La filósofa feminista Élisabeth Badinter destapa la realidad de Francia, Bélgica, Alemania e Inglaterra… etc.

Las autoridades han impuesto la ley del silencio para tratar de ocultar lo que ocurre en muchos barrios franceses y los colectivos feministas se pliegan a estas condiciones para “no atacar” al islam. Élisabeth Badinter no. Está harta.

Arturo García —   Viernes, 2. Junio 2017 – en la Gaceta.es
‘HAY MUCHOS LUGARES DONDE LA FALDA ESTÁ PROHIBIDA’
 

“Las mujeres han perdido su posición en ciertas zonas de Francia”. La denuncia de Élisabeth Badinter evidencia la realidad que se vive en muchos barrios franceses y que las autoridades llevan años intentado ocultar. Los incidentes sí han tenido su espacio en las cabeceras, pero la discriminación que sufren las mujeres no. Curiosamente ninguna organización de las que dicen defender sus derechos ha alertado sobre los hechos. ¿Por qué?

Badinter, filósofa feminista dispuesta a desmontar todo el entramado ideológico que se esconde tras colectivos como Femen, explica que la falda está “prohibida” en muchos lugares del país. “Hay miles de mujeres que aseguran sentirse acosadas en sus barrios y nadie hace nada. La tradición laica francesa se está destruyendo por la influencia de otras leyes no oficiales”, sentencia en clara referencia a la ley islámica imperante en muchos suburbios.

“Los medios tienden a ocultar esta situación para no ser acusados de racistas o islamófobos, pero la realidad es que están apartando a las mujeres de los espacios públicos”, asevera Badinter, que fue una de las primeras feministas en denunciar esta situación que se repite en Reino Unido, donde cientos de miles de mujeres y niñas han sido acosadas a manos de bandas de musulmanes.

(Estación de tren de La Chapelle)

Hace unos días, los vecinos del parisino barrio de Chapelle-Pajol denunciaban que las condiciones de vida allí son “insostenibles”. Harto de la situación de acoso, un grupo de mujeres decidió lanzar una petición con el apoyo de ‘SOS La Chapelle’ y ‘Demain La Chapelle’ que consiguió más de 20.000 firmas en tan sólo dos semanas.

“Somos insultadas a diario en varios idiomas y nuestros hijos tienen que convivir con el tráfico de drogas, los carteristas y el alcoholismo. El cierre de Calais ha provocado que muchos migrantes lleguen y se están formando auténticos guetos”, mantiene el regidor del distrito X, Rémi Féraud.

Las asociaciones vecinales denunciaron los problemas originados por la “apertura” del campo de migrantes bajo la estación de La Chapelle, unas instalaciones ilegales y temporales que se han perpetuado en el tiempo con el beneplácito de las autoridades: “Tenemos que reforzar la ley y enseñar nuestros valores. Tienen que entender dónde están y cómo pueden encontrar su camino”, añade.

En el café del bulevar, donde no se sirve alcohol desde hace años, los periodistas no son bien recibidos: “Somos gente de paz, no entendemos qué hace la prensa aquí”.

Los agentes que patrullan lo tienen claro: “El problema radica en los caídes, los jefes extraoficiales de la comunidad, que marcan territorio y lo modelan hasta convertirlo en una zona donde imperan la ley islámica y las costumbres musulmanas”.

Entre tanto, Macron parece más preocupado en estrechar las manos “con fortaleza” a Donald Trump o realizar juegos de palabras con su lema electoral para criticar la salida de Estados Unidos de los Acuerdos de París. El nuevo presidente todavía no ha dedicado ninguna de sus intervenciones a anunciar nuevas medidas para paliar esta situación y mejorar la seguridad de los ciudadanos.

(Imágenes de las cámaras de seguridad)

El comienzo del Ramadán en París llegó cargado de violencia. La tensión en las calles es palpable y en la madrugada del lunes ya se produjeron enfrentamiento entre la Policía y un grupo de migrantes. No obstante, los hechos más graves hasta ahora tuvieron lugar en el supermercado Monoprix, donde un musulmán acuchilló a un joven que acababa de comprar un paquete de cervezas, según informóLe Point.

