SOBRE LA FALSA OBEDIENCIA DEBIDA…

Este es un comentario de James Norrington en el blog de Pedro Rizo que nos envía la Hermana María. Ya había sido trasladado a este blog por Geroteo de Segovia en comentario del post Rizo riza el rizo..Como coincide plenamente con la línea del blog en cuanto a la comprensión del falso concepto de la obediencia debida a autoridades claramente ilegítimas en la Iglesia, lo publico.

Comentario de James Norrington

La verdad es que este asunto de reconocer como legítimas autoridades a evidentes demoledores de la Iglesia, colaborar con ellos, y sorprenderse de que otros no compartan su posición, me recuerda el caso del coronel Escobar.

Coronel Escobar (pulsa)

Personalmente católico, se creyó obligado en conciencia a permanecer fiel al régimen republicano, incluso cuando estuvo bien claro que ese régimen no era sino un títere en manos de los soviéticos en orden a la realización de la Revolución universal que debía acabar con la Iglesia a la que pertenecía, y con la España que él creía defender. Incluso cuando ya estuvo establecido un gobierno en Burgos, y los obispos, de acuerdo con el Vaticano, habían declarado la Cruzada Nacional de Liberación, él se empeñó hasta el final de la guerra en poner su espada al servicio de los anticristos rojos, reconociéndolos como autoridades legítimas. Obediente a sus peores enemigos hasta el final.

Espero que no le sorprendiera que le condenaran a muerte por delito de “rebelión militar” (hacia el verdadero gobierno legítimo, el de Burgos). No me extraña que muchos eclesiásticos, como el card. Segura, solicitaran su indulto. Bien sabían ellos que los que realmente merecían el fusilamiento eran precisamente los eclesiásticos que engañaron a gentes rectas como el coronel Escobar, haciéndoles creer que su deber estaba en obedecer a unas autoridades a todas luces ilegítimas, de origen tanto como de ejercicio. Y ello, por no recordar la distinción entre reconocer a unas autoridades legítimas, a las que se aplica el cuarto Mandamiento, a quienes se debe respeto, estima, y obediencia en conciencia, y poderes de hecho, ilegítimos, a los que no se debe nada de lo anterior, sino obediencia puramente exterior, sólo en la medida requerida por el Bien Común, porque no queda más remedio, y hasta que puedan ser expulsados.

Una vez clara la total ilegitimidad de esos poderes de facto, abierta la posibilidad de expulsarlos, y significado su deber por las autoridades eclesiásticas, era obligación estricta ante Dios abandonar las filas republicanas y pasar al bando nacional, y si ello no era posible, al menos, no colaborar con el anticristo rojo. Comportamientos como el del infame card. Vidal y Barraquer, intentando hasta el final llegar a un arreglillo, como en Méjico, con el enemigo, es un acto criminal, como experimentaron los cristeros.

Lo mismo ocurre con las actuales autoridades eclesiásticas aparentes, realmente, poderes de facto absoluta y evidentemente ilegítimos. No teniendo poder coactivo, ni siquiera está justificada un mínimo reconocimiento u obediencia. Resistencia total hacia esos usurpadores hasta que puedan ser expulsados de los puestos que ocupan ilegítimamente. Si no, recuerden la suerte del cor. Escobar…

Muy interesante, je, je. Porque según se desprende del final del artículo del Sr.Rizo, no son pocos los “tradis” que se creen que dentro de algún tiempo, entrarán en el Vaticano con el cuello muy tieso, para recibir las felicitaciones, parabienes y recompensas por su heroica actitud en defensa de la institucionalidad eclesiástica, siempre firme el pulso e inpasible el ademán frente a las tentaciones modernistas y sedevacantistas…

Claro que igual se llevan un chasco monumental, y se dan cuenta de que les quieren aplicar una ley de responsabilidades eclesiásticas semejante a ésta otra:

Ley de responsabilidades políticas

 

Porque no les quepan dudas, lo mismo que llegamos a establecer un gobierno unificado en Burgos, al que pudieran unirse todos los buenos católicos españoles, y lo que parecía francamente imposible, como fue el lograr la unificación en la jaula de grillos del principio del Alzamiento, lo mismo acabaremos, seguramente por intervención providencial, recuperando un titular verdadero y legítimo del Pontificado Romano, cuando llegue la hora que Dios tiene dispuesta para ello.

Entonces, cuando ya no quepa duda ninguna, tendrán que optar los que ahora se escudan en la ausencia de Príncipe eclesiástico legítimo,(como dice santo Tomás enunciando los principios de la guerra justa) para no cumplir sus deberes.

Documento PDF aquí

 

2 replies »

  1. Extraordinaria esa “Ley de Responsabilidades Políticas”…
    A todos los que se han presentado como Sacerdotes, y a los que lo han sido realmente y no han denunciado la usurpación ni preparado a los fieles para resistir según era su deber, yo les aplicaría como pena el siguiente párrafo:

    “Extrañamiento. Relegación a nuestras Posesiones africanas.
    Confinamiento. Destierro. Grupo III.—(Económicas).—Pérdida total de los bienes.”

    Y sobre todo esa pérdida total de bienes… Éso sí que les va a doler…

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  2. Dudo que haya razonamiento alguno que pueda iluminar a los que son absolutamente ciegos a la realidad de los hechos: a la realidad de la destrucción de la Iglesia católica y de su sustitución por otra cosa distinta. El tránsito no les llegará, si les llega, por discurso alguno, sino que será un salto de la oscuridad a la luz como el que se experimenta cuando se pasa de la increencia a la fe. Eso es un misterio, no menor que este otro, que apunta directamente a Satanás: el de aquellos prelados, algunos revestidos de piedad y devoción, que trabajan sin descanso en la aniquilación de lo que queda de la Iglesia de Cristo.

    Me ronda hoy una frase de Rafael Gambra sobre las sociedades en descomposición: llega un momento, en que no soportan los males, pero ya tampoco los remedios. Roma, hoy, ¿soportaría los remedios?

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Sobre Para Mayor Gloria de Dios, El Siervo de Dios

Experto en Informática y en Bioquímica y Biología Molecular.

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