografía homosexual es una característica normalizada de la vida “gay”.

Como casi todos los homosexuales, entre ellos sacerdotes y religiosos atrapados en el vicio, son masturbadores habituados, el consumo de pornografía homosexual masculina (“GMporn”) se ha convertido en una herramienta indispensable para el estímulo del autoerotismo y para inducir fantasías masturbatorias del mismo sexo. [19]

La producción comercial de porno homosexual masculino (“GMporn”), que enfatiza el uso de cuero/sadomasoquismo/bondage/disciplina de género y glorificación e idealización de la violación de hombres, está estrechamente controlada por el hampa.

No debería habernos sorprendido que las autoridades de la nunciatura del Vaticano en Uruguay encontraran una de las maletas repleta de material pornográfico y condones al confiscar y vaciar finalmente el equipaje dejado por el compañero de Mons. Ricca, Patrick Haari.

La pornografía también es ampliamente utilizada por los pederastas, clérigos pederastas incluidos, para insensibilizar y seducir chicos jóvenes y despertar su excitación y curiosidad sexual.

La pornografía homosexual masculina (“GMporn”) contribuye a la demolición de los modelos heterosexuales, y ha jugado un papel importante en la transformación de las costumbres y las prácticas contemporáneas, la corrupción de la sociedad, la familia y los individuos en la búsqueda ilimitada de placer.  El uso y promoción de la pornografía, por tanto, no es un delito sin víctimas.

 

La homosexualidad y la prostitución masculina

Debido a que los clientes homosexuales de alto standing y el Colectivo homosexual buscan a jóvenes de buen aspecto, y de una considerable dotación sexual, la vida de “chapero” es relativamente corta. Como la mayoría de prostitutos por lo general trabajan en solitario, sin proxenetas o intermediarios, su conexión con el Crimen Organizado se da en gran parte a través del tráfico de drogas y de pornografía.

Dos denominadores comunes a encontrar en el pasado de jóvenes prostitutos son un patrón de desintegración familiar que puede comprender relaciones negativas con los padres, privación emocional, alcoholismo, consumo de drogas, violencia y pobreza, y también un patrón de extracción de orfanatos y centros institucionalizados de asistencia. Con pobres historiales educativos y sin destrezas laborales que les ayuden a conseguir un puesto de trabajo, no tardan en recurrir a la prostitución como medio para ganar dinero rápido a fin de sobrevivir en las calles. [20]

En consecuencia, la prostitución homosexual de hoy en día sigue siendo lo que siempre ha sido, una forma de explotación humana donde los hombres de más edad buscan los servicios sexuales de niños y hombres jóvenes. La regla de que, a mayor edad del cliente menor la edad de su acompañante sexual, ha sido confirmada por décadas de estadísticas sobre los patrones de pederastia clerical en la Iglesia Católica…

 

La homosexualidad y la violencia doméstica, asesinatos y homicidios

A pesar de que los documentos del Vaticano, las declaraciones papales y los artículos diocesanos recalcan rutinariamente los méritos de “la legislación sobre delitos de odio” para proteger a los homosexuales de toda violencia externa, los católicos son rara vez, o nunca, informados de que los actos internos de violencia, incluyendo asaltos, violación, intento de asesinato y homicidio entre parejas homosexuales, amigos y conocidos de todos los niveles socioeconómicos, son la forma más común de violencia dentro de la “comunidad gay”.

La actual epidemia de maltrato doméstico y maltrato psicológico entre parejas de hombres homosexuales y entre lesbianas puede atribuirse a una serie de factores tales como el abuso de sustancias, conflictos por motivos de “responsabilidades de género”, y su inclinación a considerarse “víctimas de injusticias” y albergar celos irracionales.

La violencia, la perversidad y los “excesos” que acompañan a los homicidios homosexuales masculinos reflejan el hecho de que ambas partes implicadas en el altercado son agresores sexuales biológicamente diseñados.

 

Suicidio, violencia auto-infligida y chantaje

No hay estadísticas nacionales ni datos relativos a la tasa de suicidios entre los varones homosexuales disponibles, aunque se han llevado a cabo distintos estudios académicos al respecto con puntos de vista y conclusiones muy divergentes.

A partir de estos reducidos estudios sabemos que el suicidio entre varones blancos homosexuales es un problema grave en la “comunidad gay” urbana y que los suicidios en este grupo selecto de la población están relacionados con conductas delictivas y temerarias que incluyen abuso de sustancias, y la presencia de enfermedades mentales, físicas y emocionales como la depresión clínica asociada con prácticas, comportamientos y relaciones homosexuales.

