¿Quién era realmente D. Luigi Villa? Y la Gran Batalla que Ganará el Padre Pío de Pietrelcina a la Masonería Eclesiástica…

Por Ing. Franco Adessa – Publicado en MoimunanBlog.com – 10 MARZO, 20164 COMENTARIOS )

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D. Luigi Villa, enviado por el Padre Pío de Pietrelcina contra la Masonería Eclesiástica, Fundador de la Revista «Chiesa Viva» y de la Editorial Editrice Civiltà.

Imperdible este Documento de 100 páginas.  Si no paramos de susto en susto, … Os presento la «Iglesia Universal Masónica», de la Masonería Eclesiástica infiltrada en la Iglesia Católica, os vais a Asustar de conocer LA VERDAD…

Y contra ésta, aparece el muy Santo Padre Pío de Pietrelcina como un San Jorge contra El Dragón, La Serpiente Antigua, y entenderéis porqué dijo «… desde el Cielo Armaré más Lío…»

La Masonería Eclesiástica, que está entregando la «Santa Iglesia de JesuCristo» a los pies del Anti-Cristo, está provocando el Último Gran Cisma de la Iglesia, donde se separará la Falsa Iglesia Universal Masónica, y donde todos ellos acabarán en su FIN Natural…, el Infierno por Toda la Eternidad con su Jefe Satanás que les está esperando con Urgencia >>> ….  

    1. Clic Aquí para descargar el Libro en PDF

El «Inicio del reino del Anticristo», fue el “29 de junio de 1963” con la Entronización de Satanás en el Vaticano, por las dos Misas Negras Celebradas Simultáneamente en la Capilla Paulina y en Charleston (USA).

Y se demuestra por las Entradas en Rojo en el Índice a continuación, y al Buscar las siguientes Palabras:

  1. Los que Controlan el Vatikano desde 1832
    1. La Menorah, la Masonería Hebraica de la B’nai B’rith.
    2. LA BANCA ROTHSCHILD controla la Banca Vatikana desde 1832…, Todos los Bancos Centrales del Mundo, el Banco de Santander, el Grupo Inter-Alpha (Clic Aquí…)…
  1. Noveno Círculo
  2. Crímenes de Lesa Humanidad, páginas 88-94

  3. Prisión (para 2 Papas por los Tribunales Internacionales, Clic Aquí…)

  4. Supremo y Misa Negra
  5. Entroniza (Links: 11a23456)

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Sólo viendo el Índice os caeréis de espaldas:

  1. ¿Quién era realmente don Luigi Villa? 2
  2. La Fe 3
  3. Sus encuentros con el Padre Pío 6
  4. Los fracasos calculados 12
  5. El Padre Villa en Brescia 15
  6. Comienzo del “Via Crucis” 18
  7. La revista “Chiesa viva” 19
  8. Algunos intentos de asesinato 22
  9. Benelli, Casaroli, Ruini 28
  10. Mas amenazas de muerte… y un proceso 31
  11. ¿Paulo VI beato? 37
  12. Juan Pablo II en Brescia 40
  13. Un monumento masónico a Paulo VI 42
  14. El Templo Satánico dedicado al Padre Pío 44
  15. Otra tentativa de… asesinato 49
  16. Benedicto XVI 50
  17. Benedicto XVI en Brescia 57
  18. La “causa de beatificación” de Juan Pablo II 63
  19. La última batalla de Don Luigi Villa 68
  20. Benedicto XVI condenado a 25 años de prisión 88
  21. Francisco y Benedicto condenados a 25 años de prisión 90
  22. Habéis beatificado a Pablo VI sabiendo que Él: 94
  23. Entonces, quién era realmente don Luigi Villa? 96

Desde aquí os recomendamos leer este libro, muy necesario en estos Tiempos, «La Revolución y la Contra-Revolución», de Plinio Corrêa de Oliveira:

La Revolución y la Contra-Revolución – Plinio Corrêa de Oliveira

Esta Monja argentina, explica muy claramente de que va esta Vacuna, pertenece a la Congregación fundada por el Sacerdote Luigi Villa

Esta es una Transcripción del Libro a Formato web, de forma imperfecta y solo para que lo Indexen los Buscadores, es mejor leer el Libro en PDF o Word…

La Fe

Nacido en Lecco, el 3 de febrero de 1918, Luigi Villa, el segundo de tres hijos varones, recibió de su madre un don estupendo: La Fe. Cuántas veces lo escuché pronunciar estas palabras:

«¡Yo tengo la Fe de mi madre!». Una madre que, cuando el párroco en- traba en su casa, se arrodillaba y le besaba la mano; una madre que le ha- bía enseñado que la Providencia se despertaba siempre media hora antes que él, una madre que le había ense-

El Padre Luigi Villa, poco después de ser ordenado sacerdote en 1942.

ñado a aceptar todo lo que Dios le mandaba, también las desgracias… ¡y estas no faltaron a la familia de Don Villa!

Un día, vió a un padre comboniano y así decidió seguir ese camino.

Luego de haber terminado sus estu- dios primarios, secundarios y teológi- cos, fue ordenado Sacerdote, el 28 de

junio de 1942.

Al día siguiente, el 29 de junio de 1942, celebró su primera Misa, en la catedral de Lecco. Fue él mismo quien me contó lo sucedido aquel día. Llegado a Lecco, entró en la catedral, el párroco le dijo que podía comenzar. En la iglesia, había una veintena de ancianos que se preguntaban quién se- ría ese sacerdote. No hubo ningún aviso, ninguna indicación, ninguna re- ferencia al evento de la celebración de una primera Misa, ¡nada de nada!

Terminada la Misa, el Párroco le dijo:

«Ahora puedes irte. Almuerza tam- bién con tus padres».

¡No había nada preparado! ¡No había ni siquiera una botella de agua con un vaso! Don Luigi Villa fue a casa de sus padres… almorzó con ellos y ¡los vió llorar durante todo el almuerzo!

¡Esta fue su Primera Misa!

Pero había Alguien que conocía el significado de aquella Misa: era el 29 de junio de 1942, exactamente 21 años después, Satanás sería entronizado en la Capilla Paulina con una doble misa negra; nacería la Nueva Iglesia Universal del Hombre de ins- piración satánica, y tendría inicio el reino del Anticristo.

Pero fue justamente ese sacerdote, que el 29 de junio celebró su primera Misa ignorada por todos, quien debía ocuparse, de modo único e irrepetible, de defender a la Iglesia de Cristo de sus peores enemigos internos que habían dado inicio al reinado del Anticristo.

Don Villa ejerció su ministerio sacer- dotal en el Instituto Comboniano, por alrededor de un decenio. Era un esti- mado predicador y conferencista y sus intervenciones eran apreciadas y re- queridas en muchas ciudades y luga- res de Italia. Además, se dedicaba de modo particular a la formación de los jóvenes.

Fue justamente este vínculo suyo con los jóvenes y la influencia que ejercía sobre ellos lo que le procuró una con-

dena a muerte. En efecto, el Jerarca fascista Ministro de Justicia, Roberto Farinacci, emitió una condena a muerte contra él. El motivo era el si- guiente: «Padre Luigi Villa no se sa- be quién es; parece mandado a agi- tar a los jóvenes contra la Repúbli- ca». La ejecución del fusilamiento no tuvo lugar gracias a una “sugerencia” hecha por un oficial del Ministerio de Justicia que, secretamente y de inme- diato, preavisó a un cohermano de don Villa, Padre Ceccarini – que vi- vía en el Instituto Comboniano de Crema con don Luigi – para que se fugara.

De este modo, don Villa se descolgó por una ventana y huyó, justo cuando estaba llegando un jeep con seis sol- dados armados del pelotón de fusila- mientos.

Esta condena pesó sobre don Villa durante toda la República de Salò; en torno a él, hubo siempre una atmósfe- ra de provisoriedad, de amenaza per- manente que, ¡sólo el fin de la guerra, el 25 de julio de 1945, marcó la libe- ración de aquella pesadilla!

Durante la guerra, don Villa se esfor- zó también por salvar familias enteras de hebreos. En efecto, en obediencia a las disposiciones de Pío XII, don Luigi puso a salvo 57 hebreos, en tres viajes por las montañas en el lí- mite entre Italia y Suiza, arriesgando

los religiosos eran sólo dos: él y otro comboniano muy anciano. Llegado a un cierto punto, me dijo: «Tenía la prohibición de estudiar, de apren- der al árabe y el inglés, de enseñar, de predicar, de confesar… y tenía co- mo superior a una religiosa».

Le pregunté: «Pero entonces, con qué finalidad lo mandaron a Assuan?».

Me miró con una expresión triste y respondió: «¡A morir!».

Lusignoli Alina,

madre de Don Luigi Villa.

su vida en cada viaje. Terminada la guerra, el joven Don Vi-

lla hizo una breve experiencia misio- nera en Egipto. Me pareció extraño el

hecho de que, durante décadas, el Pa- dre no me hubiese contado nunca na- da al respecto, y que sólo pocas sema- nas antes de morir se decidiera a ha- cerlo.

El lugar era Assuan, a 900 Km al sur del Cairo. Me habló del calor que pa- deció y de las noches pasadas en la te- rraza donde, por la noche, la tempera- tura “descendía” a 40 °C. En la ciudad había una escuela atendida por las Re- ligiosas combonianas, mientras que

«¿A morir? ¿Y qué hizo todo ese tiempo en Assuan?».

«¡He llorado y rezado! Tuve varios colapsos… después del último, me pu- sieron en un vagón del tren y escuché las palabras de mi superiora que decía al médico: «¡No llegará vivo al Cai- ro!». Pero don Villa permaneció en el hospital de El Cairo varios meses has- ta que, el 13 de octubre de 1949, dejó Egipto y volvió a la sede comboniana de Verona.

A Don Villa, que regresó vivo de la Misión, los Superiores combonianos confiaron el cargo de “cazador” de vocaciones. En ese período, sin em- bargo, la familia de Don Villa fue gol- peada por una desgracia infamante, que postró a sus padres y lo obligó a poner remedio a la desolación, al su- frimiento y a otras necesidades, inclu- so económicas.

Villa Carlo

padre de Don Luigi Villa.

No obstante los problemas familiares, Don Villa, en su actividad de “caza- dor” de vocaciones se distinguió tanto como para merecer, medio siglo más tarde, un estupendo elogio por parte del Superior General escocés, Da- vid. Era el momento de la canoniza- ción del Fundador, Daniel Comboni, y el General hizo una rápida visita al Instituto de Don Villa, y se expresó de este modo con respecto a él: «Usted ha sido el más grande comboniano que hemos tenido: ¡Usted ha dado al Instituto más de 120 vocacio- nes!».

También los Superiores de Verona, a comienzos de los ‘50, sabían contar, pero prefirieron premiar, en noviem- bre de 1952, a Don Villa con una Carta de Admonición a la cual él respondió con una carta de cuatro pá- ginas, refutando las acusaciones que le dirigieron y pidiendo el retiro de la Admonición, o al menos la inclusión de su respuesta en los documentos oficiales del Instituto.

Sería suficiente leer esta larga y deta- llada respuesta para comprender que el deseo de los Superiores de querer liberarse de Don Villa ¡estaba más vi- vo que nunca!

Don Villa con su sobrino Fulvio

hijo del hermano mayor, Renato.

A comienzos de 1953, él dejó el Insti- tuto comboniano y, por invitación del arzobispo de Ferrara, mons. Ruggero Bovelli, se incardinó en esa diócesis, para fundar un Movimiento Misione- ro Internacional.

Sus encuentros con el Padre Pío

En aquellos años, el Padre Villa conti- nuó sus actividades como predicador y conferenciante.

En 1956, organizó una serie de confe- rencias para los graduados de Bari. Es allí, luego de un almuerzo de pesca- dos, que resulta envenenado debido a la salsa ‘ale vongole’ (salsa de alme- jas) en los spaghetti.

Informado su amigo, el Padre Berni, quien era capellán del aeropuerto de Bari, el Padre Villa fue llevado por al- gunos pilotos a la enfermería del ae-

Don Luigi Villa,

ropuerto. Allí fue tratado por un coro- nel médico, e internado hasta que es- tuvo bien. Antes de dejar Bari, el Pa- dre Berni quiso que el Padre Luigi fuera con él a San Giovanni Rotondo.

Llegados allí, el Padre Berni le pidió que lo esperara mientras iba al hotel “Santa María” a hacer reservas para el almuerzo.

El Padre Villa fue entonces a rezar a la capilla del Convento del Padre Pío. La iglesia estaba vacía cuando él se arrodillo en uno de los bancos. Re- pentinamente sintió una presencia y se volvió para ver si había alguien allí. Había un joven, extremadamente hermoso, quien le preguntó: «¿Usted quiere conocer al Padre Pío?».

«No, dijo el Padre Villa, pero el joven insistió: «Vaya, vaya ahora, el Padre Pío lo está esperando». El Padre Vi- lla se volvió hacia la persona que aca- baba de hablarle, pero ya no había na- die a su lado. ¡La persona que había pronunciado esas palabras había desa- parecido!

Entonces entró en el Convento y fue hacia el lugar donde estaba la celda del Padre Pío; allí notó una fuerte fra- gancia de flores y se lo comunicó a un fraile que estaba pasando, quien le di- jo: «¡Buen signo, buen signo!», agre-

El Padre Pío.

