EL DOGMA COPERNICANO es Falso. Todo el Universo gira alrededor de la Tierra, como dice la Biblia.

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Alesandro della Bella: el genio de la fotografía que sumerge mi mente y mi corazón en la admiración y me hace comprender que cincuenta años de todo tipo de insultos y de desprecios no son más que animalejos ante el espectáculo de la VÍA LACTEA en la que, en la próxima Santa Noche, HEILIGE NACHT, brillarán para proclamar que JESÚS se encarnó en el Tabernáculo de María Santísima, verdadero Hijo de Dios que llama a cada estrella por su nombre, respondiéndole ellas y proclamando su omnipotencia sobre todo el cosmos que Él creó y que Él mantiene suspenso hasta que decida destruirlo en un diluvio de fuego, como hizo con el diluvio de agua, cuando toda carne había corrompido su camino …tal como en el legislado “matrimonio para todos”. Michel Mottet

Artículo, de Michel Mottet sobre el “Geocentrismo”. Es digna de encomio la claridad verdaderamente cartesiana con que expone sus ideas. No es ajena a su exposición la oportuna convergencia de las citas bíblicas que aporta, así como la alusión al milagro solar de Fátima.  El tema del Geocentrismo, no es una curiosidad científica más. Está a la base de nuestra Fe católica- Creación especial, Redención, destino escatológico- hoy tan fustigada por teólogos católicos, y lo que es una increíble tragedia, por las jerarquías, y la pretendida máxima figura, que han llegado últimamente a hablar del Big Bang, del evolucionismo, y “risum teneatis” de hombrecillos verdes extraterrestres que podrían ser bautizados.  Apenas se puede concebir mayor corrupción y desfondamiento del catolicismo, sustentado ahora por una falsa estructura usurpadora que ocupa el lugar secular donde se halla el sepulcro del bienaventurado Pedro y en donde se guarda su Silla, o Cátedra.

Para ampliar más información, tenemos el artículo siguiente:

  1. Copérnico y la Falsedad de la Teoría Heliocéntrica – 2ª Parte. 

 

PRUEBA VISUAL DE LA FALSEDAD DE LA TEORÍA COPERNICANA. Las hermosísimas fotos de arriba fueron publicadas por el periódico LE MATIN , el 29 de Noviembre 2013, y fueron realizadas por el fotógrafo de Zurich Alessandro della Bella. Son evidentemente el resultado de una exposición de varias horas, lo que significa que un mismo punto, en este caso, una estrella y todas las estrellas visibles en el campo de visión del aparato, son seguidas en sus trayectorias celestes, y las huellas de éstas son posteriormente reproducidas visualmente a gran velocidad, como cada uno puede constatar. Si fuera cierta la teoría copernicana, el aparato grabaría a cada estrella y a toda estrella existente y visible en su campo de visión, abandonando las que van desapareciendo, a la izquierda, por ejemplo, y grabando las que van apareciendo por la derecha.

 

 EL CADUCO DOGMA DE COPÉRNICO

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Por Michel Mottet

Si hay un dogma firmemente establecido, éste es el de la teoría de Copérnico (1473-1543), de que la tierra gira alrededor del sol. Dudar de tal dogma inmediatamente pasa a ser tenido como una locura, por lo que ni siquiera se plantea la cuestión, tanto ha sido incrustado en el cerebro desde la infancia el dogma constantemente recordado de cientos de millones de millones de cuerpos celestes con una inclinación de 23°27.

Pero cuando examinamos la teoría de Copérnico, con abstracción de todo lo que se ha dicho y publicado sobre el asunto de Galileo, es decir, si se examina desde un punto de vista estrictamente científico, nos damos cuenta de que este famoso dogma en realidad no tiene ningún fundamento. El cardenal Belarmino (1542-1621), que había comunicado a Galileo (1564-1642) la decisión tomada por el  Santo Oficio, le había pedido que demostrara esta teoría, es decir,  que presentase las pruebas de su realidad y añadió que dudaba que tal demostración se pudiese hacer. Es preciso saber que ni Galileo, ni sus discípulos, nunca presentaron pruebas convincentes. Sin embargo, es muy fácil de demostrar su imposibilidad absoluta. El  Cardenal Belarmino tenía toda la razón para dudar de ella, porque es muy fácil demostrar que la teoría copernicana es incapaz de explicar los movimientos celestes.

 

En primer lugar esta teoría para explicar el cambio en la posición del sol de un solsticio  al otro, se ve obligada a asumir que el eje de la tierra se dirige constantemente hacia la estrella polar y está permanentemente inclinado con una aproximación de 23 ° 27′ en su plano de movimiento alrededor del sol. Esta es la única manera que explica  esta variación constante. Pero el problema en este caso, para un observador atento, es que esto causaría un efecto sobre la estrella del sol, ¡pero ningún efecto sobre todos las demás! Lo que cualquiera puede constatar, sea o no astrónomo. Ahora bien, siguiendo una lógica elemental, la oblicuidad del eje de la tierra, necesariamente debería tener los mismos efectos sobre la luna. Pero en realidad no hay tal cosa: la luna, durante todo el año, de un lunisticio a otro, sigue la misma trayectoria, y siempre a una velocidad constante cuando debería, en cambio, haber una constante aceleración y desaceleración al coincidir con el movimiento de la Tierra girando sobre sí misma y moviéndose alrededor del sol. La luna, como tPodas los otros cuerpos celestes,  no se ve afectada por la inclinación del eje de la tierra que ¡sólo afectaría selectivamente al sol para hacerle cambiar de posición! Por sí misma, esta prueba es suficiente para demostrar que la hipótesis de Copérnico es falsa.