Con el crecimiento del colectivo homosexual en el sacerdocio diocesano y en la vida religiosa, ha sobrevenido la alta tasa de suicidios no publicitados entre clérigos homosexuales en especial entre los acusados y/o condenados por crímenes de pederastia.  Además, algo ocultado por funcionarios de la Iglesia es la increíblemente alta tasa de suicidios que se encuentra entre las víctimas inocentes del abuso sexual clerical.

La cuestión del chantaje realizado sobre todo a hombres acaudalados e influyentes, entre ellos miembros de alto rango de la jerarquía católica, ha sido un problema constante anterior al Concilio Vaticano II.

Dondequiera que emerja la horrenda cabeza del vicio sexual rondan el extorsionador por cuenta propia, así como el Crimen Organizado y los agentes de los distintos Servicios de Inteligencia Internacional. [21]

 

La blasfemia y el sacrilegio

Finalmente llegamos a lo que antes la Iglesia Católica tuviera por crímenes, pero que hoy en día casi nunca se mencionan en relación con el colectivo homosexual por líderes de la Iglesia Católica.

Son los pecados graves de blasfemia y sacrilegio cometidos por homosexuales y pederastas, sacerdotes, religiosos y miembros de la jerarquía, así como por el colectivo homosexual. [22]

Una de las notorias características, en lo que a referencias de índole religiosa respecta, que se constatan en la “pornografía masculina homosexual” (GMporn) y en revistas y libros gay de amplia difusión, es su irreligioso contenido escatológico [no confundir con esjatológico] e incluso blasfemo.

Desde principios de la década de 1970, blasfemias declaradas contra Jesucristo, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, que incluyen referencias a Jesús como sodomita activo y amante de Lázaro, se han incrementado de forma espectacular en el colectivo homosexual.

 

Del mismo modo, el sacrilegio, en forma de actos de sodomía y copulación oral cometidos sobre y alrededor del altar sagrado se han registrado en una serie de casos penales relacionados con sacerdotes católicos y religiosos en los Estados Unidos.

A finales de julio de 2010, la revista italiana Panorama publicó una historia secreta sobre la doble vida de tres sacerdotes “gays”, dos italianos y uno francés. Uno de los sacerdotes se puso una sotana para tener una relación sexual con un cómplice gay reportero, (filmada en secreto), y ofició Misa más tarde para el periodista. [23] No hubo comentarios ni de la Conferencia Episcopal italiana ni del Vaticano.

Pregúntese Santo Padre con qué frecuencia se cometen a diario en todo el mundo estos graves pecados por sacerdotes, religiosos y prelados homosexuales.  ¿No se siente mínimamente indignado? ¿Alguna vez ha hecho Ud. un acto de reparación pública para expiar estas ofensas a Dios Todopoderoso?  Si no lo hizo ¿por qué no?

 

No hace falta hacer esfuerzo alguno de imaginación para alcanzar la sobria y amaga conclusión de que si usted, como Sumo Pontífice de la Iglesia Universal, no toma la iniciativa de aplicar la denegación absoluta a candidatos a la vida religiosa y al sacerdocio con tendencias homosexuales y pederastas en seminarios y órdenes religiosas, y velar por que tanto sacerdotes, religiosos y religiosas, así como miembros de la jerarquía afectados por este vicio y sacerdotes heterosexuales mujeriegos, que también están burlándose de sus votos, cumplan con la regla de castidad, entonces el sacerdocio católico y la vida religiosa continuarán desintegrándose y convirtiéndose en guaridas de iniquidad.

Pero ¿cómo se puede llevar a cabo una tarea tan ardua sin conocer primero todos los hechos concernientes al grado de éxito que el colectivo homosexual con su contingente de clérigos pederastas ha tenido al tratar de colonizar el sacerdocio católico, la vida religiosa, y la jerarquía?

 

Es extraño que, a pesar de más de tres décadas de escándalos de abuso sexual clerical en la Iglesia ligados a la pederastia, ni usted ni ninguno de sus predecesores post-conciliares nunca hayan tratado de investigar el alcance y las consecuencias de la doble plaga de la homosexualidad y de la pederastia que se propagan por el clero diocesano católico, entre los religiosos y entre laicos católicos. Con miles de clérigos convictos por casos de abuso sexual, cientos de miles de víctimas y miles de millones pagados en indemnizaciones y gastos legales en todo el mundo, ¿no es hora ya de que se de comienzo a dicha investigación?

