César Vidal, contra la tiranía de género del Lobby LGTBQ y de los Indepes: “¡ QUITAD LAS MANOS DE LOS NIÑOS !”…

Por César Vidal, en la sección de OPINIÓN de EL FARO.

Viví mis primeros años bajo la dictadura de Franco. No fueron los peores del régimen, pero la libertad de expresión no estaba entre sus virtudes. Cierto, la iglesia católica resultaba omnipresente, pero, en términos generales, la inmensa mayoría de la pobla­ción participaba masivamente en ritos, fiestas y celebraciones que, en algunos casos, hace décadas, desaparecieron. El yugo y las flechas apare­cían en las viviendas so­ciales del franquismo, pero el peso de la Falan­ge era testimonial. 

Fran­co era presencia conti­nua en los medios, pero la mayoría de las veces en relación con actos protocolarios. En algún instancias eran agobiantes, pero no cons­tituían la tónica general más allá de media docena de días al año si es que llegaban. Incluso la censura se fue relajando como recordarán los que vieron la espalda de Rocío Jurado en televisión.

 

Con inmenso dolor, tengo que decir que, durante los úl­timos años, comparativamente la situación se ha deteriorado de forma angustiosa gracias a la acción de determinados lobbies.

Piénsese, por ejemplo, en el cansino nacionalismo Indepe catalán o la asfixiante ideo­logía de género. 

Nunca vi una cabalgata de reyes con la bandera de la Falange o la imagen de un santo.  Pero ahora esas cabal­gatas tienen que incluir muestras de apoyo a los golpistas de Cataluña o contar con sodomitas o transexuales.

 

Bardem, a pesar de su conocida relación con el PCE, dirigió películas y recibió premios, pero me gustaría ver ahora a alguien que pueda aparecer por el mundo de la cultura tras decir que está hasta las partes nobles de la nefasta ideología de género.

Yo pude com­prar entonces «El capital» de Marx y libros sobre la revolución rusa, pero que alguien intente seguir publicando -y no sólo publi­cando- en Cataluña después de definirse como abiertamente contrario al nacionalis­mo Indepe y a ver hasta dónde llega.

 

Recuerdo incluso que el profesor más libe­ral que tuve durante el bachillerato fue el de Formación del Espíritu Nacional que venía de Falange, pero que, a la vez, veía positiva­mente que fuéramos a una monarquía parlamentaria.  Discuta alguien ahora el insostenible estado autonómico y que no le pase nada.

 

Todo esto ya me parece de por sí preocupante, pero me indigna todavía más cuando las Víctimas del Totalitaris­mo de la Ideología de Género o del Nacionalismo Indepe son los niños.

En nombre de la libertad y la decencia… ¡quitad las manos de ellos!

 

 

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Sobre Para Mayor Gloria de Dios, El Siervo de Dios

Experto en Informática y en Bioquímica y Biología Molecular.

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