La víctima, que resultó herida en una oreja, pudo zafarse del agresor y la milagrosa intervención de una tercera persona evitó una tragedia. El hombre se encontraba muy alterado y lanzaba proclamas contra el consumo de alcohol durante el Ramadán. Las cámaras de seguridad captaron el instante y permitieron identificar a este parisino de apenas 18 años.

El sospechoso fue rápidamente identificado por las autoridades y finalmente resultó arrestado junto a una segunda persona. Las Fuerzas de Seguridad, que han negado que estuviera radicalizado, ordenaron un registro en profundidad de la vivienda para aclarar las causas del suceso.

Las ‘no-go zones’

Restricciones en la vestimenta, discriminación de la mujer y lugares sólo para hombres. Puede parecer que hablamos de alguna ciudad perdida al oeste de Mosul, pero es la realidad que se vive en muchos barrios periféricos de París, donde grupos de musulmanes radicales han tomado las calles y “recomiendan” a los vecinos que ciertas prácticas no son “nada aconsejables”. Todo ello con la connivencia de las autoridades galas, que han abandonado estas zonas a su suerte, al igual que ocurre en Reino Unido o Alemania.


Société : quand les femmes sont indésirables dans les lieux publics

En las cafeterías y las calles de estos barrios hay un aspecto común que se repite: las mujeres desaparecen. Dos activistas de la llamada Brigada de las Madres han denunciado los hechos y han mostrado la reacción de los musulmanes gracias a una grabación con cámara oculta.

Cuando Madia y Aziza acceden al establecimiento, los hombres se sorprenden. Las mujeres tienen prohibido “de facto” entrar en estos negocios y su presencia incomoda a muchos musulmanes que admiten sin ambages que “no deberían estar aquí”.

‘Bélgica tiene un problema gigantesco’

La situación de Francia se repite en toda Europa. Tras los atentados yihadistas en Bruselas, a las autoridades no les quedó mas remedio que admitir que tenían “un enorme problema” con Molenbeek, el barrio islámico nido de los terroristas que han atacado las principales ciudades europeas en los últimos dos años.

La periodista del canal independiente canadiense The Rebel, Lauren Southern, constató la inmigración masiva y la nula integración. En uno de sus vídeos -recogido por La Contra TV- lamentaba “no escuchar a nadie hablando en francés, el idioma oficial” en el enclave bruselense, un califato en el corazón Europa.

Al preguntar acerca de la sharia, Southern queda asombrada con las respuestas: la mayoría de los vecinos se muestra a favor de la aplicación de la ley islámica.

La sombra saudí

(Gran Mezquita de Bruselas)

Existe un aspecto común que comparten Francia y Bélgica: las autoridades siempre han sido condescendientes con la influencia de Riad sobre la comunidad musulmana. Cabe destacar que la dictadura islámica aplica la sharia al mismo nivel que el Estado Islámico, pero goza del visto bueno de las organizaciones internacionales. No obstante, las Naciones Unidas no tuvieron reparos en nombrar al representante saudí responsable de la comisión de Derechos Humanos.

En Bélgica, la tradición musulmana del país -proveniente del norte de África- estaba muy lejos de los principios que defiende el régimen saudí, pero unos acuerdos para la transacción de petróleo facilitaron la creación de una Gran Mezquita en el centro de Bruselas en la década de los 60.

El esplendor económico que vivía Bélgica impulsaba entonces a muchos marroquíes y turcos a viajar al país. El acuerdo entre los dos reyes haría que la mezquita fuera el principal lugar de culto. Los saudíes lograron el alquiler del pabellón oriental de Bruselas por 99 años, a coste cero. Tan sólo un año después, el régimen de Riad abría la Gran Mezquita y el Centro Cultural Islámico de Bélgica, uno de sus primeros bastiones en el interior de Europa.

En un principio, la nueva mezquita fue considerada como “la voz oficial” de los musulmanes en Bélgica. Nada más lejos de la realidad. Las enseñanzas salafistas que se ofrecían en su interior estaban muy alejadas de la versión del islam que seguía la mayoría del país. A pesar de la crisis económica que ha obligado a que muchos ciudadanos hayan abandonado la nación, hay alrededor de 600.000 personas de origen turco y marroquí en un estado de apenas 11 millones de habitantes.

Los planes de Arabia Saudí en Francia van más allá. Gran parte de la comunidad musulmana, especialmente en las ciudades más importantes, está influenciada por clérigos pagados por ellos y las mezquitas de mayores dimensiones son financiadas con petrodólares. El objetivo no es otro que lograr una “representación real y fuerte” dentro del país.