La antigua Iglesia de “Santa Maria delle Grazie, del Convento del Padre Pío.

gando que el Padre Pío volvería pron- to hacia su celda.

Durante la espera, el Padre Villa es- cribió en su libreta una lista de 12 pre- guntas que quería hacer al fraile. Des- pués de un rato, vio una puerta abier- ta, que estaba al final de las escaleras de la sacristía. Apenas entró el Padre Pío, lo miró (estaba en el fondo de un estrecho corredor de unos veinte me- tros de largo) y dijo: «¿Que está ha- ciendo aquí el Padre Villa?». Des- pués se encaminó hacia su celda, la 5, en la que entró, seguido por dos médicos. Luego de unos pocos minu- tos, los médicos salieron y el Padre Pío llamó al P. Luigi y lo hizo entrar en la celda. Aquí, él le hizo sus 12 preguntas y habló durante una media hora, dándole el Padre Pío un encar- go: tú tienes que dedicar toda tu vi- da a defender a la Iglesia de Cristo de la obra de la Francmasonería, especialmente de la Francmasone- ría Eclesiástica.

El Padre Villa, perplejo, le dice: «Pe- ro, no estoy preparado para tal come- tido, también debería estar protegido por un Obispo». El Padre Pío lo inte- rrumpió y le dijo: «Ve al Obispo de Chieti, y él te dirá lo que hacer».

Dos días más tarde, el Padre Villa par- tió de Bari y fue a ver al Obispo de Chieti, Mons. Giambattista Bosio. El Obispo le preguntó: «¿Por qué está aquí?». El Padre Luigi respondió:

«Porque el Padre Pío me dijo que vi- niera a Usted», y luego le explicó las razones.

Pero Mons. Bosio dijo: «¡Eso es im- posible! Un obispo solo tiene autori- dad en su diócesis, y tu programa es mucho más amplio! Sin embargo, co- mo eso te lo dijo el Padre Pío, a quien nunca he visto ni conocido, iré a Ro- ma por una clarificación».

En efecto, el Obispo Bosio fue al Se- cretario de Estado Cardenal Domeni- co Tardini para hablar del cometido que el Padre Villa recibió del Padre

Pío. El Cardenal se mostró de inme- diato opuesto a esto, afirmado que tal tarea estaba reservada solo al máximo liderazgo de la Iglesia, y no a un sim- ple sacerdote. Sin embargo, habiendo escuchado que tal proyecto venía del Padre Pío, le dijo que hablaría con el Santo Padre. Y lo hizo.

Mons. Giambattista Bosio,

Arzobispo de Chieti-Vasto.

Cuando Mons. Bosio volvió a ver al Cardenal Tardini, este le dijo que Pío XII (Pacelli) había aprobado el mandato dado por el Padre Pío al P. Villa, pero con dos condiciones: el Pa- dre Luigi debía alcanzar un título en Teología Dogmática, y debía ser pues- to bajo la dirección del Card. Alfredo Ottaviani, Prefecto del Santo Oficio, del Card. Pietro Parente, y del Card. Pietro Palazzini.

Esos Cardenales debían guiarlo y po- nerlo al corriente de todos los secretos de la Iglesia referentes a su mandato papal.

Mons. Bosio transmitió al Padre Villa las “condiciones” de Pío XII, pero por su parte agregó otra: «Acepto la responsabilidad de ser tu Obispo, pero te digo: ¡Nunca tengas nada que ver con Montini!». Golpeado por la dure- za de estas palabras, el Padre Villa preguntó: «¿Quien es Montini?».

Mons. Bosio dijo: «Te doy un ejem- plo: yo estoy de este lado de la mesa y tú del otro lado. De este lado está Mons. Giambattista Montini, del otro lado el resto de la humanidad».

Debería hacerse notar que las familias Montini y Bosio eran ambas residen- tes en Concesio (una ciudad cercana a Brescia). Así, ¡la familia Bosio cono- cía bien a Montini!

Card. Domenico Tardini,

Secretario de Estado del Papa Pío XII.

El Papa Pío XII.

Después de esto, Mons. Bosio, por decreto del 6 de mayo de 1957, in- cardinó secretamente al Padre Villa en su diócesis de Chieti-Vasto.

Agente Secreto

En todos aquellos años, el Padre Villa trabajó como agente secreto del Car- denal Ottaviani, con la especialidad de documentar la pertenencia a la Ma- sonería de altos Prelados de la Iglesia Católica y de ocuparse de ciertas cuestiones delicadas de la Iglesia.

Cardenal Alfredo Ottaviani,

Prefecto del Santo Oficio.

El Padre Luigi se inscribió luego en la Universidad de Friburgo (Suiza), don-

de se licenció en Sagrada Teología

en julio de 1963. El se graduó luego en la Universidad Lateranense, en Roma, el 28 de abril de 1971.

En la segunda mitad de 1963, el Pa- dre Villa tuvo su segundo encuentro con el Padre Pío.

Tan pronto lo vio, el Padre Pío dijo:

«¡Hace un buen tiempo que te esta- ba esperando!». El Padre Pío se que- jo por la lentitud con que el Padre Luigi había procedido con su misión. Al fin del encuentro, el Padre Pío abrazó al Padre Villa y le dijo: «¡Co- raje, coraje, coraje! pues la Iglesia ya está invadida por la Francmaso- nería», agregando: «La Francmaso- nería ya ha alcanzado las pantuflas del Papa». (¡Paulo VI!)

Este rol hizo del P. Villa una persona de la casa y muy conocida en las Ofi- cinas de la Policía, en la Jefatura de Policía, y en otras Agencias de In- vestigaciones Generales y de Opera- ciones Especiales.

En setiembre de 1978, durante el bre- ve pontificado del Papa Luciani, la “Lista de Pecorelli” apareció en “OP” (Observador Político), la revis- ta del abogado Mino Pecorelli. No fue una gran sorpresa para el Padre Villa leer muchos nombres de altos dignatarios que ya habían sido aleja- dos de sus cargos algún tiempo antes, desde que él había provisto al Santo Oficio de los documentos de su perte- nencia a la Francmasonería.

Uno de los casos más famosos fue el del Card. Joseph Suenens, alejado de su sede en Bruselas por haber sido descubierto masón. ¡El también con- vivía en concubinato y con un hijo de nombre Paulo!

Otro caso “doloroso” fue el del Card. Achille Lienart. En París, mientras esperaba cerca de una logia masónica al hombre que iba a confirmar la exis- tencia de documentos que atestigua- ban la pertenencia a la Masonería del Card. Lienart, el Padre Villa vio re- pentinamente a un hombre corriendo hacia él, quien lo agredió en el rostro con un “puño de hierro”, gritándo:

«¡Existe un diablo en esta tierra!».

Cardenal Pietro Parente.

El Padre Villa recobró la conciencia en una farmacia, con la boca llena de sangre, la mandíbula quebrada, y sin más de un diente en la boca.

Luego, un día en Haití, el Padre arriesgó su vida. El fue a ese país con una misión, pero fue apresado por mi- litares y llevado a un sitio para ser ejecutado. Pero el Padre Villa tuvo

una inspiración, pidió al oficial que lo custodiaba si podía hablar con uno de sus más queridos amigos, el Superior del seminario local. El oficial, turbado por el pedido, fue a sus superiores y regresó inmediatamente diciendo:

«Cometimos un error». El Padre Vila fue liberado inmediatamente.

Entre las cuestiones delicadas que le asignó el Card. Ottaviani, hubo una reunión con Lucía de Fátima. Un día, el Cardenal Ottaviani le dijo al P. Villa: «Pienso que te enviaré a Fáti- ma para hablar directamente con la Hermana Lucía».

El aceptó con alegría. Lo acompañó un hombre de negocios, de Padua, el Sr. Pagnossin, un convertido del Pa- dre Pío, quien le ofreció pagarle el viaje y la estadía en Portugal. El Car- denal Ottaviani le había provisto de una carta personal firmada por él, co- mo Prefecto del Santo Oficio. Esa carta estaba dirigida al Obispo de

Cardenal Pietro Palazzini.

Hermana Lucía de Fátima.

Coimbra, para permitirle arreglar una reunión con la Hermana Lucía. Pero el Obispo de Coimbra, antes de otor- gar la entrevista con la vidente, levan- tó el teléfono y llamó al Vaticano. Le contestó Mons. Giovanni Benelli pe- ro, antes de dar el permiso, le dijo que quería hablar con Paulo VI, porque Roma había dado ordenes estrictas: “una entrevista” con Lucía solo se permitía a la realeza y a los Carde- nales.

Mons. Benelli, Pro-secretario de Es- tado, transmitió al Obispo de Coim-

permiso del Obispo para celebrar una Misa en la Capilla del Convento.

Cuando regresó a Italia, el Padre Lui- gi fue inmediatamente a referir el in- cidente al Card. Ottaviani. El Carde- nal se sintió ofendido por la conducta de Paulo VI, a quien inmediatamente escribió una carta de protesta. Habien- do regresado más adelante a Roma, el Cardenal Ottaviani dijo al Padre Vi- lla que Paulo VI le había dado una excusa, diciendo, sin embargo, que Mons. Benelli había tomado la deci- sión. Pero el Cardenal señaló que ese era el método usual del doble juego de Paulo VI.

El Masón Mons. Giovanni Benelli,

Pro-Secretario de Estado de Paulo VI.

bra la prohibición de Paulo VI para el pedido de la entrevista con la

Hermana Lucía. Inútil fue, entonces, la insistencia del Padre Villa, subra-

yando su rol como enviado del Pre- fecto del Santo Oficio. No obstante, permaneció en Portugal tratando de vencer la resistencia del Obispo. Des- pués de diez días, sin embargo, debió resignarse a la derrota. Solo obtuvo

Mientras vivió Pío XII, el Padre Villa era más que bienvenido en el Vatica- no: además de las reuniones relativas a sus actividades como agente secreto, el Padre Villa almorzó y cenó al me- nos cincuenta veces con Cardenales y

Paulo VI.

Obispos. Pero cuando Paulo VI llegó al poder, se encontró privado de toda hospitalidad y de toda oportunidad de tomar cualquier iniciativa en defensa de la Fe Católica.

Poco tiempo antes de morir, Don Villa me hizo esta confidencia: «Mons. Bo- sio, me comunicó la frase oída a Pío XII acerca de su pro-secretario de Es- tado: “Finalmente, ¡también el card. Tardini me ha traicionado!”», y también otra de Pío XII: «No sé si mis palabras llegan a la puerta de mi estudio».

En lo que se refiere a Don Villa, la traición del card. Tardini significaba que los enemigos del Padre Pío y de la Iglesia de Cristo conocían, desde el comienzo, el objetivo del mandato pa- pal de Don Villa; objetivo que, antes de morir, el Padre Pío había expresa- do con estas palabras: «Mi misión co- menzará después de mi muerte».

Los fracasos calculados

Hubo muchas iniciativas y obras que el Padre Villa trató de emprender, pe- ro aún bajo el pontificado de Pío XII, él fue forzado al fracaso.

Ya en 1953, cuando fue incardinado en la diócesis de Ferrara, el Padre Luigi planeó la fundación de un gran movimiento misionero formado principalmente por técnicos, bajo el título de I.M.I. (Instituto Misionero Internacional), pero fue inmediata- mente paralizado.

El 21 de abril de 1957, el Padre Villa fundó el Movimiento “Euro-Afro- Asiático”, vinculado a una de sus re- vistas, que llevaba el mismo título, y que ya había sido debidamente autori- zado por su Obispo Mons. Giambat- tista Bosio. Pero el movimiento tam- bién tuvo una corta vida, porque fue cerrado definitivamente.

Ellos le hicieron cerrar, inmediata- mente después de la primera edición, otra de sus revistas: “Coloquio Oriente-Occidente”, la cual estaba patrocinada por otro Instituto para “Las religiones no cristianas”.

Todavía, ellos le impidieron fundar un “Centro de Teólogos” para combatir el resurgimiento del Modernismo y del Progresismo en la Iglesia.

La orden vino directamente de Mons. Giovanni Benelli.

En ese mismo período, siempre el mismo mason Pro Secretario de Esta- do, Mons. Benelli, le impidió conti- nuar una serie de “Congresos de Estu- dio”. El Padre Villa logró organizar solamente los tres primeros:

  1. El Primer Congreso de Roma, ti- tulado “Ortodoxia y Ortopraxis” (1º al 4 de octubre de 1974);

  2. El Congreso de Florencia, titula- do “La mujer a la luz de la Teo- logía Católica” (16 al 18 de se- tiembre de 1975);

  3. El Segundo Congreso de Roma, ti- tulado “Cristiandad y Comunis-

mo Ateo” (20 al 22 de setiembre de 1977.

En los dos Congresos de Roma, la presencia de Cardenales evitó que Mons. Benelli tomara acción directa. Sin embargo, para el Congreso de Florencia, el Arzobispo de Florencia, Cardenal Florit, recibió orden de Roma de prohibir la participación de todo el clero de Florencia en el Congreso. El Cardenal, dolido por esa orden, se la comunicó inmediata- mente al Padre Villa y le prometió en- viar un Obispo a presidir la Conferen- cia durante toda su duración. ¡Y así lo hizo! Otras iniciativas abortadas fue- ron: el establecimiento de una “terce- ra rama” de religiosos-seculares, para acompañar los varios institutos misioneros, y la iniciativa de “reclu- tamiento” de “vocaciones” para el sacerdocio, iniciativas que fueron imitadas por todos los Seminarios e institutos misioneros

Sin embargo, su plan inicial de forma-

Tapa de las Actas de la Conferencia en Flo- rencia, organizada por el P. Villa en 1975.