Que tal prueba no salte a la vista de cualquiera que considere este problema es incomprensible. Cabe añadir otra evidencia igualmente convincente. Un observador que siguiera el sol desde un solsticio al siguiente con un una cámara fotográfica tendría que estar cambiando el ángulo de visión durante todo el año toda vez que la posición del sol está en constante cambio. Sin embargo, el mismo observador si siguiera una estrella con la misma cámara, por ejemplo a Sirius por tomar una particularmente fácil de localizar y que es visible durante varios meses, usaría siempre la cámara con el mismo ángulo de visión. Esto prueba de que la teoría de Copérnico deberia reconocer que la oblicuidad del eje de la Tierra sólo tendría efecto sobre el sol, ¡lo que es absolutamente impensable!

Hay todavía otra prueba decisiva para demostrar la falsedad de la teoría de Copérnico. Todo el mundo sabe que para precisar el cálculo del tiempo, es necesario recurrir a los meridianos, círculos imaginarios que pasan por los dos polos. Por convención fue elegido el meridiano primero  el que pasa por Greenwich, GMT. Así pues, el mediodía de Greenwich es la referencia mundial para ajustar el tiempo correspondiente a todos los otros meridianos. No hace falta decir que es aceptado por todos que es mediodía al mismo tiempo en todo el meridiano de sur a norte y de norte a sur. Pero para que se cumpla esta condición, debe ser absolutamente necesario que el plano vertical del meridiano corte en ángulo recto el plano horizontal en el que se encuentra el Sol. Si nos referimos al esquema de la teoría de Copérnico, uno se da cuenta de inmediato que esta condición esencial se realiza plenamente sólo dos veces al año, en los dos solsticios. Estos son los dos únicos días en que el meridiano de Greenwich se cruza en ángulo recto respecto al plano horizontal en el que está el sol.

En esta teoría la hora tendría que tener una perpetua variación en todo el meridiano, siendo  la máxima variación la que se produciría en los equinoccios, cuando el sol marcara el mediodía en el norte o en el sur antes o después de mostrarse en el ecuador por ejemplo. Hay que observar que en la actualidad, con los medios de que disponemos, es fácil de evidenciar estas diferencias en el mismo meridiano, al constatarlas en el sur y en el norte sobre la base de los Gnomons de relojes de sol en estos tres lugares cuando marcan el mediodía. Ya es tiempo de hacer esta verificación pues demostraría quién tenía razón, Belarmino o Galileo.

Pero en la práctica no existe ninguna posibilidad de que tal experimento se lleve a cabo puesto que los científicos saben que la teoría copernicana es falsa…Se ha impuesto a los ignorantes para mantener viva la gigantesca mentira del caso Galileo con el fin de atacar a la verdadera Iglesia Católica. Hace menos probable todavía que se lleve a cabo este sencillo experimento, el hecho de que arruinaría por completo la teoría de la relatividad del demiurgo Einstein, y que por lo tanto socavaría las bases de la actual física y demostraría al mismo tiempo la gigantesca mentira de la supuesta conquista de la luna… porque la velocidad de movimiento de la Luna alrededor de la Tierra es del orden de unos 100.000 kilómetros por hora, lo que impediría hacer ¡un suave alunizaje! Este último es el mismo tipo de maravillas de que habla el Apóstol en la segunda epístola a los Tesalonicenses y que llegaran a causar la admiración del mundo entero. El Capítulo XIII del Apocalipsis predijo exactamente lo mismo. La televisión propagó la prodigiosa mentira en todo el mundo, y de ella el capítulo XIII da una exacta definición: imágenes animadas que hablan.

Pero lo que resulta todavía más incomprensible es que no hay un sólo católico capaz de hacer el esfuerzo necesario para entender el razonamiento anterior. Si ese auténtico católico, que por eso mismo cree en la verdad de las apariciones de la Virgen María en Fátima en 1917, reflexionase sobre la importancia del gran milagro que autentifica esas apariciones, o sea lo que se ha llamado  “la danza del sol”, se daría cuenta de que la Virgen María mostró claramente que el sol, lejos de ser inmóvil en una ubicación específica en el espacio, estaba dotado de dos movimientos distintos. Ella mostró al sol girando sobre sí mismo a un ritmo prodigioso. Por consiguiente, mostró que la fuente de la tremenda energía que emana de esta estrella sólo puede ser explicada por esta velocidad prodigiosa, ya que cualquier científico sabe que para producir energía se necesita movimiento y cuanto más rápido es el movimiento mayor es la energía liberada. Además mostró el sol moviéndose a través del espacio a un ritmo igualmente prodigioso. Esto es exactamente lo contrario de lo que Copérnico propuso contra toda lógica.

