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No está claro si con esta despectiva palabra  se refería el P. José María Escriba Albás a Sor Lucía, de Tuy que  “había visto a la Virgen”,  según lo que relata la Srta. Tapia contratada por quien ya desde antes de su muerte se preparaba ” a construir su propio  altar” o un adecuado “sepulcro en donde se ufanaba, caso único, haber estado sentado”, o a la monja que moraba en convento de Coimbra, que también pasaba por haber visto a la Virgen.

Sería útil saber cuándo fue contratada la Srta. Tapia para el oficio notarial de levantar acta de los dichos y hechos del predestinado a una santidad fuera de lo común. Quizás con la obra publicada por ella, será fácil saberlo. Aceptando una primera hipótesis podría decirse  (por lo del sepulcro) que ya fue en las postrimerías de su celestial carrera. Por lo que, para entonces su nombre completo era  Mons. Josemaría Escriba de Balaguer, Marqués de Peralta. La visita, en este caso habría sido hecha a la “tontucia” de Coimbra. Claro que ni siquiera en este caso sabemos si habló con la auténtica Hna. Lucía (1948-1949) o a quien la suplantaba (quizás una de las ¿dos? suplantadoras). Como ya hemos explicado varias veces la auténtica Lucía, novicia en Coimbra, durante los años 1948 y 1949 no llegó a hacer su profesión en el Carmelo de Coimbra.

Fotógrafía que se muestra en el Museo de Fátima, de alguien distinto y más joven de Lucía, a la sazón de 42 años.

Fotógrafía que se muestra en el Museo de Fátima, de alguien distinto y más joven de Lucía, a la sazón de 42 años.

Los testimonios documentales (véase el post de este blog) y la fotografía de la novicia que hizo sus votos el 31 de Mayo de 1949 (aparentemente 20 años más joven y con rasgos faciales muy distintos) que se muestra en el Museo de Fátima, lo demuestran. Lo que explica la razón de que en el catálogo carmelitano de 2005, conste como fecha de profesión religiosa, quizás por descuido, la que hizo Lucía en Pontevedra, en 1928, y no la oficialmente aceptada de 1949, de la que el catálogo no dice ni pío.

Pero quizás sea más probable la hipótesis de que la visita  fuera hecha en Tuy a la verdadera Lucía. Hay testimonios que avalan que la “tontucia” (esta vez parece que sí lo fue) de Tuy intercedió ante el Cardenal de Lisboa en favor del Opus Dei. Con lo que el Cardenal ayudó ante el Gobierno portugués, en sentido contrario de lo que hasta entonces había hecho, para que diera su placet a la entrada del Opus Dei en el sistema bancario portugués, adquiriendo uno de sus bancos, lo que sería el primer paso para su sólida implantación en Portugal, en sus estamentos políticos y económicos. La razón de que yo considere más probable esta hipótesis es doble.

En primer lugar, la Lucía, real o inexistente,  que moraba en Coimbra estaba sometida a un férreo control por el Vaticano que se reservaba dar el permiso para que se la pudiera visitar (lo cual casi nunca sucedió). Quizás una de las pocas veces que sucedió fue en 1957 cuando la supuesta Lucía  fue entrevistada por el mejicano (que nunca había hablado ni visto a Lucía) P. Agustín Fuentes, postulador  de la causa de beatificación de los dos pastorcillos, muertos poco después de las apariciones en 1917. El Vaticano, al revés de los fatimólogos,  siempre negó que esta entrevista hubiera tenido lugar, como también la Curia de Coimbra y el Convento de carmelitas. Anteriormente a esa fecha no está documentada ninguna visita por el ostracismo brutal a que estaba sometida la real o inexistente Lucía,  por orden del mismísimo mandamás en el Vaticano que no era otro que Montini, el “Sostituto”   de la Secretaría de Estado, cuya jefatura estuvo vacante en una larga etapa de años bajo Pío XII. No es creíble que el P. José María obtuviera ese permiso, tanto más cuanto que se sabía que la había visitado en Tuy. Debe de haber una razón para que Tapia, designase a Lucía con el inusitado nombre de “Lucía de Portugal” que no compromete a decir que fuese la falsa Lucía de Coimbra o la auténtica de Tuy (o quizás Pontevedra). Si fuera éste último el caso, como parece, le convendría también este apelativo (que nunca se ha oído en boca de nadie) pues era  nacida en Portugal.