Cardenal Hermenegildo Florit

Arzobispo de Florencia.

ción espiritual fue desviado y terminó en su secularización.

Personalmente, el Padre Villa encon- tró más de cincuenta jóvenes que te- nían vocación y entraron en los semi- narios misioneros. Jóvenes que hoy, son sacerdotes. Para entonces, ya era claro que no le era permitido dar nin- gún paso, concretar ninguna idea o comenzar ningún proyecto dirigido a defender la Fe Católica.

El Padre Villa debió rechazar ofertas de amigos e incluso… de enemigos. El rechazó, en efecto, varias “dona- ciones” de villas y de enormes sumas de dinero. Un Cardenal, aún quiso regalarle toda su propiedad: dos gran- des escuelas primarias y secundarias, ya en funcionamiento, y dos villas de 60 hectáreas de olivares y una iglesia. Luego, el Cardenal Giuseppe Siri le ofreció el Convento Benedictino de Génova. Pero el Padre Villa lo recha- zó todo, siempre, porque él ya había previsto la tormenta que estaba des-

El Cardenal Giuseppe Siri, estrecho amigo del Padre Villa, fue electo Papa en 1963 y en 1978, pero por las amenazas proferidas por la Francmasonería, debió retirarse.

truyendo la Iglesia, y por eso prefirió permanecer pobre. El no quiso estar vinculado ni envuelto en cuestiones económico-financieras. Pero sobre to- do para permanecer libre para ocupar- se del mandato que había recibido del Padre Pío y del Papa Pío XII, de ayu- dar a la Iglesia a remediar la confusa situación en la que Ella se encontraba,

¡bajo los ataques de la Masonería Eclesiástica!

Por esa razón, él dijo “no” a dos ri- quísimos americanos quienes le ofre- cieron millones a cambio de cederle su revista “Chiesa viva”.

El también tuvo la extraña “oferta” de un abogado millonario americano que habría estado dispuesto a financiarle todo movimiento que hubiera podido fundar para destruir la Iglesia Tra- dicional y fundar una “nueva” que pudiera triunfar.

El Padre Villa estuvo siempre activo en su obra sacerdotal de salvar almas.

En 1957 ocurrió un caso singular, cuando tuvo una reunión con el famo- so escritor italiano Curzio Malapar- te. Primero asociado al Fascismo y luego, hacia el fin de su vida, al Co- munismo, Malaparte yacía en una clí- nica en Roma con cáncer.

Su cuarto estaba custodiado por el fa- moso trompeador comunista Sec- chia, para evitar el ingreso de cual- quiera que no fuera izquierdista. Este trató también de evitar la entrada del Padre Villa, pero no pudo. Malaparte le sonrió y dijo: «Usted tiene carác- ter, tiene que luchar». Otra vez, cuando fue a visitarlo, el Padre Villa le habló de su plan para fundar un nuevo instituto. Tan grande fue el en- tusiasmo de Malaparte, que le prome- tió que si se recuperaba, pondría su pluma a su servicio. La última vez que lo vio, Malaparte dijo al Padre Vi- lla que después de mucho pensar, ha- bía decidido regalarle su villa en Capri, para sede principal del institu- to que quería fundar. Pero nada de eso pudo ocurrir, porque unos pocos días

El famoso escritor italiano Curzio Malaparte, quien conoció al Padre Villa, poco antes de morir de cáncer.

más tarde, el acceso al cuarto de Ma- laparte fue reforzado por el comunista Secchia y un número de comunistas de la dirección de la revista “Vie Nuove” (Nuevas Sendas), quienes lo- graron después hacerse de la villa co- mo donación de Malaparte. (¿Cómo ocurrió esto?, ¡el Padre Villa nunca lo supo!)

El Padre Villa en Brescia

Fue la grave la situación en la que es- taban sus padres, la que impulsó al Padre Villa a aceptar la incardinación en la diócesis del Arzobispo de Chie- ti, Mons. Giambattista Bosio, como lo sugirió el Secretario de Estado, Cardenal Tardini. Pero fue una in- cardinación secretísima, realizada en el despacho del Arzobispo, y, el único testigo fue su secretario, Mons. Anto- nio Stoppani. Pero Mons. Bosio, des- pués de recibir la aprobación de Ro- ma, trasladó al Padre Villa a la dióce- sis de Brescia, con la aprobación del Obispo local, para permitir al Padre Villa ayudar aún más a sus padres.

El 15 de setiembre de 1962, el Padre Villa abrió una “Casa de Forma- ción”, en Codolazza Concesio – Bres- cia, llamada “Villa Immacolata” (Casa de la Inmaculada), para erigir el “Instituto Operarie di Maria Im- macolata” (Instituto de las Operarias de María Inmaculada) fundado bajo el patrocinio del Obispo Bosio.

En 1964, murió el anciano Obispo de Brescia, Mons. Giacinto Tredici, y fue reempleado por el montiniano, Mons. Luigi Morstabilini.

El 12 de diciembre de 1964, Mons. Morstabilini prometió a Mons. Bo- sio¸ que otorgaría pronto el Decreto de Aprobación del Instituto; la mis- ma promesa que hizo al P. Villa tres días más tarde; en enero de 1965, se produjo la transferencia de documen- tos; el 4 de febrero, el Padre Villa

El montiniano Mons. Luigi Morstabilini, Obi- spo de Brescia desde 1964 a 1983, en una pin- tura de la Hermana Natalina, del Instituto de Operarias de María Inmaculada.

aceptó ciertas condiciones restrictivas sobre vocaciones venidas del extran- jero; el 4 de febrero, Mons. Morsta- bilini aseguró a Mons. Bosio que el documento de aprobación era “segu- ro”; el 7 de febrero, Mons. Morstabi- lini, en una visita a la parroquia en la que estaba ubicado el instituto del Pa- dre Villa, evitó el honor de su visita; el 18 de mayo, Mons. Bosio, después de una entrevista con Mons. Morsta- bilini, aseguró al Padre Villa que el Decreto de Aprobación se estaba acercando.

Pero el 1º de julio de 1965, el Padre Villa recibió una carta de la Curia de Brescia, informándole de la opi- nión negativa del Delegado Episco- pal a la Comisión, respecto a la aprobación del Instituto.

Frente a tal hostilidad y duplicidad, el Padre Villa comunicó a Mons. Bosio su intención de incardinarse en otra diócesis. Su Obispo, terriblemente afligido, replicó: «¡No, no lo haga, quédese aquí, por mí!».

La fotografía de la Sede del “Instituto de Operarias de María Inmaculada” y el Edificio Civiltá, en calle Galileo Galilei 121 – Brescia, que fue publicada en la Revista Chiesa viva” durante muchos años.

Pero esa duplicidad en la forma de ac- tuar, ¡obligó al tan paciente y ama- ble Mons. Bosio a ACTUAR!

«¡Ahora basta! – dijo al Padre Villa después de todo yo soy su Obispo. Si ellos no comprenden mi amabili- dad y caridad, iré a Roma, y le es- cribiré».

El 4 de diciembre de 1965, Mons. Bosio escribió al Padre Villa: «Esti- mado Padre Villa, usted puede de- cir a sus hijas que la Inmaculada es- cuchó nuestras oraciones. En vista que en Brescia no pudimos concluir nada, visité al Card. Pietro Palazzi- ni…». La carta termina así: «… aun- que no tenemos aquí en Roma los se- llos de la Curia de Brescia, podrá igualmente celebrar el “día de la fun- dación” en la fiesta de la Inmaculada Concepción. Le enviaré el “Docu- mento” tan pronto sea posible».

El 8 de diciembre de 1965, Mons. Bosio envió al Padre Villa el “Decre- to” con el que se erigía canónicamen- te su “Instituto Operarias de María Inmaculada”.

El 20 de mayo de 1967, el Instituto fue trasladado a ciudad, a la calle Ga-

lileo Galilei, 121, Brescia, donde se encuentra hasta el presente.

Mons. Giambattista Bosio, sin em- bargo, murió unos pocos días más tarde, el 25 de mayo de 1967.

El Padre Villa no estaba al tanto de ninguna enfermedad o de otros pro- blemas de salud que pudieran hacer pensar en una muerte inminente de su Obispo. Unas pocas semanas antes de su muerte, el propio Obispo Bosio, le dijo: «Cuando me retire, quiero ve- nir a vivir con usted en su Institu- to». Las mismas Hermanas del Insti- tuto estaban emocionadas con el pen- samiento de tener con ellas un perso- naje tan famoso e importante.

Cuando murió el Obispo Bosio, el Pa- dre Villa estaba en el extranjero. A su regreso, fue inmediatamente a Chieti a rezar ante su tumba.

Después de unas semanas, el nieto de Don Villa, Fulvio, con especialización en ingeniería, y un amigo, en viajes para las vacaciones en Gargano, fue- ron decapitados por un cable de acero se extendía a través de la carretera. El coche no se ha eliminado nada. Desde ese día, el Padre Villa se vio obligado

a distanciarse de la mayor parte de su familia. Era, tal vez, un ataque con- certado feroz?

El nuevo Obispo de Chieti, y por lo tanto el Superior del Padre Villa, fue Mons. Loris Capovilla – antiguo hombre de confianza del Obispo de Padua, Mons. Girolamo Bortignon – quien fue uno de los peores enemigos del Padre Pío -, y antiguo secretario personal del Papa Juan XXIII y ex secretario personal de Paulo VI desde 1963 a 1967.

El Padre Luigi fue a verlo inmediata- mente y tuvo una conversación con el Obispo. Sin embargo, más que tratar la cuestión de su incardinación, habló con el Padre más de una hora, tratando de convencerlo de que no escribiera más artículos contra el comunismo, ¡porque – dijo – el Comunismo Soviético vencerá y debemos estar en buenos términos con Moscú! Con la muerte de Mons. Bosio, el Padre Villa se encontró el mismo atrapado en una morsa; por un lado, el antiguo secretario personal del Papa Paulo VI, el Obispo Capovilla; y por el otro, el montiniano Obispo de Brescia, Mons. Morstabilini.

El Arzobispo Capovilla pidió al Padre Villa se incardinara en Brescia, mien- tras Mons. Morstabilini insistió en que el Padre Villa permaneciera incar- dinado en Chieti y continuara su obra en Brescia, reconfirmándole su con- fianza, estima y consideración, y aconsejándole “dejara que el tiempo resolviera el problema”.

El 4 de febrero de 1968, en una carta al Vicario General de Brescia, Mons. Pietro Gazzoli, el Padre Villa se quejó de la “poca comprensión y hones- tidad” y de la duplicidad en el modo de actuar de Mons. Morstabilini, y le informaba de dos documentos que atestiguaban su mala fe:

    1. Una carta de Mons. Morstabilini a

El Arzobispo Loris Capovilla había sido secre- tario personal de Juan XXIII y de Paulo VI ha- sta 1967. Cuando fue hecho Obispo de Chieti, después de la muerte de Mons. Bosio, se con- virtió en Superior directo del Padre Villa.

Mons. Bosio (escrita después del de- creto de aprobación de su Instituto por parte de Roma el 8 de diciembre de 1965) en la cual se excusaba por no haberle dado tal “Decreto”, ya que esa era su intención, y donde inculpaba a la Comisión de la Curia por ha- berlo impedido.

    1. Otra carta de Mons. Morstabilini a un párroco de Bergamo, en la cual, decía exactamente lo opuesto: mien- tras reconocía que el Padre Villa había recibido un Decreto de Aprobación para su Instituto, dijo que, si hubiera sido por él, ese Decreto nunca hubie- ra sido concedido.

El 3 de setiembre de 1968, el Padre Villa recibió un “ultimátum” del Vi- cario General de Chieti, Mons. F. Marinis, para que se incardinara en Brescia antes del fin de ese año.

Una actitud de Paulo VI muestra

su impaciencia cuando era contradecido.

El 15 de diciembre de 1968, el Padre Villa escribió una carta al Card. Pie- tro Palazzini informándole de todas estas maniobras que estuvieron dirigi- das a “socavar” el Instituto que hacía poco había fundado.

Esos son los primeros ejemplos del “modus operandi” de los enemigos del Padre Villa: enemigos que nunca lo enfrentaron lealmente y en campo descubierto, sino siempre por la espal- da, con duplicidad, golpeándolo por todos los medios, incluyendo, como veremos, intentos de asesinato.

Comienzo del “Via Crucis”

La época de ser bien recibido en cír- culos vaticanos, durante el último pe- ríodo del reinado de Pío XII, se había desvanecido, y ahora comenzaba la del aislamiento y la persecución.

La relación casi de predilección con Pío XII, repentinamente, se transfor- mó en el inicio de una política letal:

«¡Ignorarlo y hacerlo ignorar!».

He aquí dos hechos que ilustran esas dos actitudes diferentes:

Un día, el Padre Villa solicitó y obtu- vo inmediatamente una audiencia con el Papa Angélico, Pío XII. Esta tuvo lugar en una sala grandiosa, llena de gente. Pío XII hizo llamar al Padre Villa. El Padre Villa se adelantó y después de un breve intercambio de palabras, Pío XII tomó sus manos entre las suyas y las estrechó frente a todos, como queriendo significar su predilección por este sacerdote a quien, en secreto, él había dado un tremendo mandato que nunca antes

El Angélico Santo Padre Pío XII.

había sido encomendado a ningún otro sacerdote.