 

Una Comisión Papal de Investigación sobre la homosexualidad y la pederastia en la Iglesia Católica

Entiendo que existen muchas maneras por las cuales podría la Santa Sede llevar a cabo la susodicha investigación, pero dado el funesto historial de maniobras legales y de encubrimientos que caracterizan el manejo que la mayoría de las Conferencias Episcopales Nacionales hace de los casos de abusos clericales yo propondría la creación de una Comisión Papal independiente de investigación sobre homosexualidad y pederastia.

Descrita a grandes rasgos, esta comisión debiera estar dirigida por un laico católico, técnicamente competente y moralmente recto, dotado de amplios poderes discrecionales de investigación por concesión suya, Santo Padre, con pleno acceso a los archivos de la Iglesia que contengan los expedientes de diáconos, seminaristas, sacerdotes, religiosos y miembros de la jerarquía que hayan incurrido en una conducta homosexual, y/o perpetrado actos de pederastia en los últimos 50 años. El personal de la Dirección incluiría avezados investigadores de lo relativo al clero, laicos profesionales del derecho, historiadores, lingüistas y especialistas en estadística.

La Comisión, en líneas generales, debería constar de especialistas en ámbitos relacionados con la investigación, incluyendo personal médico, psiquiátrico, y personal que velara por la aplicación de la ley con los que el director podría reunirse en función de las necesidades. Un grupo separado de Asesores, con conexión directa en la investigación, formado sobre todo por varones adultos que hayan sido víctimas de depredadores sexuales clericales, debería completar la Comisión.

Cuando se completara el informe final de la Comisión debería ponerse a disposición de las diócesis y órdenes religiosas de todo el mundo, así como de grupos y particulares católicos laicos.

Esto es lo que se llama TRANSPARENCIA.

Una empresa tan monumental que cubriría medio siglo de homosexualidad y abuso pederasta en la Iglesia Católica sería, sin duda, un proyecto en el que se habría de invertir una cantidad de dinero y de tiempo. Sin embargo, le sugeriría respetuosamente que lo hiciera al ser mejor que la alternativa, que sería permitir que los laicos católicos siguieran desembolsando miles de millones de dólares duramente ganados para cubrir los costos legales y de indemnización por casos de homosexualidad y pederastia en sus respectivas diócesis, mientras éstas sufren la pérdida de parroquias y escuelas parroquiales en el proceso.

La apertura de estos archivos secretos para su estudio y evaluación por parte de personal competente será el equivalente a la amputación dolorosa pero terapéutica de un miembro gangrenado – para preservar la vida de la Iglesia Católica.

 

Beneficios a devengar por el laicado católico a raíz del establecimiento de esta Comisión:

¿Qué beneficio supondría al laicado católico los descubrimientos y recomendaciones de una comisión papal de Investigación sobre la homosexualidad y la pederastia?  Permítame citar sólo dos maneras por las que dicha Comisión podría ser una fuente de iluminación para la población católica, por lo general ingenua y desinformada, que asiste a la iglesia.

En primer lugar, los hallazgos de la Comisión proporcionarían a los laicos católicos una verdadera comprensión de la multitud de problemas asociados con la homosexualización del sacerdocio diocesano, de la vida religiosa, y de la jerarquía de la Iglesia.

 

Tal comprensión es prácticamente inexistente entre los adultos católicos de hoy, en gran parte debido al fracaso de la jerarquía católica en proporcionarles respuestas honestas sobre la naturaleza y las consecuencias de un clero y jerarquía homosexualizados, incluyendo el aumento de los crímenes de pederastas con todas las desastrosas repercusiones físicas, emocionales y espirituales que estos crímenes traen sobre las víctimas inocentes y sus familias.

Entre las cuestiones legales que dicha Comisión podría ayudar a responder son hasta que punto han estado los clérigos abusadores sexuales de menores sometidos a la ley civil y sus penas y qué porcentaje de estos casos fueron reportados a los cuerpos del orden por las autoridades de la Iglesia.  Asimismo, que número de autores de delitos sexuales han escapado a los informes y/o procesos penales debido al estatuto legislativo de leyes prescriptivas.

Por su buena disposición a la hora de responder a estas difíciles preguntas basadas en estudios de casos reales de abuso sexual clerical, la Comisión Papal podría comenzar la ardua tarea de ayudar a restablecer la confianza en la Iglesia, sobre todo entre los católicos que han abandonado la Iglesia por desesperación y repulsa de los delitos clericales de abuso sexual y su encubrimiento por la jerarquía y el Vaticano.

