Objeciones sin fundamento a la Comunión en la boca…

Fuente:  Asociación Mensajeros de la Vida. Ediciones y Distribuciones Lux Mundi.

Folleto Publicado por mi buen Amigo Alejandro, del Grupo de Oración San Pío de Pietrelcina en San Sebastián de Garabandal, Cantabria, España.

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1. “Jesús dio en el Cenáculo la Comunión en la mano a los Apóstoles”.
Esto no lo dice el Evangelio. Es sólo una suposición, pero aun cuando así fuere, los apóstoles estaban siendo ordenados Obispos. No eran simples fieles.

Última Cena

2. “Lo ha aprobado la Iglesia”.
En contra del parecer de la mayoría de Obispos del mundo. ¿Y no representaban éstos a la Iglesia? Y el Papa, ¿por qué lo prohibió en la Diócesis de Roma? ¿No es Él quien mejor representa a la Iglesia? Tampoco se consultó a los laicos, que también son Iglesia. Además, cada Obispo tiene autoridad para aprobar o denegar este rito. En estas circunstancias, decir que lo ha aprobado la Iglesia no es decir toda la Verdad.

 

3. “No es más santa la lengua que la mano”.
No es cuestión de anatomía sino de dignidad. Se trata de una revelación litúrgica y un logro tradicional que debemos aceptar con humildad y obediencia.
La Liturgia nos habla de las “Santas y Venerables Manos” de Jesús. Así son las de los Sacerdotes el día de su Ordenación; pero no las de los simples fieles, aptas para funciones profanas. Las manos lo tocan todo, hasta lo más bajo; en la lengua se deposita sólo lo que está limpio y puro. Además, tocar encierra cierta expresión de dominio sobre el objeto, y el Santísimo es un Regalo del Padre Dios, sin yo merecerlo.

 

4. “No es una práctica nueva”.
Pero sí superada y desechada por la Iglesia que, guiada por el Espíritu Santo, camina a su perfección.
La Comunión en la mano es hoy más que un anacronismo: produce una ruinosa involución. Con un agravante: Cuando se utilizaba esta práctica no se comprendía con tanta profundidad el Misterio Eucarístico. Así lo confirma el Documento de legalización.

 

5. “Para los antiguos cristianos, comulgar en la mano no significaba menos respeto que comulgar en la boca”.
Para algunos sí. Pero la comparación no es válida si los Cristianos a que se hace referencia, no conocían otro modo de hacerlo. y la predicación de los Santos Padres, ya desde el S. II, exhortando a “Comulgar con temor y temblor”, y prohibiendo tocar el cáliz e incluso el altar, está pidiendo a gritos la llegada del rito de Comulgar en la boca.

6. “En las manos es un gesto más natural”.
Pero en la Sagrada Eucaristía nada es natural. Todo es sobrenatural. Las apariencias no nos dan la Vida.

Última Cena

7. “En caso de aglomeración de fieles, cualquiera puede dar la Comunión para que la ceremonia no se alargue”.
Es una tentación. Cristo no entrego su Cuerpo a las multitudes del Monte de las Bienaventuranzas. Allí ofreció sólo un símbolo eucarístico, y les alimentó con el Pan de su palabra. pero su Cuerpo y su Sangre los reservó para la intimidad del cenáculo. Por eso, una celebración multitudinaria, o se organiza bien (suficiente número de Sacerdotes, acólitos y comulgatorios) o se deja solo la celebración de la Palabra.

 

8. “En algunas Parroquias en que, por la escasez de Sacerdotes, no tengan regularmente Misa Dominical, es bueno que algún seglar o alguna monja, celebren la Palabra y repartan la Comunión”.
Nueva tentación. Si faltan Sacerdotes, hay que hacer “rogativas” para que el Dueño de la Mies envié obreros a su Mies. Y si no hay Misa, se puede organizar a los fieles para que recen el rosario y/o mediten la Palabra y hagan una Comunión Espiritual.
Santa Catalina de Siena -Doctora de la Iglesia- nos dice que si no fuere posible comulgar, podrían recibirse las mismas Gracias en una Comunión Espiritual.

 

9. “Yo sigo las indicaciones de mi Párroco o de mi Obispo”.
Pero ellos no siguen el ejemplo de los Papas, que prohibieron ese rito en la Diócesis de Roma. Además, pueden estar mal informados. y siempre debemos obedecer a Dios (la Verdad) antes que a los hombres.

 

10. “No somos niños para que se nos dé el alimento en la boca”.
Pero no recibimos un alimento cualquiera que deba asimilar nuestro cuerpo, sino al contrario: Al Comulgar hemos de ser transformados por Cristo, ante el que hemos de sentirnos niños para entrar en su Reino.

 

11. “La Ceremonia es más rápida si se Comulga en la mano”.
Todo lo contrario, los que comulgan según este modo reprobable, deberían:

 

1º Hacer un acto de Adoración (M Romano).
2º El Sacerdote observa si la mano del comulgante está limpia (Doc. 3-4-85).
3º El comulgante extiende la mano izquierda sobre la derecha.
4º El Sacerdote muestra la S. Forma diciendo ” El Cuerpo de Cristo”, y espera a que el Fiel responda Amén
5º El Sacerdote deposita la S. Forma en la mano del comulgante.
6º este la toma con la mano derecha y la consume delante del Sacerdote. (Carta anexa a M.D.).
7º Tanto el Sacerdote como el fiel han de comprobar que no quedan Sagradas Partículas en la mano. (Inmensae C., 5).

¡Tantas cosas y tanto tiempo para hacer una cosa que no está bien!.
La Ceremonia se acorta cuando los fieles se disponen arrodillados a lo largo del Comulgatorio, pero tampoco es cuestión de rapidez sino de dignidad. Y a Dios no se le escatima el tiempo.

 

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Sobre Para Mayor Gloria de Dios, El Siervo de Dios

Experto en Informática y en Bioquímica y Biología Molecular.

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