Distinta fue, en cambio, la reunión de años más tarde entre el Padre Villa y Paulo VI. El 14 de julio de 1971, una de sus religiosas del “Instituto Ope- rarie di Maria Immacolata”, la Hermana Natalina Ghirardelli, fue recibida en “audiencia privada” por Paulo VI. El Papa había querido con- gratularla por el retrato que la Herma- na (pintora retratista) hizo de él, y le había sido ofrecido como obsequio en su 50º aniversario de sacerdocio (1970). El Padre Villa acompañó a la Hermana Natalina a Roma como su Padre Superior.

Al entrar al salón de recepción, el Pa- dre Villa notó que el Papa Paulo VI es- taba sentado en el centro de la estan- cia. El Padre Villa también notó que el Papa inmediatamente miró a su Her- mana Natalina y al retrato pintado con

Retrato de Paulo VI, pintado por la Hermana Natalina, del Instituto Operarias de María In- maculada, fundado por el Padre Villa.

ojos casi enamorados que nunca deja-

ron de mirar, estrechando y sostenien- do sus manos todo el tiempo de la au- diencia. El Padre Villa, quien estaba de pié junto a la Hermana, no reci-

bió siquiera una mirada de Paulo VI, ni por un momento. Al gesto del Padre Villa ofreciendo al Papa alguno de sus libros, Paulo VI, sin mirarlo tampoco, hizo un gesto con su mano derecha a su secretario, Mons. Pas- quale Macchi, quien se acercó y tomó los libros, dejando al Padre Villa en si- lencio, sin que el sacerdote pudiese decir una sola palabra.

Al fin de la entrevista, Paulo VI ben- dijo a la religiosa y le obsequió un Ro- sario, y luego dio la pequeña bolsa del Rosario al Padre Villa, pero sin mi- rarlo siquiera. Y continuó ignorán- dolo aún cuando él y la Hermana Natalina caminaban hacia la salida. En esa ocasión, el Padre Luigi com- prendió que ese gesto inconcebible de Paulo VI hacia él, era una señal del principio de su “Via Crucis”. ¡Como así ocurrió exactamente!

La revista “Chiesa viva”

Para pelear la batalla que el Padre Pío le había encomendado, el Padre Villa necesitaba una revista, pero una que estuviera libre de presiones y su- presiones eclesiásticas.

Mons. Bosio le sugirió que debía ins- cribirse en la Orden de los periodis- tas y fundar su propia revista, para que las autoridades eclesiásticas no pudieran, de ninguna manera, hacerla fracasar.

El Padre Villa se unió entonces a la Asociación Nacional de Periodistas, teniendo la habilitación nº 0055992. Para ese entonces, tenía en su haber una treintena de publicaciones (teoló- gicas, acéticas, literarias y políticas) y más de mil “artículos” que ya habí- an sido publicados en revistas y pe- riódicos.

El Cardenal mártir Joseph Mindszenty, de- gradado por el Papa Paulo VI porque no qui- so tender la mano al Comunismo, dejó Roma por Viena, donde tuvo una reunión con el Pa- dre Villa.

saggero Abruzzo” publicó un artícu- lo titulado “El Arzobispo (Mons. Ca- povilla) se jubila”. Habían desapare- cido aproximadamente cien millones de liras de los cofres de la diócesis, y Mons. Capovilla había sugerido pú- blicamente que había sido falta de previsión del anterior Obispo, Mons. Giambattista Bosio. Entonces, el Prefecto y el Jefe de Carabineros comunicaron a Paulo VI, que si Mons. Capovilla no era removido de la diócesis de Chieti dentro de los tres días, ellos lo incriminarían y pondrían en prisión.

Así, Mons. Capovilla fue transferido a Loreto.

Pero la Guerra contra el Padre Villa continuó. Fue el masón Prosecretario de Estado Mons. Giovanni Benelli

En 1971, el Padre Villa fundó la re- vista “Chiesa viva”, con corresponsa- les y colaboradores en todos los con- tinentes. El primer número apareció con fecha setiembre de 1971. Unos pocos meses más tarde, en Viena, el 14 de diciembre de 1971, el Padre Luigi tuvo un encuentro personal con el Card. Joseph Mindzenty quien, después de haber sido humillado y re- bajado por Paulo VI por no haber aceptado tender la mano al Comunis- mo, dejó Roma. El Cardenal leyó ín- tegra la primera edición de “Chiesa viva” y quedó tan entusiasmado que puso su firma en el ejemplar que ha- bía leído y, al término del encuentro, después de dos horas y media de una apasionada e ilustrativa entrevista, di- jo al Padre Villa: «¡Créame, Paulo VI entregó países cristianos íntegros en manos del Comunismo!».

El 24 de setiembre de 1971, “Il Mes-

quien oficialmente acuñó la nueva es- trategia de guerra contra el Padre Vi- lla. En reuniones con sus colaborado- res, hablando del Padre Luigi, Mons. Benelli diría: «¡Necesitamos silen- ciar a ese Padre Villa!». Pero cuando alguno objetó: «¡Su Eminencia,! más bien tenemos que probar que está equivocado», el Cardenal, irritado, re- plicó: «Bien, entonces ignorarlo y hacerlo ignorado!».

Pero eso no fue suficiente, pues la voz del Padre Vila era su revista “Chiesa viva” y esa “voz” debía ser silencia- da.

Si la revista no fue inmediatamente atacada frontalmente, se debía al he- cho que el vice- director de “Chiesa viva” era el famoso filósofo alemán y judío converso, Prof. Dietrich von Hildebrand, a quien Paulo VI cono- cía, pero también temía.

Entonces, la guerra comenzó con los colaboradores teológicos que estaban al lado del Padre Villa y su “Chiesa viva”. El Arzobispo Benelli escribió una carta a cada uno de ellos orde- nándoles dejar de trabajar con el Padre Luigi. El Padre Villa supo de esa intervención de la Santa Sede por- que de inmediato uno de sus colabo- radores lo informó de esta orden reci- bida de lo alto.

Así, ¡se hizo tierra arrasada alrededor de “Chiesa viva”!

Los enemigos del Padre Villa, con la complicidad de la clase de clero que prefiere una vida tranquila, esto es, evitando los jaleos de no adecuarse de inmediato “a la línea de pensamiento “sugerida” o “impuesta” desde arriba, comenzaron otro curso de acción: la calumnia.

Así, el Padre Villa se convirtió en: “holgazán”, “loco”, “fascista”, “anti- semita”, “ajeno a la Iglesia”, “hereje”, “sacerdote de tendencias conservado- ras extremas y preconciliares”, “un

Dietrich von Hildebrand nació en Florencia en 1889 y se graduó en Filosofía en 1912. Se convirtió al Catolicismo en 1914. Fue profe- sor universitario en Alemania, Austria, Suiza, Francia y en los Estados Unidos. Aceptó el cargo de Vice-Director de “Chiesa viva”, de- sde 1971 hasta su muerte el 25 de enero de 1977.

destructor de la Caridad abriendo el camino a la difamación”, “modelo de arrogancia que cree que es poseedor soberbio de la verdad” … y más re- cientemente “autor de libelos” y “acreedor de cualquier medida puniti- va”, las cuales “no fueron tomadas pa- ra no humillar a un sacerdote de no- venta y dos años”.

¡Pero a pesar de todo eso, “Chiesa viva” continuaba viviendo! Entonces, para desmoralizarlo fueron inventados los llamados telefónicos a altas ho- ras de la noche, ¡los cuales contenían insultos, calumnias, blasfemias, ame- nazas!

¡Y eso por mucho tiempo!

Algunos intentos de asesinato

Para silenciar a un sacerdote como el Padre Villa, sin embargo, hay solo un medio seguro: la eliminación física. En realidad, en su vida hubo siete in- tentos de asesinato.

Mencionaré brevemente tres.

El Padre Villa estaba volviendo desde Roma a Brescia en automóvil. Poco antes de la ciudad de Arezzo, el camino sobre la derecha bordea un es- carpado precipicio de al menos 100 metros. En ese tramo él se dio cuenta que estaba siendo seguido por un au- tomóvil que entonces venía a su lado, forzándolo, poco a poco, al borde del camino. ¿Qué hacer? El Padre Villa vió la muerte frente a él. En ese mo- mento, sin embargo, acertó a pasar un auto policial. El Padre Villa hizo so- nar su bocina para hacerlo volver, pe- ro el automóvil que lo flanqueaba ace- leró y desapareció.

¡El Señor lo había salvado de una muerte segura! El Padre Villa men- cionó este incidente al Card. Palazzi-

ni, en presencia del Profesor Luigi Gedda, quien afirmó: «O sea, esta- mos en guerra».

El Padre Villa estaba viajando en automóvil, para visitar a su amigo sa- cerdote, el Padre Berni, párroco de Corlanzone en Longo (Vicenza). Dejó la autopista y conducía por el camino que lo llevaría a su destino. Repenti- namente, sus articulaciones, sus ma- nos y piernas se bloquearon y se sin- tió paralizado. ¿Quién le había dado narcóticos?

En una curva del camino, el Padre Vi- lla, con los ojos abiertos de par en par, vio el automóvil que iba en línea rec- ta hacia él en un campo que bordeaba un canal de 6 ó 7 metros de ancho y dos metros de profundidad, lleno de agua y mucho lodo. El vio todo como en un sueño, sin poder moverse. Sus piernas y brazos continuaban paraliza- dos. Entonces el automóvil continuó su carrera y se encontraba a unos po- cos metros del canal… pero a pocos centímetros del borde, repentinamen- te, el motor del automóvil se detuvo abruptamente. ¡Fue un gran milagro! Unos pocos segundos más y él hubie-

ra caído dentro del canal y desapare- cido en el fondo, con su automóvil co- mo ataúd.

Con la repentina detención del auto- móvil, el Padre Villa se recobró y sa- lió del vehículo. Se encontró rodeado por una multitud y un policía pregun- tándole si no debía llevarlo al hospi- tal. El Padre Villa lo rechazó; ascen- dió al automóvil y se alejó.

Después de varios meses, el Padre Villa hizo una visita a un sacerdote “amigo”, y después de haber termina- do el almuerzo con una taza de café, volvió a casa. Durante el viaje, co- menzó a sentirse enfermo. Llegado a casa, estaba en tal estado que se llamó inmediatamente a su médico. El diag- nóstico fue “envenenamiento”. El médico preguntó: «¿No le dieron un café envenenado?». De todas mane-

Tapa de la revista “OP”, de la edición del 12 de setiembre de 1978, en la cual se publicó la “Lista de Pecorelli”, conteniendo los nombres de 121 altos prelados.

El Cardenal Casaroli, apareció en la “Lista de Pecorelli”, con la fecha de inscripción: 28/9/57, Número de matrícula 41/076 y con la sigla: ASA. Bajo Paulo VI, el Card. Casaroli fue Ministro de Asuntos Exteriores y principal defensor de la política montiniana de apertura al Comunismo, llamada Ostpolitik. Juan Pa- blo II lo elevó a Secretario de Estado.

ras, luego de varios días, el médico consiguió sacar al Padre Villa del peligro de muerte.

Después de varios años de acompañar al Padre Villa en sus visitas a sus ami- gos en altas posiciones y de haber ad- quirido un profundo conocimiento del problema de la infiltración masónica en la Iglesia, asistí a un coloquio so- bre la cuestión de la “Lista de Peco- relli”, la cual fue publicada por “Chiesa viva” unos pocos meses an- tes del intento de envenenamiento. Escuché a uno de dos recordar las pa- labras del Card. Silvio Oddi sobre esa “Lista”. El cardinal dijo: «Es una lista de partisanos». El otro, en su lugar, dijo: La “Lista de Pecorelli”

es la lista de todos los hombres del Card. Casaroli», y agregó: «El Card. Casaroli es la cabeza de cua- tro Logias Masónicas en el Vatica- no».

Luego siguió una frase que me hizo comprender el verdadero sentido de la publicación de la “Lista” por el abo- gado Mino Pecorelli, él mismo miembro de la Logia P-2 y editor de “OP” (Osservatore Político), quien había publicado la “Lista” el 12 de se- tiembre de 1968.

Uno de los dos interlocutores dijo:

«La “Lista de Pecorelli” había sido publicada por la Francmasonería misma, para detener el ascenso del Cardenal Casaroli al papado».

En realidad, la discusión continuó con la consideración de que el Card. Ca- saroli era tan poderoso en el Vatica- no, que solo la Francmasonería podía detenerlo, si ellos no lo elegían Papa.

Durante el Pontificado de Juan Pablo II, “Chiesa viva” denunció la pertenencia del Card. Casaroli a la Francmasonería. A un Prelado que mostró esa evidencia a Juan Pa- blo II, el Papa le contestó: «¡Lo sé, lo sé, pe- ro no conozco a quien poner en su lugar!».

Tapa de la revista “Chiesa viva” Nº 231, de julio-agosto de 1992, que reportaba la “Lista de Pecorelli” con una presentación del Magistrado Carlo Alberto Agnoli. En la presentación de- spués haber evidenciado la factibilidad de esa “Lista”, Agnoli dice:

«… El Padre Espósito nos infiorma que entre los protagonistas de los diálogos bilaterales en- tre representantes del la Iglesia y de la Masonería, que tuvieron lugar entre 1966 y 1977, estu- vo el Salesiano Don Vicenio Miano, Secretario del “Secretariado para los no creyentes”, y au- tor de un libro titulado: “El Secretariado para los No-Creyentes y la Francmasonería”. El Pa- dre Espósito refiere que Don Miano participó en todos esos diálogos y luego explicó las posi- ciones adelantadas a la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, lo mismo que a Pau- lo VI, quien seguía y alentaba esos encuentros”».