 

Beneficios para el sacerdocio diocesano y para las Órdenes Religiosas

Uno podría esperar lógicamente que las conclusiones y recomendaciones de la Comisión Pontificia de investigación sobre la homosexualidad y la pederastia en gran medida mejoraría el proceso de selección de los candidatos a la vida religiosa, aunque probablemente nunca serán sustitutos del discernimiento personal y la evaluación de un candidato por un superior verdaderamente santo y sagaz o un director espiritual.

Datos acumulados de estadísticas y otros datos concernientes a sacerdotes y religiosos laicizados a nivel mundial por delitos homosexuales o pederastas, probablemente fuera suficiente para espabilar a cualquier obispo, cardenal o Papa, que hubiera sabido conservar un atisbo de Fe y no esté atrapado en el vicio de la homosexualidad.

 

Lo mismo ocurre con la recogida y evaluación de datos sobre las consecuencias de la homosexualidad y la pederastia en el sacerdocio y la vida religiosa incluyendo las tasas de suicidio entre homosexuales y pederastas clericales, y la tasa de suicidios entre las víctimas de abuso sexual clerical; datos sobre abusos de drogas ilícitas, datos de historias de contacto con prostitutos, datos acerca de la adicción a la pornografía; datos sobre el número de sacerdotes homosexuales y religiosos que han contraído el SIDA y otras enfermedades venéreas, y números y categorías de casos que involucren violencia, asesinatos, chantaje y contactos con Organizaciones delincuentes..

Hasta la fecha no se han publicado estudios de seguimiento sobre la tasa de reincidencia de pederastas clericales convictos que se han laicalizado. ¿Por qué no? ¿Qué medidas ha tomado la Iglesia para alertar a las fuerzas del orden sobre los peligros que puede plantear estos depredadores sexuales una vez que son entregados a la sociedad por su obispo o superiores religiosos?

 

Esta laguna informativa necesita ser llenada. Una Comisión, como he propuesto, con acceso a los archivos del Vaticano y registros de los depredadores clericales convictos podría lograr esta tarea.

La Comisión podría arrojar algo de luz sobre una evaluación objetiva de los “centros de tratamiento”, de la iglesia y agencias seculares a las que han sido asignados miles de homosexuales y pederastas clericales para su “reorientación” y “rehabilitación”, con un coste de cientos de millones de dólares.

La Comisión también podría proporcionar respuestas a las preguntas, sin respuesta hasta ahora, relacionadas con el papel de los seminarios menores en la seducción sexual precoz de jóvenes candidatos al sacerdocio por los profesores y jefes abusivos.  Se sabe que tales condiciones han tenido por consecuencia filas bien documentadas y multi-generacionales de clérigos ambiciosos que se han servido de su homosexualidad e historia común, como pasaporte para su ascenso en sus respectivas diócesis y en Roma.

 

Pensamientos finales

Tal vez le sorprenda Santo Padre que hasta hace poco aún tuviera la esperanza de que, a pesar de su obvia simpatía hacia el colectivo homosexual, pudiera atribuir algún mérito al concepto de una Comisión papal de Investigación sobre la homosexualidad y la pederastia que he descrito brevemente en esta Carta Abierta.

Por desgracia, ese rayo de esperanza se extinguió cuando por casualidad una amiga mía, Mariaelene Stuart, periodista políglota y creadora de un exquisito blog llamado Roman Catholic World, me envió una copia de su entrevista con el periodista de Roma Andrea Tornielli, del Vatican Insider, en febrero de 2012 cuando Ud. era Arzobispo de Buenos Aires. [24]

En una entrevista titulada “Arribismo y la vanidad: Los pecados de la Iglesia”, la última pregunta de Tornielli a usted era: ¿Puede decirnos cómo la Curia romana se percibe desde el exterior?

Y Ud., monseñor Jorge Mario Bergoglio, respondió:

Yo lo veo como un cuerpo que da servicio, un cuerpo que me ayuda y me sirve. En ocasiones se filtran noticias negativas, pero suelen exagerarse y manipularse para propagar escándalos. A veces los periodistas se arriesgan a enfermar de coprofilia y por ello fomentan la coprofagia: lo cual es un pecado que corrompe a todos los hombres y mujeres, es decir, la tendencia a centrarse en lo negativo en lugar de los aspectos positivos.