En segundo lugar me inclino a esta hipótesis porque la declaración de Lucía, es demasiado fuerte para haber sido inventada por alguien, y tiene además un aire “profético” que no desdice de la vidente ni de quién había visto el infierno en una de las apariciones, por lo que se sabe que siempre lo tuvo muy presente durante toda su vida (recuerda el caso de Santa Teresa quien también declaró haber visto el infierno, visión que nunca olvidó ). Las palabras a que me refiero son estas solemnes y casi irrespetuosas palabras dichas a una autoridad, por lo menos moral, en el campo católico, que extraigo de la narración de Tapia:

También contó monseñor Escrivá, una de esas tardes, que sor Lucía de Portugal le había dicho en una ocasión: “Don José María, usted con lo suyo y yo con lo mío también nos podemos ir al infierno”.

Esas palabras no logro encajarlas con lo que se sabe de la personalidad de la alegre y complaciente impostora de Coimbra.   A continuación reproduzco el post de Miles Christi, a propósito de la espiritualidad de las”Obra” que ha sido ocasión y ha dado pie a mis anteriores reflexiones.
 
 

EL OPUS DEI, CONTRARIO A LA ESPIRITUALIDAD TRADICIONAL

La señorita María del Carmen Tapia, una antigua miembro de alto rango en el Opus Dei, fue la secretaria y asistente personal que José María Escriba y Albás (o “San” Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer, II Marqués de Peralta) “pescó” para seguirlo en todo momento y recoger todas sus palabras. Su justificación, de acuerdo a Tapia, fue que él (Mons. Escriba) pensaba que era un error que la gente que estuvo alrededor de ciertos Santos en el pasado no transcribiera las declaraciones que esos Santos le daban a los otros para su lectura en el futuro. Pero dejemos que ella misma nos lo relate:

“Monseñor Escriba nos indicó (a María Luisa Moreno de Vega y a mí) también otro día en secretaría que fuéramos apuntando las cosas que él dijera ‘porque servirían para la posteridad’. Y de hecho fue algo que siempre hice durante todos los años que estuve en Roma, pero especialmente hasta que se formó el gobierno central en Villa Sacchetti.

Esto que lo consideraba yo como una prueba de confianza, no se me pasaba por la cabeza que era la preparación personal que monseñor Escriba empezaba a hacer para ir construyendo su propio altar. Y aquello eran solamente barruntos de lo que le oí decir más adelante, como ‘vengo de estar sentado en mi tumba, hijas mías. Pocas personas tienen ese privilegio’”.

 

(Es de saber que Escriba lógicamente debía estar pensándose como si estuviera en camino de santidad o muy posiblemente se creía un “santo viviente”, sólo por “contratar” una cronista en la srta. Tapia. Este despliegue de vanidad presuntuosa es la antítesis de la humildad y el pensamiento monástico en general -y el Carmelita en particular-, que enseña que el fundamento de la vida espiritual es la firme convicción de que tú eres nada y Dios es el Todo que en todo debe bastarnos). Escriba tenía a las monjas como tontas, María del Carmen Tapia lo recuerda (no sabemos si lo de “sor Lucía de Portugal” refería a Sor Lucía de Fátima o a la impostora Lucía de Coímbra, pero igual, el relato no tiene desperdicio):

A propósito de esto, monseñor Escriba nos dijo que “las monjas eran tontas”, agregando que a la única monja que él visitaba era a sor Lucía de Portugal, “no porque haya visto a la Virgen, sino porque nos quiere mucho”. Y generalmente, añadía: “Es un poco tontucia, pero una buena mujer”.