La página de la revista “OP” que muestra la primera parte de la “Lista de Pecorelli”.

A pesar de la publicación de la “Lista de Pecorelli” en 1978, Juan Pablo II hizo Cardenales a Mons. Fiorenzo Angelini y a Mons. Virgilio Noé, quienes ambos aparecen en la “Lista” masónica.

La página de la revista “OP” que muestra la segunda parte de la “Lista de Pecorelli”.

En 1992, esa “Lista de Pecorelli” volvió a los titulares de las noticias judiciales con el crash del Banco Ambrosiano debido a la Logia P2 (masónica) de Gelli, Sindona, Calvi y Ortolani.

Benelli, Casaroli, Ruini

Mons. Giovanni Benelli fue primera- mente, Pro Secretario de Estado, lue- go, en 1977, se convirtió en Obispo de Florencia, y poco después fue he- cho Cardenal.

Después de la muerte de Pablo VI, en el cónclave de 1978, Benelli intentó convertirse en Papa, pero fue en cam- bio elegido, por tercera vez, el card. Giuseppe Siri, el cual, por las ame- nazas del mismo card. Benelli, de hacer un cisma en la Iglesia, debió retirarse. El cónclave de 1978, termi- nó con un compromiso: fue electo el card. Luciani, con el nombre de Juan Pablo I, el hombre que Pablo VI, en su visita a Venecia, había indi- cado como su sucesor.

Sin embargo, por haber imprudente- mente comunicado a su Secretario de Estado, card. Jean-Marie Villot, su intención de sustituir a ciertas perso- nas en la Secretaría de Estado y en el IOR, al día siguiente el papa Luciani fue asesinado.

Fue el mismo Padre Villa quien pidió al Card. Palazzini hacerle hacer una autopsia al Papa, y para ser más con- vincente, él reunió a la Prensa de Ro- ma, insinuando la posibilidad de ase- sinato. El Card. Palazzini, entonces, dispuso tres autopsias, las que fueron llamadas “exámenes médicos”. Los resultados de las tres fueron: “¡Asesi- nado!”.

Como Don Villa estuvo en el centro de estos acontecimientos, un día le pregunté si conocía el nombre, o los nombres, de los asesinos. La respues- ta fue: «Conozco el nombre de los dos obispos asesinos, pero no se los puedo comunicar. Es un secreto que debo guardar». Yo no insistí y no me ocupé más del tema.

Un día, sin embargo, leí el libro de David Yallop, “In nome di Dio – La morte di Papa Luciani” en el cual se

Juan Pablo I fue asesinado después de 33 días de su pontificado. Fue el Padre Villa quien hi- zo realizar al Card. Palazzini una autopsia. Se hicieron tres autopsias, las cuales fueron lla- madas “exámenes médicos” y todas estas ter- minaron en el veredicto: “¡Asesinado!”.

daban los nombres de los dos asesinos de Juan Pablo I.

Llegándome a Don Villa, lo puse al corriente de mi descubrimiento. Él me pidió: «Muéstreme los dos nombres».

«El card. Jean-Marie Villot y mons. Paul Casimir Marcinkus».

Entonces, inclinó la cabeza y, en voz baja, dijo: «Sí, han sido justamente ellos».

La publicación de la “Lista Pecore- lli”, durante el breve reinado de Juan Pablo I, impidió la candidatura del card. Casaroli. A la muerte de Lucia- ni, luego de otro enfrentamiento entre Benelli y Siri, fue electo el card. Ka- rol Woytjla, el verdadero predesti- nado y predilecto de la Masonería y de Pablo VI que, entre 1973 y 1975, lo había recibido 11 veces en au- diencia privada, ¡cosa jamás ocurri- da con un cardenal extranjero!

Con la muerte del Card. Giovanni Benelli, en 1982, el Card. Agostino Casaroli se convirtió en el hombre más poderoso en el Vaticano.

Pero “Chiesa viva” todavía tenía co- laboradores muy valientes y de coraje, porque al lado de aquellos que aban- donaron la batalla, hubo también per- sonas que, a pesar de su alta posición en el Vaticano, fueron francas colabo- radoras de la revista del Padre Villa, y sus verdaderos defensores.

Uno de ellos fue Mons. Nicolino Sa- rale, quien trabajó en las oficinas de la Secretaría de Estado desde 1978 hasta 1995, año este último el de su muerte. Mons. Sarale escribió libros y cuatro ciclos [litúrgicos] completos de Homilías para sacerdotes para “Chiesa viva”. En los últimos años de su vida, él tenía una columna en “Osservatore Romano”, en la que denunció la crisis progresando dentro de la Iglesia.

Mons. Sarale no fue solamente un co- laborador, sino también el “centine- la” del Padre Villa en la oficina de la Secretaría de Estado. El le escri- bió largas cartas sobre las cuestiones más delicadas y los tópicos candentes de la Iglesia. El era un hombre bri- llante y valeroso: todos los meses re- cibiría 50 ejemplares de “Chiesa vi- va”, los que difundía también en la Secretaría de Estado. Mons. Sarale tuvo el coraje de defender al Padre Villa frente a altos Prelados, e in- cluso frente al Papa.

Algunos años después de la muerte del querido amigo del Padre Luigi, comencé a reunir varias frases que ha- bía escuchado del Padre y leído en ar- tículos de diario, y logré tener una idea sobre la extraña muerte de Mons. Sarale, el 27 de setiembre de 1995. Un día, el Padre Villa me contó de sus visitas a Mons. Sarale, quien, refi- riéndose a su salud, habló sobre el malestar en sus rodillas y de ciertas inyecciones que el médico le hacía en

esa parte del cuerpo. El Padre Luigi obtuvo la caja del envase de esas in- yecciones de Mons. Sarale y las mos- tró luego a su médico, quien, después de asociar la enfermedad con las in- yecciones dadas a Mons. Sarale dijo:

«¡Pero esas inyecciones provocan cáncer!».

Mons. Nicolino Sarale, de la Secretaría de Estado, fue el amigo más confiable del Padre Villa y su “centinela” en el Vaticano. El murió de un modo extraño el 27 de setiembre de 1995.

En efecto, Mons. Sarale murió des- pués de una operación necesaria para salvarlo del cáncer que había desarro- llado en el estómago, con una veloci- dad asombrosa.

Después de la muerte de Mons. Sara- le, los periódicos divulgaron las noti- cias del escándalo del médico de Juan Pablo II, quien – dijeron – había logra- do alcanzar esa posición sin ningún concurso, y después del escándalo, desapareció. ¿Era ese el mismo médi- co que había practicado las inyeccio- nes en las rodillas de Mons. Nicolino Sarale?

En el año 1990, la escena del Vatica- no, vio la retirada del Card. Casaroli como Secretario de Estado, la declina- ción del Card. Ugo Poletti, Presiden- te de la Conferencia Episcopal Italia- na (CEI) y Vicario de Su Santidad, y el simultáneo ascenso de Mons. Ca- milo Ruini.

Los Cardenales Casaroli y Poletti, fueron ambos masones, señalados en la “Lista de Pecorelli” con la fecha de iniciación, número de matrícula y acrónimo.

El Cardenal Casaroli fue el abande- rado de la política pro-comunista de Paulo VI llamada “Ostpolitik”, y desde su puesto como Secretario de Estado, al lado de Juan Pablo II, fue el hombre más poderoso en el Vaticano, quien tenía, como segundo al Card. Ugo Poletti, quien tuvo una carrera estelar con Paulo VI, por una razón muy especial.

Cuando se hizo cargo del Arzobispado de Milán, Mons. Montini decidió ce- rrar y desplazar “Il Popolo d’Italia” (El Pueblo de Italia), un periódico bien consolidado, publicado por la Diócesis de Novara. El Obispo de No- vara, Mons. Gilla Vicenzo Gremigni, protestó que ese acto no estaba bajo jurisdicción del Arzobispo Montini. A principios de enero de 1963, solo seis meses antes de su elección al Papado, Montini envió una carta al Arzobispo de Novara de tan duro contenido, que leyéndola, Mons. Gremigni tuvo un ataque cardíaco y murió. La carta fue encontrada por Mons. Ugo Polet- ti, el Auxiliar, quien la guardó para si. Cuando Mons. Montini se convirtió en Papa, el fantasma del Arzobispo Gremigni lo siguió en la persona de Mons. Poletti. En 1967, la prensa ita- liana recibió información que la muerte del Arzobispo Gremigni tuvo que ver con el nuevo Papa.

Poco después, Mons. Poletti, tuvo una serie de “milagros” promocionales de parte del Papa Paulo VI: Obispo de Spoleto (1967), Vice Regente de Ro-

ma, quien es el más estrecho cola- borador del Vicario del Papa, en- tonces el Card. Angelo Dell’Acqua (Secretario de Estado) (1969), Carde- nal (1963), Vicario del Papa (1973), Presidente de la Conferencia Epis- copal Italiana (CEI) (1985).

Mons. Ugo Poletti, Vicario General del obispo de Novara, Mons. Gremigni, comenzó en 1967 una extraña y asombrosa carrera, vincu- lada a la muerte de su obispo, causada por Mons. Montini, Arzobispo de Milán.

En 1986, Mons. Camilo Ruini, se ha- bía convertido en el pupilo del Card. Poletti como su Secretario de la CEI, pero unos pocos años más tarde, en 1991, Mons. Ruini fue proyectado al vértice del poder vaticano. En rápida sucesión, él fue designado: Cardenal, Vicario de Roma y Presidente de la CEI, manteniendo sus últimos títulos por muchos y, tal vez, demasiados años. En 1991, el Cardenal Camillo Ruini, se había convertido en el hom- bre más poderoso en el Vaticano.

En 1991, Mons. Camillo Ruini se convirtió en “Vicario de Su Santidad”, “Cardenal” y “Pre- sidente de la CEI”. ¡El se había vuelto el hombre más poderoso en el Vaticano!

El mismo año de 1991, el Padre Villa comenzó a publicar en “Chiesa vi- va”, una larga serie de artículos con- tra el Movimiento Neo-Catecume- nal. Luego, el 13 de mayo de 2000, estos artículos fueron reunidos y pu- blicados en un libro titulado “Herejí- as en la Doctrina Neo Catecume- nal”, que denunció las 18 herejías del Movimiento dirigido por Francisco Argüello, conocido como “Kiko”, y su compañera, una antigua monja lla- mada Carmen Hernandez.

De seguro, al Card. Ruini no le gus- taron estos ataques, ya que, él mismo era el protector oficial de este movi- miento herético.

Entre las herejías: la misericordia que todo lo perdona y salva a todos, Jesús no hizo ningún sacrificio o el rescate, el altar no ofrece un sacrificio, “tran- substanciación” no es un dogma de fe, el pecado no es posible, la confesión es pública y de la comunidad.

Mas amenazas de muerte… y un proceso

En la edición nº 248 de “Chiesa vi- va” de febrero de 1994, el Padre Villa publicó un artículo titulado “PDS Scopriamo le carte” (P.D.S. – Parti- do de Izquierda Democrática: Mostre- mos las Cartas), del cual fui co-autor. Ese fue un ataque al Comunismo y una denuncia de sus orígenes masóni- cos, o mejor, probó que el Comunis- mo es nada más que una versión política del programa secreto de la Orden Satánica de los Iluminados de Baviera para destruir la Iglesia Católica y la Civilización Cristiana. Con este artículo, el Padre Villa quiso hacer volantes para distribuir, cu- briendo ciudades enteras de Italia. Y así lo hicimos.

El 26 de febrero de 1994, distribui- mos los volantes en la ciudad de Iv-

Después de la amplia difusión en la diócesis de Ivrea del dossier: “PDS: scopriamo le carte” (PDS: Mostremos las cartas), Mons. Bettazzi demandó al Padre Luigi Villa y comenzó un “pro- ceso-farsa” que terminó en nada. ¿Por qué?

rea, en el Piamonte. El problema fue que, en el texto, se reportaban los da- tos de la “Lista de Pecorelli” que in- cluía algunos Prelados pertenecientes a la Francmasonería, entre los cuales figuraba el Obispo de Ivrea, Mons. Luigi Bettazzi. Volando de furia, a causa de la distribución en su dióce- sis, Mons. Bettazzi declaró inmedia- tamente a la prensa que demandaría a los autores del dossier. Luego, él cam- bió de parecer y demandó solo al Pa- dre Luigi Villa.

Brescia era un fermento. Muchos sa- cerdotes pensaron que, finalmente, había llegado la hora de silenciar a aquel Padre Villa quien, además de “insultar” obispos tales como Bettaz- zi, como en las recientes ediciones de “Chiesa viva” números 246 y 247, también había publicado un artículo fuertemente crítico sobre la entrevista del Arzobispo de Milán, Cardenal Carlo María Martíni, que había aparecido en “The Sunday Times” el 26 de abril de 1993.

¡Muchos estaban ansiosos y esperan- do el momento en que, finalmente, se hiciera “justicia”!