La Curia romana tiene sus pegas, pero creo que se pone demasiado énfasis en sus aspectos negativos y no lo suficiente en la santidad de las numerosas personas consagradas y laicos que trabajan en ella.

Ahora bien, el término “coprofilia” que Ud. utilizó espontáneamente en la entrevista se refiere a una perversión sexual (fetiche) por la cual una persona obtiene la excitación sexual por la presencia de heces. El término “coprofagia” se refiere al acto de comer excrementos. Ambas parafilias son comúnmente asociadas con la conducta homosexual y son una característica habitual de la pornografía homosexual.

Que un obispo se refiera tan a la ligera a estas prácticas repugnantes y perversas en una entrevista pública me sugiere que no ignora los caminos y los peligros de la perversión sexual, y por lo tanto, no tiene necesidad alguna de que se le instruya acerca de la perversidad de los comportamientos homosexuales, ni sobre la grave necesidad de combatir las fuerzas de los colectivos homosexuales y otras fuerzas de perversión organizada.

Y así, con gran tristeza llega esta carta abierta a su fin.

Tenga o no algún efecto saludable sobre su pontificado, especialmente en lo que respecta a la creación de una comisión papal de Investigación sobre la homosexualidad y la pederastia, el tiempo lo dirá.

Pero, de nuevo digo, los milagros ocurren todos los días y el Espíritu Santo se mueve como quiere.

Sobre este punto, por lo menos, podemos estar de acuerdo.

Sinceramente en Cristo, Randy Engel.

Randy Engel, autora de El rito de la sodomía – La homosexualidad en la Iglesia Católica Romana.

Box 356, Export, PA. EE.UU. 15632 Teléfono: 724-327 – 8878

NOTAS:

[A]  La Relación Homosexual de Mons. Battista Ricca en el ascensor con un joven prostituto en la nunciatura del Vaticano en Uruguay, en agosto de 2001.  Esta carta comienza con los comentarios del papa francisco al periodista Ilze Scamparini, con los que trató de justificar el nombramiento interino de Mons. Battista Ricca, conocido sodomita clerical, al alto cargo de prelado del Instituto para las Obras Religiosas (Banco del Vaticano).

Su acusación de que los periodistas deliberadamente buscan “pecados de juventud”, es difícilmente aplicable al caso Ricca.  A fin de cuentas, el diplomático sodomita tenía algo más de 40 años cuando él y su amante del ejército suizo, Patrick Haari, mantenían su aventura en la nunciatura uruguaya.

La producción comercial de porno homosexual masculino (“GMporn”), que enfatiza el uso de cuero/sadomasoquismo/bondage/disciplina de género y glorificación e idealización de la violación de hombres, está estrechamente controlada por el hampa.

No debería habernos sorprendido que las autoridades de la nunciatura del Vaticano en Uruguay encontraran una de las maletas repleta de material pornográfico y condones al confiscar y vaciar finalmente el equipaje dejado por el compañero de Mons. Ricca, Patrick Haari.

La pornografía también es ampliamente utilizada por los pederastas, clérigos pederastas incluidos, para insensibilizar y seducir chicos jóvenes y despertar su excitación y curiosidad sexual.

La pornografía homosexual masculina (“GMporn”) contribuye a la demolición de los modelos heterosexuales, y ha jugado un papel importante en la transformación de las costumbres y las prácticas contemporáneas, la corrupción de la sociedad, la familia y los individuos en la búsqueda ilimitada de placer.  El uso y promoción de la pornografía, por tanto, no es un delito sin víctimas.

[1] El texto completo de la conferencia de prensa del Papa 28 de julio 2013 se encuentra disponible en http://themoynihanletters.com/from-the-desk-of/letter-80-popes-press-conference-commentary .

[2] See http://www.catholicnewsagency.com/news/latin-american-religious-backtrack-on-pope-and-gay-lobby/.

[3] Randy Engel, La consagración de la sodomía – La homosexualidad y la Iglesia Católica Romana (Export, PA: New Engel Publishing, 2006), p. 478.

[4] Maria Cristina Carratù, “los católicos gay escriben al Papa Francisco. Él responde con la bendición,” La Repubblica, 08 de octubre 2013

[5] Engel, La consagración de la sodomía, xxvi-xxvii.

[8] Engel, La consagración de la sodomía, p. 443.

