El milagro de Hiroshima hace 70 años: Cuatro jesuitas alemanes, en el Centro de Hirosima, salvados de la 1ª Bomba Atómica por el Rosario.

Supervivientes y sin radiación, en plena zona cero

El milagro de Hiroshima cumple 70 años: cuatro jesuitas alemanes salvados de la bomba por el Rosario

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en plena zona cero de la explosión: quedó en ruinas, pero en pie.

Actualizado 30 julio 2015  – C.L. / Cari Filii

El 6 de agosto de 1945 cayó sobre Hiroshima la primera de las dos bombas atómicas que, con un intervalo de tres días, los EE.UU. apoyados por sus aliados lanzaron sobre Población Civil Japonés.

¡Os voy a hacer una pregunta de primero de primaria!, ¿porque creéis que el presidente de los Estados Unidos en 1945, Harry S. Truman (reputado Masón, adjunto foto), escogió para lanzar las dos Bombas Atómicas, las ciudades de Hiroshima y Nagasaki?


Masonic portrait of Harry S. Truman by Greta Kempton. January 20, 1949 en la Harry S. Truman Library and Museum

Mira que bien se llevaba con Stalin y Churchill y Stalin, con ellos tomó la decisión, tras su reunión con sus aliados en la Conferencia de Potsdam, y encima se ríen este trío de Satánicos.

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Seguro que sabéis la respuesta, a que sí, es fácil, eran las ciudades japonesas con más católicos y cristianos, solo por eso.  Mataron a 166.000 civiles en Hiroshima y 80.000 civiles en Nagasaki, 246.000 muertos en dos días.  Gracias a lo bueno y santo que es el Tío Sam.

Que dio un toque de atención muy potente a la Humanidad, para que el que se meta con El se atenga a las consecuencias. Ahora tienen más de 10.000 cabezas nucleares, cada una 10.000 veces más potente que la de Hirosima.

El 15 al 20 % murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación, leucemia y distintos cánceres.  Este post de Manuel Morillo, explica el motivo de las 2 Bombas Atómicas, como Nadie (Clic Aquí).


El Caso de los Cuatro Sacerdotes

Hubo supervivientes, incluso en la zona cero, esto es, en un radio de un kilómetro como base del cono formado con el punto de explosión, a seiscientos metros del suelo. Pero destacaron de forma muy especial cuatro sacerdotes jesuitas alemanes, que en ese momento (las 8.15 de la mañana) se encontraban en la casa parroquial de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que fue de los pocos edificios que quedaron en pie, pero en estado ruinoso. Dos tercios de los edificios de la ciudad desaparecieron.

Los padres Hugo Lassalle (1898-1990) -superior de los jesuitas en Japón-, Hubert Schiffer (1915-1982) -párroco- , Wilhelm Kleinsorge (1907-1977) y Hubert Cieslik(1914-1988), quien dejo luego por escrito lo sucedido (vale la pena leerlo, es Impresionante) y es fuente fiable, se encontraban diciendo misa, desayunando o en las dependencias del edificio cuando sintieron el resplandor y el estallido y, en unos instantes, una destrucción absoluta alrededor. Sufrieron daños menores producto de cristales rotos o de las piedras que les golpearon e hirieron, pero ninguna consecuencia de la temperatura infernal que desintegró a sus vecinos de manera instantánea. Varias personas más de las que servían en la rectoría salvaron también la vida.


Hugo Lassalle, S.I.


Hubert Schiffer, S.I., años después con uno de los pilotos del Enola Gay, el B-29 que lanzó la bomba sobre Hiroshima.


Cuando fueron atendidos por los asombrados médicos días después, les advirtieron de que, en cualquier caso, la radiación recibida les produciría con el tiempo graves lesiones, enfermedades y la muerte. Pero lo cierto es que no presentaban efecto alguno en su cuerpo, no desarrollaron ningún trastorno y todavía en 1976, cuando el padre Schiffer asistió al Congreso Eucarístico de Filadelfia y contó su historia, todos ellos vivían. Se calcula que fueron examinados por decenas de doctores unas doscientas veces a lo largo de los años posteriores, sin que se hallase en sus cuerpos rastro radiactivo alguno.


Wilhelm Kleinsorge, S.I.


Hubert Cieslik, S.I., fuente fiable sobre lo sucedido aquel 6 de agosto en la misión jesuita de Hiroshima.

Es el conocido como «milagro de Hiroshima», no tanto por la supervivencia en sí, pues hubo otros casos, como por la concentración de salvados y por la inexistencia prolongada de efecto alguno de la bomba en sus cuerpos. Por lo demás, los interesados nunca dudaron de que habían gozado de la protección divina, y en particular de la Santísima Virgen: «Vivíamos el mensaje de Fátima y rezábamos juntos el Rosario todos los días«, explicaron.

De hecho, el padre Schiffer escribió luego un libro titulado The Rosary of Hiroshima [El Rosario de Hiroshima] enmarcando no el posible milagro con el que fue beneficiado, sino los acontecimientos mismos de la guerra y de la posguerra, en el marco del mensaje de la Virgen a Sor Lucía.

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Sobre Para Mayor Gloria de Dios, El Siervo de Dios

Experto en Informática y en Bioquímica y Biología Molecular.

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