La apertura del proceso fue fijada pa- ra el 31 de enero de 1995, en la Corte de Brescia.

Como si eso no fuera suficiente, en las ediciones de “Chiesa viva” núme- ros 254 y 255 de setiembre y octubre de 1994, el Padre Villa publicó otro artículo crítico sobre una nueva entre- vista que el Card. Martini concedió a “Le Monde”, publicada el 4 de enero de 1994.

En Brescia, la atmósfera estaba calde- ada y murmurante. El mismo Mons. Bettazzi estaba avivando el fuego y el 30 de noviembre de 1994 escribió una carta de tono áspero al Padre Vi- lla, exigiendo una “propia y adecua- da reparación por compensación de daños,” y en la cual afirmó lamentar “tener que continuar una desafortu- nada disputa…”.

Tapa del dossier: “PDS: Scoprimo le carte” (PDS: Mostremos las cartas”, ampliamente distribuido en muchas ciudades del norte de Italia.

La entrevista tuvo lugar a principios de enero. Mons. Bettazzi, apenas en- tró en el despacho del P. Villa, le pidió si le permitiría retirar la demanda. La entrevista duró más de una hora.

Más tarde, en una carta fechada 9 de enero de 1995, Mons. Bettazzi agra- deció al Padre Villa por recibirlo y di- jo que “se dio cuenta de su buena fe” agregando la frase: «…estoy dis- puesto a considerar inmediatamen- te lo que quise hacer desde el mismo principio, eso es, retirar la deman- da» y terminó la carta con las pala- bras: «Y… Arrivederci en el Cielo, donde usted descubrirá finalmente que, entre mis faltas, no estará la de pertenecer a la Francmasonería».

Pero el Padre Villa no estaba aún en el Paraíso. El 28 de marzo de 1995, él escribió una carta al Secretario de Es- tado, Card. Angelo Sodano, pidién- dole la remoción de Mons. Bettazzi de la diócesis de Ivrea, detallando on- ce razones serias e incluyendo la evi- dencia de la pertenencia del Obispo de Ivrea a la Francmasonería.

El día decisivo llegó el 31 de enero,

¡pero no ocurrió nada especial! Los sa- cerdotes de Brescia quedaron perplejos y no pudieron comprender como un proceso tan ansiosamente esperado y tan dado por descontado por la prensa, pudiera haber tenido un resultado tan impredecible y decepcionante.

Pero recuerdo que hacia fines de 1994, el P. Villa me pidió que le me- canografiara una carta dirigida al Se- cretario de Estado, Card. Angelo So- dano, en la que le decía que no tenía ninguna intención de “suicidarse” y que hubiera hecho conocidos los nombres de todos los Cardenales… Poco después, el abogado del P. Villa fue contactado por el abogado de Mons. Bettazzi, porque el Obispo de Ivrea deseaba ser recibido por el Pa- dre Villa.

Cardenal Carlo Maria Martini

Arzobispo de Milán.

El también probó que la obra de Mons. Bettazzi como Presidente de Pax Christi Internacional, tuvo el propósito de realizar el plan satánico, hoy llamado “New Age”, de destruir la Iglesia Católica y la Civilización Cristiana.

Siempre me pregunté si ese “proceso farsa” de Mons. Bettazzi tenía algo que ver con los artículos publicados por el Padre Villa sobre las entrevistas del Card. Martini, pero el único ele- mento digno de mencionar es que re- cuerdo que un día el Padre Villa me mostró un libro en el cual estaba es- crito que si el Cardenal Martini se convertía en Papa, su Secretario de Estado, con toda probabilidad, hubie- ra sido Mons. Luigi Bettazzi.

Luego, durante meses, ciudades de Italia íntegras fueron cubiertas con el volante “PDS: Scopriamo le Carte”, (PDS: Mostremos las Cartas), pero los efectos de estas distribuciones fueron amenazas de muerte.

Me llegó una tarjeta postal que tenía una “Estrella de cinco puntas”, con una amenaza de muerte; a la tarjeta postal siguieron otras amenazas que llegaron por teléfono y por fax.

En aquel tiempo, los artículos publi- cados por “Chiesa viva” sobre las en- trevistas del Card. Martini en “The Sunday Times” y “Le Monde” fue- ron seguidos por dossiers relativos y su extensa distribución.

En enero de 1996, se publicó otro ar- tículo crítico y dossier sobre el libro del Card. Martini: “Israel radice san- ta” (La raíz santa de Israel), en el cual el Cardenal animaba a los católicos a leer el Talmud.

El 19 de diciembre de 1998, Mons. Bruno Foresti, fue sucedido por Mons. Giulio Sanguineti, antiguo Obispo de La Spezia-Sarzana, y ante- riormente Obispo de Savona.

Mons. Sanguineti, todavía muy jo-

El ruiniano Mons. Giulio Sanguineti¸

Obispo de Brescia desde 1998 a 2007.

ven, fue designado Vicario General de Chiavari por su Obispo, Mons. Luigi Maverna, cuyo nombre aparece en la “Lista de Pecorelli”, con fecha de iniciación 3/6/1968, número de serie: 441/c, y acrónimo: LUMA.

El 6 de febrero de 2000, el Padre Vi- lla publicó el libro “Si spieghi Emi- nenza!” (¡Explíquese Eminencia!) arrinconando al Arzobispo de Milán, Cardenal Martini, quien, para parar el golpe, mezcló al Obispo de Brescia, Mons. Sanguineti, en un intento de- safortunado de defensa. El Obispo, con fecha 7 de marzo de 2000, escri- bió al Cardenal una carta personal contra el Padre Villa.

Sin probar siquiera la existencia del menor error en el libro, la carta deni- gró al Padre Villa por sus escritos so- bre Paulo VI y usó frases genéricas ofensivas tales como: “campañas de difamación”, “interpretaciones unila- terales y radicalizadas”, “procedi- mientos absolutamente incorrectos”, “heridas en la caridad”, “tendencias extremadamente conservadoras y pre-

Tapa del libro: “¡Si spieghi, Eminenza!” (¡Explíquese, Eminencia!) publicado en el 2000.

conciliares”… En el final, Mons. San- guineti promete al Cardenal: «… Es- tamos comprometidos a frenar cuanto sea posible, y a pelear con los medios permitidos, esa resur- gencia de arrogancia y presunción orgullosa de ser sostenedores de la verdad».

Nosotros nunca supimos si la carta iba a permanecer confidencial. El Carde- nal publicó la carta en el boletín dio- cesano, poniéndola públicamente a disposición del clero de Milán.

Entonces, Mons. Sanguineti pidió una entrevista personal con el Padre Villa. Durante esa entrevista, sobre el tema de la infiltración masónica en la Iglesia, el Padre también hizo referen- cia a él; Mons. Sanguineti dijo con brusquedad: «Pero, ¿usted cree que yo soy masón?». «Si, ciertamente»,

dijo el Padre Villa, presentando como determinante, el hecho que él había sido hecho Vicario General por el ma- són Mons. Maverna (quien fue más tarde echado de su diócesis debido a una intervención del P. Villa) y des- pués por el hecho que el Padre Villa había escuchado esto directamente de una fuente autorizada en el cam- po masónico. El Obispo no reaccio- nó, pero fue a otro cuarto a calmarse, y volvió luego compuesto.

De todas maneras, el Padre Villa reci- bió una copia de la carta escrita por el Obispo de Brescia, de un graduado de Milán, quien también le informó so- bre la amplia distribución en esa dió- cesis.

Esa carta mereció una “Respuesta” adecuada, compuesta de cuatro artícu- los: del Padre Villa, de un famoso je- suita, de un prominente abogado de derecho internacional y de un Fiscal General de la Corte de Casación.

Tapa del dossier: “Respuesta a una carta del Obispo de Brescia”, publicada en el 2000.

La “Respuesta” fue publicada en “Chiesa viva” y también impresa co- mo dossier.

Pero ahora, el golpe de gracia ya no se pudo demorar.

En octubre de 2000, el Padre Villa envió al vértice de la Iglesia y a la Orden Jesuita un sobre conteniendo documentos relativos al Card. Car- lo María Martini, de tal gravedad, que eso terminó con la carrera del Cardenal en Milán.

Los documentos fueron acompañados por una carta firmada por el Padre Vi- lla y por mi, en la cual los recipientes fueron advertidos que si algo le ocu- rría a la familia de la persona que ha- bía provisto el testimonio y los docu- mentos, o a mi familia, el contenido del sobre, ya en manos de docenas de personas de confianza, sería entregado al Poder Judicial y a la Policía, y el primero en ser investigado sería el Card. Carlo María Martini.

En aquel período, Mons. Sanguineti no solo se mostró condescendiente en la confrontación con el Card. Marti- ni, sino también en la sostenida con su “Jefe Responsable”, el Cardenal Camillo Ruini.

Hubo muchos artículos escritos en “Chiesa viva” contra el movimiento herético Neocatecumenal, cuyo pro- tector oficial era el Card. Camillo Ruini, el hombre más poderoso en el Vaticano.

Después de su primer año como Obis- po de Brescia, Mons. Sanguineti tu- vo una reunión oficial, el 19 de di- ciembre de 1999, en el Sport Palace de San Filippo, en la ciudad de Bres- cia, con las comunidades Neocatecu- menales de la Diócesis de Lombardía, Verona, Piacenza y Fidenza, donde tu- vo palabras de encomio para el movi- miento herético.

Unos pocos meses más tarde, el 13 de mayo de 2000, el Padre Villa publicó el libro titulado “Herejías de la doc- trina Neocatecumenal”, conteniendo

las 18 herejías del más secreto cate- cismo de Kiko, compuesto de 373 pá- ginas.

Mons. Sanguineti, debió luego reali- zar otras tareas “itinerantes” que lo llevaron a Sudamérica.

En la diócesis de Brascia, Mons. San- guineti será recordado por otra de sus obras. Tres semanas antes de ser re-

Tapa del libro: “Herejías en la Doctrina Neo- Catecumenal” denunciando las 18 herejías de ese movimiento herético, ¡cuyo patrocinante es el Cardenal Camillo Ruini!

emplazado como Obispo de Brescia, el 23 de setiembre de 2007, consagró la primera iglesia del tercer milenio en la diócesis. La Iglesia, que resul- tó ser un Templo Satánico-Masóni- co, está ubicada en un maravilloso es- cenario al pié de la colina de Rodengo Siano (Brescia). Es conocida por la extraña forma de espiral de la pared exterior de piedra que la rodea.

¿Paulo VI beato?

La Francmasonería quiso a su hombre Paulo VI en los altares. Parte del plan era poner a los dos Papas, Juan XXIII y Paulo VI en los altares, para probar que la naturaleza del Vaticano II era verdaderamente “sobrenatural”.

En 1992, el Cardenal Camillo Runi anunció la introducción de la “causa de beatificación de Paulo VI, en un “golpe de fuerza” contra la mayoría de los Obispos italianos quienes no la querían.

Fue durante el curso de los trabajos para la XXXV Asamblea de los Obis- pos Italianos, que el Cardenal Ruini anunció la decisión de introducir la “causa de beatificación” de Paulo VI ante el Papa y los Obispos.

El 13 de mayo de 1992, el Card. Ruini, presidente de la CEI y Vicario del Papa para Roma, emitió un edicto en el cual, entre otras cosas se lee: «In- vitamos a todos los individuos creyentes a comunicar directamente a someter al tribunal diocesano del Vicariato de Roma, cualquier “noticia” de la cual podamos argüir, has- ta algún punto, contra la reputación de santidad del dicho “Siervo de Dios”».

Pero el Padre Villa quiso ver las cosas más claras. Así, el 25 de mayo de 1992, telefoneó a la Secretaría de Es- tado, a Mons. Nicolino Sarale, el fiel amigo y colaborador de “Chiesa viva”, preguntándole sobre esa decisión del Card. Ruini de abrir la “beatificación” de Paulo VI.

Bien, Mons. Sarale dijo al Padre Villa que esa decisión fue un “golpe de fuerza” del Card. Ruini, ¡porque muchos de los Obispos italianos nunca la hubieran querido!

La “causa de beatificación” continuó avanzando hasta el año 1997.

El Padre Villa estaba al corriente del hecho que el Card. Pietro Palazzini había enviado una carta al Postula- dor de la “causa de beatificación” de Paulo VI que contenía tres nombres de los últimos amantes homo- sexuales de Paulo VI.

El Cardenal Pietro Palazzini era una autoridad en ese campo, por- que el Cardenal guardaba dos car- petas de documentos que demostra- ban, inequívocamente, el vicio im- puro y antinatural de Paulo VI. Entonces, el Padre Villa escribió una carta al Postulador, refiriendo lo que él había conocido del Card. Palazzini. El libro “¿Paulo VI beato?” fue puesto a la venta en 1998. Tuve la ta- rea de organizar el envío de los pri- meros 5.000 ejemplares.

Al Papa, a los Cardenales, a los Obis- pos y a miles de Sacerdotes Italianos le fue entregado simultáneamente un ejemplar del libro.

Desde Roma alguien nos dijo que el Vicario del Papa, Cardenal Ruini, estaba furioso. El preguntó quien ha- bía financiado la impresión y el envío de estos libros, libres de cargo, a mi- les de miembros del clero italiano. Cuando el Padre Villa me comentó sobre ese llamado telefónico, sonrien- do, dijo «Nosotros deberíamos res- ponder al Vicario de Su Santidad, que los financistas son tres personas y sus nombres son: Padre, Hijo y Espíritu Santo».