[12] Véase JW Mohr, RE Turner, MB Jerry, Pedofilia y Exhibicionismo(Toronto: University of Toronto Press, 1964). En la medida en que el informe John Jay sobre abuso sexual clerical en la Iglesia Católica de 2004, encargado y pagado por la USCCB, toca el tema de la pederastia y la pedofilia, ninguna de las conclusiones alcanzadas por los autores de este trabajo meritorio han podido ser vistas como incorrectas. Por el contrario, los patrones, tanto para el pedófilo heterosexual y la homosexual pederasta simplemente confirman los resultados del estudio de Toronto realizaron casi 40 años antes.

[14] Engel, pp 549-614. Un ejemplo de documentos AmChurch que favorecen el Colectivo Homosexual incluye a vivir en Cristo Jesús (USCCB, 1976). El NCCB / USCC se ha consolidado y retitulado la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos (USCCB).

[16] Engel, pp 387-389.

[17] El texto completo

[18] Un documento posterior titulado “Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas con tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas” fue publicada por la Congregación para la Educación Católica el 04 de noviembre 2005 . Fue aprobado por el Papa Benedicto XVI el 31 de agosto de 2005. La carta pretende impedir a los homosexuales ser admitidos en los seminarios en todas las diócesis católicas y órdenes religiosas, pero las declaraciones de calificación proporciona suficientes resquicios para evadirla.  Además no hay pena para cualquier violación comprobada de la prohibición por un obispo o superior religioso. El resultado ha sido que muchas diócesis y órdenes religiosas siguen reclutando y aceptan candidatos homosexuales al seminario, y ordenan Sacerdotes a homosexuales…

[19] Para un análisis de la pornografía GM ver Engel, La consagración de la sodomía, pp 415-418.

[20] Engel, La consagración de la sodomía, pp 418-426.

[21] Para un estudio clásico del chantaje y la homosexualidad entre la élite británica realizado por la KGB durante el siglo 20 ver Engel, La consagración de la sodomía, pp 295-363.

[22] El sacrilegio es la violación de las personas sagradas, lugares y cosas reservadas para el culto de Dios. La blasfemia es principalmente un pecado de la lengua (también el corazón, y la acción). Se trata de una exhibición de desprecio insultante en palabras o acciones contra Dios.

© Randy Engel

Categorías: ALL POSTSFranciscoHomosexualidadIglesia ConciliarPederastia en la Iglesia

Tagged as: ALL POSTSConcilio Vaticano IIFranciscoHomosexualidadIglesia ConciliarJorge BergoglioPederastiaPederastia en la IglesiaPedofiliaSodomía

Navegador de artículos

¡REPÚBLICA DE LA IGLESIA CATÓLICA NO!

EL ASOMBRO EN LA IGLESIA CONCILIAR

10 replies »

  1. rosa romero.

2 de diciembre de 2013 a las 3:47

los homoxesuales no entran al reino de los cielos

  1. Wamba

2 de diciembre de 2013 a las 22:41

Bastante interesante la exposición detallada que hace la autora sobre el tema, además de cargada de razón.

Lo interesante no es aquí las consecuencias que se derivan de aceptar la homosexualidad (término astutamente empleado) sino lo grave, siniestro y peligroso que es el verdadero ocultamiento del origen de la homosexualidad no sólo por la sociedad, sino lo que es peor, por la propia Iglesia Católica, bueno ya por desgracia Conciliar.

Digo término astutamente empleado porque homosexual significa “igual sexo” no tiene porque precisamente significar sodomitas (nombre correcto para definir las relaciones o inclinaciones sexuales hacia personas del mismo sexo).

El primer paso como bien aclara la autora ha sido la guerra lingüística, etimológica y semántica a la hora de sustituir el término “sodomía” y las connotaciones negativas que se derivan de dicho término proveniente del pasaje bíblico que todos conocemos por “homosexualidad” y “gay” (“alegre”, de ahí que las cabalgatas de gais y lesbianas se les vea muy alegres, felices, desenfrenados, …aunque la realidad espiritual como muchos ex-gais han declarado es un puro infierno).

Una vez que consiguieron eso, dieron un segundo paso consiguiendo sacar a la sodomía u homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de los manuales de psiquiatría y que fuera aceptada como una condición sexual normal del comportamiento humano (no faltaron campañas de victimización) para lo que recurrieron a campañas financiadas por las propias élites económicas del mundo (Rockefeller,…), apoyos gubernamentales e institucionales y llevando a cabos actos de sabotajes y terrorismo contra los colegios de psiquiatras, conferencias, etc.