También contó monseñor Escriba, una de esas tardes, que sor Lucía de Portugal le había dicho en una ocasión: “Don José  María, usted con lo suyo y yo con lo mío, también nos podemos ir al infierno”.
 
En su libro “Tras el Umbral. Una vida en el Opus Dei” (Continuum Publishing Co., 1999), que es una exposición de los años de formación del Opus Dei, la srta. Tapia documenta que Escriba le prohibió a los miembros del Opus Dei los escritos de San Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia y cooperador con Santa Teresa en la fundación de los Padres Carmelitas Descalzos.  Además, no se fomenta para NADA la lectura del Antiguo Testamento, sino, sólo el Nuevo Testamento y de éste se excluyen también, la lectura del Apocalipsis de San Juan, algunas de las Epístolas de San Juan, San Judas, San Pedro, San Pablo, y las de San Santiago, no vaya a ser que los Socios del Opus Dei, sean Inspirados por el Espíritu Santo, y no por la Masonería Liberal Infiltrada en la Iglesia.
 
 
Este “ataque contra lo Sobrenatural” comandado por Escriba, aporta aún más evidencia de su Agenda Totalmente Liberal y Anticatólica bajo la fachada de un canónigo conservador.  Tras una madura reflexión es claro el por qué de tan absurda ordenanza dada por Monseñor Escriba a los miembros del Opus Dei (incluso, Ediciones RIALP, la editorial oficial del Opus, no ofrece en sus existencias ninguno de los escritos de San Juan de la Cruz).  

San Juan de la Cruz, quien es recordado como el mayor escritor místico de todos, enseñaba la negación de sí mismo, el desarraigarse del mundo y el amor a la pobreza evangélica (en una palabra, enseñaba el camino a la Santidad).  Escriba, al contrario, enseña el autopromocionarse, la mundanidad y el amor a la suntuosidad desenfrenada (en una palabra, el camino al Infierno).

 

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2 replies »

  1. Pues yo creo que ni hubo suplantación ni hubo nada, es como el que dice que Pablo VI tuvo un impostor. La realidad es más simple y aburrida, por ello tendemos a montarnos películas de Hollywood.
    La Lucía anciana sí se parece a la Lucía joven, resulta que con el avance de la edad las caras suelen cambiar bastante.
    No espero que me creáis, pero a Lucía la engañarían como han hecho a tantos católicos. Que fuera vidente de Fátima no significa que fuera un ángel libre de todo lo malo de este mundo, o que Dios le mostrara toda la verdad.

    A este paso los sedevacantistas van a ganar un Óscar a la mejor película, aunque seguramente se peleen entre ellos para coger el premio, desde luego son todo un ejemplo de cristianos (ironía).

    Lo mejor es pasar de todo esto ¿qué aporta a tu vida gastar tiempo en descubrir si hay una falsa Lucía?
    Vive tu vida, ama a Dios, y si la Iglesia y el mundo están mal, pues qué le vas a hacer, reza y no te preocupes, la responsabilidad es de los Pastores, si se quiren ir al Infierno, pues a mí que me importa.
    Deja los temas raros de sedevacante y sal a disfrutar de los buenos momentos del día. Live your life👍🏻

  2. Ud. no ha estudiado el asunto ni se ha dignado leer las pruebas en contrario por lo que sus opiniones son perfectamente prescindibles, como sucede con otras suyas. El Oscar creo que lo va a ganar Ud. por arbitrario y dogmático sin probar nunca nada. También le diré que no tiene Ud. por qué meterse a opinar lo que aporta algo a la vida de otros ni dar la brasa en el blog. Preocúpese por lo que le aportan a Ud. sus opiniones a veces arbitrarias. Como Ud dice con su sentencia de sabor francisquista ¡vive tu vida! pues empiece a hacer lo mismo y deje de impartir consejos. Ud. No es nadie para aconsejar que dejemos los temas ‘raros de sedevacante’ y “salgamos a disfrutar de los buenos momentos del día”. Si escucháramos sus consejos lo último que haríamos es compartir esos buenos momentos con Ud. ni con ninguno de su cuerda.

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