Las reacciones por el libro fueron vio- lentas, y como resultado, yo como re- mitente, tuve mi cuota de esta irracio- nal y furibunda reacción.

Nosotros inclusive recibimos varios ejemplares del libro con todas las pá- ginas arrancadas y conteniendo frases y epítetos, escritos con marcador ne- gro, como para hacer palidecer a los más inicuos y endurecidos. Conservo alguno de esos ejemplares, mientras los más vulgares, el Padre Villa los tiró.

La diócesis de Brescia estaba en efer- vescencia. El Obispo, Mons. Bruno Foresti, prometió al clero diocesano que se escribiría un libro para refutar el del Padre Villa.

¡Después de más de doce años, aque- llas promesas y compromisos no han aparecido aún en el horizonte!

¡La batalla leal y peleada en campo abierto no parece ser un método ven- tajoso para combatir a un sacerdote como el Padre Luigi Villa!

El resultado del libro fue claro para todos: había bloqueado la “causa de beatificación” de Paulo VI. Ninguno pudo refutar el volumen, esto es, la avalancha de “hechos”, “citas”, “do- cumentos” y “fotografías” mostra-

El montiniano Mons. Bruno Foresti, Obispo de Brescia desde 1983 a 1998.

das en el libro, el cual hizo justicia a un Papa que había cometido perjurio, al poner en su lugar, durante su ponti- ficado, precisamente lo opuesto de lo que él mismo había prometido cum- plir con un solemne juramento el día de su coronación.

El libro “¿Paulo VI beato?” fue la consecuencia natural del rechazo del Postulador de la “causa de beatificación” de Paulo VI de tomar en debida consideración

el “hecho” referido al vicio impuro y antinatural de Paulo VI.

Juan Pablo II en Brescia

¡Pero estuvieron aquellos que no aceptaron la rendición!

Sin considerar los méritos de los argu- mentos presentados por el Padre Villa,

¡la única solución era poner todo el peso de la autoridad papal en su cam- po! Solo una visita del Papa a Bres- cia podría cambiar la suerte de la “causa de beatificación” de Paulo

VI. Y así, se anunció la visita del Pa- pa Juan Pablo II a Brescia desde el 19 al 20 de setiembre de 1998. La oca- sión fue la beatificación de Giuseppe Tovini, de Brescia, la cual, sin embar- go, fue asociada con la “causa de beatificación” de Paulo VI.

Pero el Padre Villa no se desanimó. El 15 de agosto de 1998 le escribió una larga carta al Secretario de Estado, Cardenal Angelo Sodano, pidiéndole explícitamente que cancelara la visita del Papa a Brescia. La razón era que la difusión del libro “¿Paulo VI bea- to?” había sido alcanzada y que él ha- bía recibido cartas entusiastas de gen- te influyente en el mundo judicial y cultural. Pero la razón más seria era el daño que podría sufrir la Iglesia de una actitud ignorante de un Papa, res- pecto de hechos perturbadores, y dada la dura realidad descripta y demostrada en el libro del Padre Villa.

En la carta, el Padre Villa reconoció el tono duro de su libro, y las dificulta- des de un clero no acostumbrado a ese lenguaje. Sin embargo, él explicó que esa era solo “violencia de amor” por la Iglesia y que esa “violencia era un deber” cuando los altos valores de la Fe estaban en juego: «Aquel que real- mente ama a la Iglesia no puede dejar de hablar claro cuando la ve en desor- den. ¡De otra manera, sería cobardía preferir el silencio a la protesta!

¡Cuan cobarde es quien falta al coraje y a la sensibilidad para apoyar a aque- llos que pelean en la primera línea el “buen combate” por la Fe!

Mi libro, entonces, es aconsejable pa- ra cualquier persona, excepto para aquellas que tienen poco amor por la Verdad, para aquellos quienes están enfermos de superficialidad, para aquellos que se engañan a si mismos al estar contentos detrás de la cortina del equívoco: “Amémonos los unos a los otros”.

El mío, entonces, fue solo el “cora- je” de aquellos que se sienten libres (“La verdad os hará libres” Jn. 8. 32) para ser verdaderamente responsables.

Card. Angelo Sodano antiguo Secretario de Estado de Juan Pablo II.

Seguro, es un trabajo duro. ¡Hoy re- quiere coraje! ¡Sin embargo es esen- cial, aunque siempre hay un riesgo que usted tiene que correr! Si Cristo no hubiera tenido el “coraje” de ha- blar claro y azotar a sus enemigos (fa- riseos, escribas, maestros de la Ley, el Sumo Sacerdote), El también hubiera muerto [confortablemente] en una ca- ma [sin sufrir Su Crucifixión]».

Luego continuó: «¡Su Eminencia! Je-

El libro “Paulo VI, ¿proceso a un Papa? es la continuación del libro previo: “¿Paulo VI bea- to?”; fue la respuesta a un intento del Vaticano de continuar la “causa de beatificación”

de Paulo VI con la visita del Papa Juan Pablo II a Brescia, en 1998.

sús los censuró, luego por su grave in- fidelidad, a nivel pastoral. Y los re- prendió por su propia “tolerancia” dañina hacia ciertos trastocadotes de la Fe, dejándolos obrar libres de estor- bo, para que ellos compartieran la res- ponsabilidad por aquellos errores que llevaron a los fieles por mal camino. Ahora, ¿no es esta la historia de Paulo VI? ¿Por casualidad, no dio Paulo VI libre reinar a todos los progresistas, más o menos heréticos, permitiéndoles desarraigar la Fe de sus fundamentos? Y así, la Iglesia hoy parece haber sido arrasada; ¡tras Ella solo quedan las trazas de Su Ci- vilización Cristiana! Por lo tanto, ¡con ese libro, el suscripto, intentó quitar la máscara para mirar en el espejo de la verdad! Y eso porque nadie tiene el derecho de cerrar los ojos a lo que ocurrió en la Iglesia por la negligencia de un Papa al que incluso hoy se quie- re elevar a los Altares».

Y todavía: «Por eso, Su Eminencia, repito: Como podrá el Papa (Juan Pablo II) hacer todavía una defensa, incluso aunque retóricamente acadé- mica, de Paulo VI, después de lo que escribí y “documenté” sobre él, y des- pués de la “carta” que envié a todo el Episcopado Italiano – ¡hace un mes! en la cual recordé la “foto de Paulo VI con su mano derecha que mues- tra, bien marcada, la “estrella de cinco puntas”, o “Pentalpha Masónico”, como había sido grabada sobre el “primer panel” original, que apa- reció en la “Puerta de Bronce” de la Basílica de San Pedro, en Roma, y como también apareció en el Suple- mento Especial del “Osservatore Ro- mano” del 25 de setiembre de 1977?». La carta terminó con estas palabras:

«En la firme y sobrenatural esperanza que mi necesario pedido sea gracio- samente aceptado por Vuestra Emi- nencia, por el amor que tengo por la Santa Iglesia, mi Madre, mis respetos sacerdotales en Cristo Jesús y María». Pero el pedido no fue aceptado y

Juan Pablo II viajó a Brescia para revivir la suerte de la “causa de be- atificación” de Paulo VI.

Entonces, después de un año, en di- ciembre de 1999, el Padre Villa publi- có un segundo libro sobre Paulo VI ti- tulado “Paulo VI, ¿proceso a un Pa- pa?”, el cual fue simplemente una continuación del primer libro.

Este libro también fue enviado al Pa- pa, a los cardenales, obispos y a parte del clero italiano. Las reacciones esta vez fueron mucho más moderadas.

Un monumento masónico a Paulo VI

No fue la primera vez que la Franc- masonería uso todo el peso de la au- toridad de un Papa para pisotear verdades “probadas” y para impo- ner un curso forzado, o para vencer la hostilidad de una población entera. Eso ocurrió en 1984 cuando el secretario personal de Paulo VI, el masón Mons. Pasquale Macchi decidió erigir un monumento al Papa Paulo VI, en la plaza del santuario de Nuestra Señora Coronada, en el Sacro Monte de Varese (una ciudad a 30 km. al norte de Milán)

La población no quiso saber nada con ese monumento, pero la visita del Papa Juan Pablo II, en 1984, fue deter minante para silenciar la oposición.

El monumento, conocido por la rareza de tener una oveja con cinco patas, fue inaugurado el 24 de mayo de 1986, en presencia del masón Giulio Andreotti, el masón Secretario de Estado Card. Agostino Casaroli y el masón Pasquale Macchi, secretario personal de Paulo VI, cuyo nombre aparece en la “Lista de Pecorelli” juntamente con el del Card. Casaroli. En noviembre de 2000, publiqué el li- bro “Un monumento masónico a Paulo VI”, donde mostré que, en esa escultura, la Francmasonería había

El libro “La ‘Nueva Iglesia’ de Paulo VI”, tercer libro del Padre Villa sobre Paulo VI, pone de resalto los puntos principales del cambio eclesial que continúa desmantelando completamente toda la Tradición – ¡con una obsesión casi asesina! –

para que ya no pueda recobrarse.

elogiado a su “hombre” Paulo VI como “Jefe Supremo” de la Franc- masonería, y como “Papa judío”, y lo había glorificado por sus “tres ac- tos de justicia masónica”, esto es: la traición a Cristo, a la Iglesia y a la Historia de las naciones cristianas. El libro del Padre Villa, “¿Paulo VI beato?” fue publicado doce años des- pués de la inauguración de ese monu- mento, y termina con esta frase: “Un Paulo VI, esto es, quien traicionó a Cristo, a la Iglesia y a la Historia”. La Francmasonería había “grabado” esas “traiciones” en ese lúgubre mo- numento de bronce; el Padre Villa, en su lugar, las había “grabado” en un tratado histórico-teológico de 284 pá- ginas.

Pero el discurso sobre Paulo VI no había concluido aún. Así, el 31 de ma- yo de 2003 fue publicado el tercer li- bro de 380 páginas del Padre Villa:

Tapa del libro:

Un monumento masónico a Paulo VI”.

La ‘Nueva Iglesia’ de Paulo VI”, y como siempre enviado a la cumbre de la Iglesia y a parte del clero italiano. El libro fue devastador y la reacción fue…¡un silencio mortal! El típico “silencio” que sella la política de “¡llamar todo a silencio!”.

Pero no todo estaba en silencio.

Un día, el Padre Villa me dijo: «Ano- che recibí un llamado de teléfono anónimo. Una voz me dijo: “Cuan- do usted esté muerto, nosotros pondremos a Paulo VI en los Altares”». Nos reímos de ello, preguntándonos si eso era una manifestación de poder, o precisamente lo opuesto.

El Templo Satánico dedicado al Padre Pío

En octubre de 1998, el Padre Villa me dio una página de la revista “Luoghi dell’infinito” [“Lugares del infinito”] de setiembre de 1998. Esta informaba de un diseño de la cruz que el escultor Arnaldo Pomodoro quería construir para la “nueva iglesia” de Renzo Piano, en San Giovanni Ro- tondo, y dedica al Padre Pío.

Ese artículo fue entregado al Padre Villa por un amigo quien, entre otras cosas, señaló algunos símbolos extra- ños que aparecían en los brazos de la cruz que se veían como martillos y paletas de albañil. Inmediatamente comencé a investigar la extraña cruz. Después de aproximadamente un mes, di un informe al Padre Villa: «Los grados 11º, 22º y 33º del la Francma- sonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, están representados en la parte inferior y en los brazos de esa cruz. El mandil masónico está simbo- lizado en la parte central y sobre la parte superior lo está Lucifer de dis- tintas maneras». Luego agregué: «El significado de estos símbolos es: el Culto del Falo, el Culto del Hombre y el Culto de Lucifer. Esto simboliza

El dossier: “¡Una Nomina Scandalo!”

(“Una Designación Escándalo!”).

sónica. Su carrera, sin embargo, había continuado constante hasta su desig- nación como Vicario General para el Estado de la Ciudad del Vaticano y Presidente de las Obras de San Pedro, conferida a él por el Papa Juan Pablo II.

En setiembre de 2002, el Padre Villa respondió a estas dos nuevas promo- ciones con el dossier: “Una Nomina Scandalo” (Una Designación Escán- dalo), en el cual también informó de tres cartas de Mons. Marchisano al Venerable Gran Maestre de la Franc- masonería Italiana, donde, en una de estas, escribió: «Venerable e Ilustre Gran Maestro, con gran alegría reci- bí, por intermedio de F. MAPA (Mons. Pasquale Macchi, Secretario del Papa Paulo VI) su delicada tarea: organizar silenciosamente, a lo lar-

1ra. Carta

23 de mayo de 1961

Venerable e Ilustre Gran Maestre, con gran alegría recibí por interme-

dio de F. MAPA, su delicada tarea: organizar silenciosamente en todo el Piamonte y la Lombardía un plan para disgregar los estudios y la disciplina en los Seminarios.

No niego que la tarea es enorme y necesito muchos colaboradores, especialmente entre el cuerpo docen- te. Usted debería señalármelos para que pueda aproximarlos tan pronto sea posible y estudie al mismo tiempo la táctica.

Me reservo comunicaciones más precisas después de un encuentro y personal entrevista con MAPA.

Mientras tanto, acepte por favor mis devotos saludos.

Frama

Al Ven G. Maestre del G.O. (entregada en mano)

el Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Francmasonería, usualmente re- presentado con dos “estrellas de cinco puntas,” una con la punta hacia arriba y la otra con la punta hacia abajo».