Y por último, pasaron a la última fase que es la promoción de la sodomía y su aceptación por parte de la Iglesia “Católica” (aberración y abominación), es decir, la Iglesia Conciliar contra Dios, la aprobación del modelo de sociedad sodomita. El Catecismo de la Iglesia Católica aprobado por JPII es un ejemplo claro de dicha aceptación.

Ahora bien, ¿cuál es el origen de la homosexualidad y porqué ha invadido, contagiado y colonizado ésta también a la Iglesia y más cuando sabemos que tenemos la promesa de Nuestro Señor Jesucristo de que las puertas del infierno no prevalecerían sobre ella? ¿Qué ha ocurrido en la Iglesia para que perdiera esta inmunidad sobrenatural hasta el punto que dicha enfermedad tenebrosa contagie a sus miembros consagrados e incluso hasta los puestos más altos de la jerarquía eclesial?

La respuesta la tenemos en las cartas de San Pablo a los Romanos donde el Apóstol señala la raíz de este mal:

  1. La idolatría, la impiedad e injusticia de los gentiles es inexcusable, porque el verdadero Dios, la Verdad, se manifiesta en la creación. Entre ellas hay que considerar el humanismo radical o antropocentrismo segregado de la obediencia y amor a Dios por encima de todo, adoptado por la Iglesia tras la muerte de Pío XII que ha derivado en un falso amor al prójimo, una falsa piedad, caridad y misericordismo. El culto o la religión del hombre en contraposición al culto debido a Dios sin el cual no podemos hacer NADA ni somos NADA.

Rm 1:18-23. En efecto, la cólera de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia; pues lo que de Dios se puede conocer, está en ellos manifiesto: Dios se lo manifestó.  Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, de forma que SON INEXCUSABLES; porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus razonamientos y su insensato corazón se entenebreció: jactándose de sabios se volvieron estúpidos, cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una representación en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles.

  1. Consecuencia de esta maldad, Dios los abandonó a sus pasiones.

Rm 1:24-25. Por eso Dios los entregó a las apetencias de su corazón hasta una impureza tal que deshonraron entre sí sus cuerpos; a ellos que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en vez del Creador, que es bendito por los siglos. Amén.

  1. Consecuencia (continuación): el vicio contra la naturaleza.

Rm 1:26-27. Por eso los entregó Dios a pasiones infames; pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravío.

  1. San Pablo repite su razonamiento: causa y consecuencia.

Rm 1:28-32. Y como no tuvieron a bien guardar el verdadero conocimiento de Dios, los entregó Dios a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene: llenos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad, henchidos de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad, chismosos, detractores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, insensatos, desleales, desamorados, despiadados, los cuales, aunque conocedores del veredicto de Dios que declara dignos de muerte a los que tales cosas practican, no solamente las practican, sino que aprueban a los que las cometen.

El cuadro que mejor refleja la situación y el estado de la Iglesia Conciliar y sus fieles es la de “ciegos guiando a ciegos”. No hacen falta decir a donde van. Obvio.

Aquí en este enlace que me ha servido de ayuda pueden encontrar más sobre el magisterio de la Iglesia Católica proclamado durante siglos y que no tiene nada que ver con lo proclamado en los últimos 55 años.

http://www.catolicidad.com/2010/11/san-pablo-contra-la-homosexualidad.html

 

  1. Adeodato – 3 de diciembre de 2013 a las 0:24

Por muy dura que sea la carta de la Sra. Engel, mucho me temo que pronto se convertirá en papel mojado. Francisco-Bergoglio no hará nada y todo seguirá igual. Una pena que la Sra. Engel no abra los ojos y comprenda que la institución que existe hoy en el Vaticano YA NO ES LA SANTA IGLESIA CATÓLICA, sino una secta inmunda e infernal fundada por Satanás, el padre de la mentira.

Nos sorprenderíamos si se hicieran públicas las enormes cifras de homosexuales activos y pasivos encubiertos por la Roma apóstata y herética, sólo Dios sabe cuántos pervertidos han engrosado sus filas… Todo este repugnante proceso de colonización homosexual comenzó auspiciado e incluso fomentado por el nefasto Montini-P6, él también un depredador sodomita, quien durante su inicuo reinado de terror hizo la vista gorda ante las múltiples denuncias de violaciones de niños por parte de “sacerdotes”. Este miserable hijo de Satán llegó a nombrar “obispos” a sodomitas notorios con el único fin de desacreditar y destruir el buen nombre y la santidad de nuestra madre la Iglesia Católica.  ¡Sea anatema por los siglos de los siglos!