Riad considera prioritario extender su red de mezquitas. En 2016, diferentes fundaciones relacionadas con Arabia Saudí participaron en la construcción de ocho mezquitas, a razón de entre 200.000 y 900.000 euros por proyecto. El wahabismo es la doctrina que se imparte en estos centros y no hay que olvidar que su concepción del mundo es prácticamente idéntica a la del Estado Islámico.

Los investigadores aseguran que Arabia Saudí ha gastado 3.759.000 euros sólo en 2016 para llevar a cabo su proyecto. Catorce imanes a sueldo de Riad ejercen en las mezquitas más importantes de Francia y adoctrinan acerca de la yihad, el sometimiento de las mujeres, la necesidad de castigar a los homosexuales y la expansión del islamismo a nivel mundial.

Londres, Manchester o Birmingham…

(Salman Abedi)

Cuando uno abandona el Londres más turístico, la ciudad parece otra. La multiculturalidad ha sido uno de los símbolos de la capital británica, pero el cambio en los últimos tiempos es más que evidente. Distritos completos se han convertido en guetos donde la ley que impera es la sharia y la presencia policial resulta un problema incómodo.

El pasado fin de semana, los disturbios se sucedieron y las autoridades se mostraron incapaces de controlar la situación. Tras años de abandono, estos barrios ya no están bajo el control policial y desde algunas mezquitas oficiales -y otras muchas ilegales- se exige a los más jóvenes que actúen con incendiarios discursos contra los “infieles”.

El terrorista de Manchester se aprovechó del sistema público británico, que financia la educación islámica, y vivió en esos barrios convertidos en guetos. Numerosos documentales -incluido uno de France2 que tuvo un importante revuelo mediático- han denunciado la situación de las escuelas británicas, verdadero semillero de jóvenes yihadistas que después son moldeados en las mezquitas por imanes radicales. Todo ello con el beneplácito de las autoridades del país, que dejan la gestión de estos centros en manos de países como Arabia Saudí y su particular visión del islam.

La red de abusos sexuales, con epicentro en Rotherham, merece capítulo aparte. Durante décadas, las autoridades y los principales medios de comunicación ocultaron lo que estaba ocurriendo en muchas ciudades, donde miles de niñas eran vejadas y violadas por musulmanes.

Una situación inexplicable que sólo vio la luz recientemente y que permitió al Gobierno centrar el foco mediático sobre Rotherham. Lo que ocurría en la ciudad británica era un secreto a voces, pero nadie hizo nada para evitarlo. La Policía no dio prioridad al problema y trató con indiferencia a gran parte de las víctimas. Tres informes policiales -de los años 2002, 2003 y 2006- describían con crudeza la situación. Sin embargo, las autoridades desestimaron el primero y rechazaron los otros dos, a pesar de que podrían haber acabado con los abusos sexuales en la zona.

Leer más…

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3 comentarios:

 
Jose Alonso ·

Todo esto ya se sabia desde hace 30 o 40 años.

Ha habido quejas, sí.
Pero también ha habido censura.
Una censura total y gigantesca.

Ahora mismo que ya hemos visto todos el problema y el peligro, ?se va a hacer algo?

No. Nada.Ver más

 
Alfredo Garcia Valentin ·

TODO ESO con el apoyo de nuestros queridos Gobernantes;
Aun no entiendo porque les apoyan si van en contra nuestra.
 
Jose Alonso ·

Parece que, según ustedes, el problema es que esos musulmanes siguen el wahabismo porque lo financia Arabia Saudí con su petroleo.

Pues entonces, según ustedes, en vez de importar colonos wahabistas financiados con el petróleo de Arabia Saudí, tenemos que importar colonos musulmanes, pero de los tolerantes, civilizados, trabajadores, que reconozcan la igualdad de las mujeres (solo tengan una esposa) y el derecho de los “sodomitas” (los gays para nosotros) y de los que se “visten de mujer” (transexuales) a casarse y adoptar hijos, y renuncien a tener esclavos…

Pues, sí, parece que es una buena idea.

?cuando comenzamos?

 
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Sobre Para Mayor Gloria de Dios, El Siervo de Dios

Experto en Informática y en Bioquímica y Biología Molecular.

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