Se hace necesario saber,  en primer lugar, que la famosa teoría de la relatividad de Poincaré (1854-1912), plagiada por Einstein (1879-1955), no es un “descubrimiento” científico fortuito, sino que es una maquinación totalmente deliberada.  Para entender esto hay que remontarse a Copérnico. Él ha cambiado completamente la visión del universo haciendo del sol un astro fijo, en lugar de serlo la tierra. Hizo exactamente lo que Josué había hecho, excepto que Josué lo hizo por unas horas y por milagro causado por su fe en Dios, mientras que Copérnico creyó hacerlo para la eternidad. Otra diferencia importante: sólo el sol se detuvo temporalmente por la fe de Josué, mientras que Copérnico, haciendo que el sol estuviese fijo, fijó al mismo tiempo por la fuerza a todas las estrellas. En su tiempo esta nueva visión se consideró una hipótesis que ya había sido propuesta en la antigüedad por Aristarco de Samos (310-230 antes de Cristo. C.), y no suscitó  ninguna refutación o aceptación como científicamente fundada, debido a que las zonas grises que contenía eran tales que no podía ir más allá.

Un siglo más tarde, Galileo trató de transformar esta hipótesis científica en certeza guardándose muy mucho de resolver los difíciles problemas de esta teoría, a saber:

1. cómo justificar científicamente que una única fuente puede generar dos movimientos diferentes, siendo el movimiento del sol diferente del de las estrellas;

2. cómo justificar científicamente que el  sol siendo un cuerpo fijo y por fuerza todas las estrellas, aquél, sin embargo, es variable en su movimiento mientras que todas las demás estrellas están fijas en el suyo, y sin embargo generado por la misma causa, es decir, por la rotación la tierra sobre su eje y la constancia de su inclinación, teniendo esta última efecto sobre la estrella Sol y no en todas las otras estrellas, cosa mostrada por la eclíptica de manera tan clara como irrefutable;

3 cómo explicar científicamente que sea siempre y al mismo tiempo, mediodía en todo el meridiano, mientras que el eje de rotación de la Tierra está en constante cambio en relación al sol durante todo el año.

Las famosas “leyes” de Newton ( 1642-1727), también contradicen las experiencias atribuidas a Galileo pero luego verificadas experimentalmente, a saber que la masa no juega ningún papel en el movimiento de un cuerpo, siendo este movimiento  totalmente dependiente del motor que lo produce, y que evidentemente no han servido para resolver los problemas fundamentales mencionados anteriormente, sino que han servido sólo para “ahogar el pez”! Curiosamente y misteriosamente todos los astrónomos (o astrólogos) se han abstenido de dar una respuesta lógica a las realidades mencionadas anteriormente.

Así, la teoría de Copérnico – después de una instrumentalización trufada de mentiras acerca de “El caso Galileo” y el enorme despliegue publicitario organizado a manos de maestros a su alrededor – se ha convertido en un dogma repetido sin cesar por el Catecismo de la masonería, órgano secular del judaísmo, dogma que decreta que la Iglesia se equivocó al condenar equivocadamente a Galileo y con él la teoría de Copérnico – y que también se ha convertido en ¡un dogma científico!  Pero las tres preguntas puestas arriba aún siguen sin respuesta y muestran sobre qué clase de fundamento se basa el dogma pretendidamente científico.

El Cardenal Belarmino que aguardaba esta demostración, es ciertamente el inspirador de este artículo que demuestra la falsedad total de la teoría de Copérnico que nunca ha sido científicamente probada y está en el origen de los prodigios engañosos de que habla San Pablo también en la misma epístola y que causarían la admiración del mundo entero.
Tomado de La Sentinelle du Continent

 

Un comentario de JuanC (editor del blog Creacionismo especial, licenciado en Ciencias Físicas y profesor) en el blog, a otro mensaje de Michel Mottet;

No es éste un foro adecuado para discutir de astronomía, pero creo que michelmottet no ha explicado bien su argumento anti-heliocéntrico. Obviamente es mediodía a las12:00 (hora civil) simultáneamente para todos los puntos de un meridiano, pero éste en general no coincide con la mayor altura del sol (hora solar), y esto es así tanto para el helio como el geocentrismo. Para el primero es debido a la irregularidad del movimiento terrestre, para el segundo a la irregularidad del movimiento solar. ¿Cuál de ellas es la verdad? … ¿o las dos son verdad (porque todo es ‘relativo’)?. Pues bien, está probado que el movimiento terrestre es uniforme, no tiene irregularidades, pues es v =0 (con absoluta precisión). Entonces el geocentrismo es cierto.

Erróneamente he descrito una deducción inválida (para demostrar que vt =0 parto de vt=0). Pero lo que yo pretendía decir es que uno de las velocidades, vs ó vt, debe tener irregularidades –movimiento desuniforme- pero la de la Tierra no lo tiene (gracias a ello funciona el sistema GPS), por tanto vt =0

 

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 Un mensaje sobre Copérnico

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Experto en Informática y en Bioquímica y Biología Molecular.

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