Wojtyla-JP2 hizo lo mismo que Montini, callar cual mísero traidor mientras los abusos sexuales a jóvenes y niños se multiplicaron durante su usurpación del papado.  Ratzinger-B16 hizo otro tanto.  Y Francisco-Bergoglio, por lo que se ve, lleva camino de superarlos a todos admitiendo abiertamente a los homosexuales, lo cual podría a su vez revitalizar el proceso de “beatificación” del monstruo asesino de almas de Montini, proceso frenado por los valientes escritos acusadores del Padre Luigi Villa. Tras la muerte de Villa, apenas quedan voces críticas con la calamitosa gestión de Montini, por lo que su causa tal vez sea reabierta. ¡Corren tiempos difíciles, hermanos! ¡No nos dejemos engañar por estos falsarios pervertidos!

 

  1. Lucy – 3 de diciembre de 2013 a las 18:34

No culpe al papa Benedicto XVI de esta trama, porque en muchísimas ocasiones fue DESOBEDECIDO e IGNORADO, hicieron de él lo que quisieron, hasta el punto de echarle fuera del papado !

 

  1. Clara – 3 de diciembre de 2013 a las 20:28

Pobrecito… el ingenuo y tiernecito Benedico XVI…
¿Cuándo Ratzinger fue desobedecido?

Si fue desobedecido es porque tenía el poder de ordenar, ¿quién/es le dieron ese poder? ¿Quienes le desobedecieron?
¿cuándo y por quién/es fue ignorado? ¿quien/es lo echaron fuera del papado?

¿Quién/es lo eligieron para el papado, en realidad? Y una larga lista de preguntas que surgen de sus afirmaciones.

¿Quién puede liberar de culpa a un Papa, el máximo poder sobre la Tierra, con tanta facilidad?
¡Con toda seguridad un Papa no va a poder alegar ignorancia, o al menos, no ante un Juez Soberano y Justísimo!

  1. Lucy  – 8 de diciembre de 2013 a las 18:22

 

Mi opinión es que el papa Benedicto XVI sí fué desobedecido e ignorado y si tuvo algún día poder… ese poder se le fue arrebatado por quienes ya sabemos , la mala hierba , la cual debe crecer junto al trigo hasta que Dios lo decida , me refiero a la siega que será realizada por los ángeles y arrancarán la mala hierba ( Mateo 13: 28-30)

  1. Adri – 19 de diciembre de 2013 a las 23:29

Toda la crudeza de su carta se viene abajo cuando le dice SANTO PADRE.
una VERGÜENZA
Y No querida Lucy Benedicto es tan culpable como Juan XXIII como PABLO VI como JUAN PABLO II y como FRANCISCO de tener AL LOBY GAY en los mas altos puestos de la JERARQUIA, DE SOLAPAR Y DEJAR PREDAR LIBREMENTE TANTO A LOS PEDERASTAS Y A LOS HOMOSEXUALES en las parroquias, seminarios, hospitales, escuelas y demás. Aquí hay sobrados escritos al respecto. Empieza con Franco Bellegrandi NIKITA RONCALLI

NO HAY MAS CIEGO QUE QUIEN NO QUIERE VER Y LLAMAR SANTOS PADRES A ESTOS DEGENERADOS ME CAUSA UN IMPERIOSO DESEO DE VOMITAR

  1. Adri – 20 de diciembre de 2013 a las 6:41

https://moimunanblog.wordpress.com/2013/10/19/colonizacion-homosexual-en-la-iglesia-conciliar/?relatedposts_exclude=20034

Para ahorrarles la búsqueda aquí las pruebas

  1. EL EXTRAÑO PONTIFICADO DEL PAPA FRANCISCO. | Noumenal katholico

2 de mayo de 2014 a las 1:26

[…] http://www.renewamerica.com/columns/engel/140101https://moimunanblog.wordpress.com/2013/12/02/carta-abierta-a-francisco-de-randy-engel/#more-20019 

 

https://moimunanblog.wordpress.com/2014/01/09/20954/ […]

Twitter Digg Delicious Stumbleupon Technorati Facebook Email

Sobre Para Mayor Gloria de Dios, El Siervo de Dios

Experto en Informática y en Bioquímica y Biología Molecular.

No hay comentarios aún. ¡Sea el primero en dejar un comentario!

Dejar un comentario