El manejo del proyecto de esta “nue- va iglesia” estaba en manos del famo- so arquitecto Renzo Piano. Sin em- bargo, la responsabilidad del proyecto estaba en manos de la Pontificia Co- misión para los Bienes Culturales de la Iglesia, cuyo presidente era Mons. Francesco Marchisano, mien- tras en ese tiempo, Mons. Crispino Valenziano, subordinado de Mons. Marchisano estaba a cargo de la res- ponsabilidad litúrgica y teológica de la “nueva iglesia”, que daba las ins- trucciones a Piano, para que “el pro- yecto pudiera ganar gradualmente más expresividad”. Mons. Marchisa- no era un antiguo conocido del Padre Vila. En realidad, él ya lo había de- nunciado como masón en el nº 109 de “Chiesa viva” en junio de 1981, con todos sus datos de matriculación ma-

2da. Carta

12 de setiembre de 1961

Ilustre y Reverendo G. Maestre,

después de haber aproximado y contactado varias veces a los F.F. [hermanos Francmasones] Pelmi y Bifra, volví a MAPA para presentar- le un primer plan de trabajo.

El aconseja comenzar con la di- sgregación de los programas de estu- dio, insistiendo sobre nuestros fieles docentes para que, con argumentos de nueva pseudo-filosofía y pseudo- teología, ellos siembren la semilla en los alumnos, hoy sedientos de cosas nuevas.

Así, la disgregación disciplinaria será una simple consecuencia que re- sultará espontáneamente, sin que no- sotros nos ocupemos: los estudiantes pensarán que lo hicieron ellos mi- smos.

Es por lo tanto esencial que Usted pague bien a estos docentes, de los cuales Usted ya tiene la lista. Yo seré un solícito vigilante y le referiré todo fielmente.

Con el más devoto y cordial saludo.

Frama

Al Gran Maestre-Palacio Giustiniani (enviada en mano)

3ra. Carta

14 de octubre de 19..

Ilustre y Reverendo G. Maestre,

en la reunión de anoche, presentes los F.F. [hermanos Francmasones] Pelmi, Mapa, Bifra, Salma, Buan, Algo y Vino, pude concluir que:

  • Primero, nosotros deberíamos co- menzar los experimentos en algunos seminarios de Italia, los de Trento y Turín, o en el de Udine donde tene- mos un buen número de F.F. [herma- nos Francmasones];

  • Segundo, nosotros tenemos que difundir nuestro concepto de libertad y dignidad de la persona humana, en todos los seminarios sin ninguna de- mora ni de parte de los superiores ni de parte de ninguna ley. Necesitamos alguna prensa tolerante.

En este punto, necesitamos una reunión con todos ustedes para deci- dir como actuar y a quien encomen- dar las varias tareas.

Con mi devoto saludo. Frama

Al Gran Maestre-Palacio Giustiniani (enviada en mano)

go del Piamonte y la Lombardía, un plan para trastornar los estudios y la disciplina de los seminarios…». El dossier fue distribuido por miles, y ciertas personalidades del Vaticano vi- nieron a Brescia a comprar algunos paquetes de estos volantes del Padre Villa; mientras otros, desde Roma, le confiaron su molestia y desespera- ción. Pero pareció que nadie pudo de- tener el ascenso irresistible de este prelado masón.

Lo único faltante era su designación como “Cardenal”. Sin embargo, su nombre no apareció en la lista de can- didatos elegibles en el Consistorio, programado para el 21 de octubre de 2003. Nosotros pensamos que la ra- zón fue la publicación y amplia distri- bución de nuestro dossier “Una Nó- mina Escándalo”, que probó conclu- yentemente, la pertenencia de Mons. Marchisano a la Masonería.

Pero tres días antes que el Papa anun- ciara los nombres de los candidatos elegibles del Consistorio (28 de se- tiembre de 2003), estaba en la oficina del Padre Villa cuando sonó el teléfo- no. El Padre contestó, escuchó, luego colgó y dijo: «¿Sabe de lo que aca- ban de informarme? ¡Mons. Mar- chisano estará en la lista de Carde- nales!”.

Tres días más tarde, en TV, todos vie- ron a Juan Pablo II leyendo la lista de nombres de los futuros Cardenales, cuando, repentinamente, surgió la ma- no de su secretario personal, soste- niendo una hoja de papel, la cual dejó en el atril. La aparente irritación del Papa no produjo ningún resultado. Después de un rato, él leyó el nombre: Mons. Francesco Marchisano.

El 1º de julio de 2004, fue inaugurada la “nueva iglesia” dedicada al Santo Padre Pío en San Giovanni Rotondo. El 20 de febrero de 2006, apareció la Edición Especial de “Chiesa viva” 381, titulada: “Una ‘nueva iglesia’ dedicada al Santo Padre Pío –

¿Templo Masónico? Esto demostró la naturaleza de los símbolos masóni- cos que estaban impresos en todas partes de esta “iglesia” y todo el sig- nificado “unitario” era la glorifica- ción de la Masonería y de su “dios” Lucifer con horribles insultos a Nuestro Señor Jesucristo y a la San- tísima Trinidad.

La simbología masónica del Taberná- culo expresa la substitución de “Jesús Redentor” por “Lucifer rendentor” del hombre, mientras el simbolismo de la cruz de piedra expresa el reemplazo de “Cristo, Rey del Universo” por “Lucifer, rey del universo”. Pero el peor insulto está dirigido a la Santísi- ma Trinidad por haber sido echada y reemplazada con la “Triple Trinidad” blasfema, satánica y masónica”.

Por primera vez en la historia, fue pu- blicada una representación geométrica de la “Triple Trinidad” masónica.

¡Ese es el secreto más grande y más celosamente guardado de la Francma- sonería!

Cuando el Padre Villa leyó el estudio, me dijo que, ciertamente, el Papa no podría ignorarlo, porque los sentidos satánicos ocultos de ese templo eran demasiado severos e inquietantes. Su silencio sobre una tal denuncia sería francamente inconcebible.

¡Pero nada ocurrió!

Después de dos meses, sin embargo, algo finalmente ocurrió. Ciento cin- cuenta Prelados, incluyendo al anti- guo Secretario de Estado, Card. An- gelo Sodano, fueron a San Giovanni Rotondo, en el 50 aniversario de la fundación de la Casa de Alivio del Sufrimiento del Padre Pío, y permane- cieron allí durante una semana (1º al 7 de mayo de 2006).

Como informó al principio uno de ellos: «Aquellos Prelados, durante una semana, y lo se porque yo tam- bién asistí a las reuniones de la tar- de y de la noche, han estudiado su Edición Especial sobre el Templo Satánico dedicado al Padre Pío».

La Edición Especial de “Chiesa viva” Nº 381 sobre el Templo Masónico Satánico de San Gio- vanni Rotondo dedicado al Santo Padre Pío, fue publicada el 20 de febrero de 2006.

El sentido de los símbolos ocultos grabados en todas parte en esa “nueva iglesia” es la glorifi- cación de la Francmasonería y su “dios” Lucifer, con horribles insultos a Nuestro Señor Jesu- cristo y a la Santísima Trinidad. El simbolismo masónico del Tabernáculo expresa la substitu- ción de “Jesús Redentor” por “Lucifer redentor del hombre”, mientras que sobre la cruz de piedra se expresa el reemplazo de “Cristo Rey” por Lucifer, “Rey del universo”. Pero el peor insulto está dirigido a la Santísima Trinidad por haber sido echada y reemplazada por la bla- sfema y satánica “Triple Trinidad” masónica.

Asombrado repliqué: «¿Y con que re- sultado?». «Ellos no pudieron refu- tarlo».

«¿Y la conclusión?», presioné.

El contestó: «Ellos decidieron silen- ciar todo al respecto».

Las noticias, sin embargo, fueron tan explosivas que algunos periódicos y revistas italianas publicaron las noti- cias del escándalo, pero fueron omiti- das por toda la prensa nacional, la ra- dio y las televisoras.

El hecho no nos hubiera molestado mucho, porque estamos acostumbra- dos a esta política de “silenciar todo al respecto”, pero principalmente porque Nuestro Señor Jesucristo y la Santísima Trinidad habían sido ho- rriblemente insultados, ninguno pudo siquiera pretender amordazar a estas Tres Personas Ominipotentes direc- tamente involucradas en esta cuestión.

La Edición Italiana del estudio del Templo Satánico fue seguida por las ediciones Alemana, Inglesa, France- sa, Española y Polaca. Lentamente, el horror de este Templo Satánico se fue difundiendo en Italia y en el ex- tranjero, y el flujo de peregrinos, que nunca habían mostrado aprecio por esta extraña “nueva construcción”, disminuyó continuamente, con la tre- menda consecuencia del flujo decre- ciente de donaciones.

La imposibilidad de poder refutar el estudio, cuyo contenido fue más preo- cupante, y la creciente atención de la audiencia nacional e internacional, que creció día a día, impuso una “respuesta”, pero sin entrar a fondo en los argumentos planteados y proba- dos por nuestra Edición Especial.

Hasta ahora, la política obligatoria de la “Autoridades” había estado limita- da a la estrategia: “silenciar todo al respecto”… pero por el sentido de esas palabras, además de la censura de los medios, uno pudo asumir que, en su lugar, esto significaba algo más.

Otra tentativa de… asesinato

Varios meses después de la publica- ción del estudio del Templo Satánico del Padre Pío, debí acompañar al Pa- dre Villa a visitar a un sacerdote “amigo”, pero a raíz de una dificultad imprevista, no pude hacerlo y fui re- emplazado por uno de nuestros anti- guos colaboradores.

La reunión con el sacerdote fue breve.

Sin embargo estuvo marcada por una situación que causó perplejidad a los presentes, como la incomprensible agitación, tensión y extraña conducta del sacerdote “amigo”. Resultó tan abrumadora, que después que él sirvió biscochos, chocolates y té, fue juzga- da “desagradable” por la única perso- na que lo tomó, y los dos visitantes se fueron.

El Padre Villa no comió ni tomó nada, mientras que el único que lo hizo fue

el conductor. Ya en el automóvil, el Padre Luigi pidió inmediatamente al conductor que lo llevara a casa de su abogado amigo, quien vivía en las cercanías. Unos pocos minutos des- pués, ellos se encontraron sentados en su comedor.

Mientras el Padre Villa estaba hablan- do con el abogado, el conductor co- menzó a sentirse extraño. Su visión se puso como si estuviera mirando a través de anteojos hechos pedazos y en movimiento. Gradualmente él ya no pudo mover sus piernas, pies, brazos y manos. Respiraba honda- mente, tratando de vencer esas sensa- ciones, pero en cierto momento ellos debieron acostarlo en el sofá, mientras lo observaban ansiosamente. El con- ductor nunca perdió la conciencia, pero sus extrañas anormalidades vi- suales continuaron, junto con la pa- ralización de los miembros superio- res e inferiores. Después de unos

Cardenal Camillo Ruini.

quince minutos, se sintió mejor, se le- vantó y dijo que estaba en condicio-

nes de conducir. ¿Qué hubiera ocurri- do si los dos no hubieran visitado en-

seguida al abogado amigo. Ellos debí- an viajar varios kilómetros en una ca- rretera estrecha, bordeada de grandes árboles a ambos lados, más allá que había de un lado un río y del otro una zanja con agua. Además, el camino estaba siempre atestado de tránsito de vehículos pesados. ¿Y qué hubiera ocurrido si el conductor hubiera estado conduciendo el vehículo en ese camino, en lugar de haber estado en un cuarto, sentado cómodamente en una silla? Si dos personas, que tienen entre las dos más de ciento sesenta años, tenían un accidente, los periódicos hubieran señalado que algunos accidentes ocurren a gente mucho más joven. Luego, ¿Quién hubiera sospechado de alguien si se conoce que los dos ‘accidentados’ justo habían salido de la casa de una familia que conocía al anciano sacerdote desde varias décadas atrás?

Benedicto XVI

al Templo Satánico

de San Giovanni Rotondo

La pesada capa del Templo Satánico de San Giovanni Rotondo se volvía, día a día, más y más embarazosa. De- safortunadamente, como ha ocurrido en el pasado, al tratar de “silenciar todo”, la única solución sobreabunda- da es la de usar todo el peso de la Autoridad.

El 18 de marzo de 2007, el Secretario de Estado, Card. Tarcisio Bertone, con un gran séquito de Obispos, fue a San Giovanni Rotondo para una cele- bración en el Templo Satánico. En las ediciones de “Chiesa viva” números 395 y 396 de junio y julio-agosto de 2007, se informó en un artículo titula- do “Concelebración Sacrílega en el Templo Masónico de San Giovanni

¿El Cardenal Ruini un Francmasón?

A principios de febrero de 1992, Mons. Pie- tro Pintus afirmó: «Ruini es un Francma- són, esta es la evidencia». La evidencia es el examen verbal pasado por el Vicario del Pa- pa para convertirse en “Maestro Secreto de Cuarto Grado”.

«En la primera página del informe, la in- scripción dice “Gran Oriente de Italia”, do- minado y franqueado por tres símbolos com- plejos: una estrella judía inscripta en una co- rona descansando en cuatro cabezas, (una que es una cabeza de macho cabrío). La frase “Logia del Secreto Maestro de Perfec- ción”, está escrita más abajo, y al lado el nombre de Camillo Ruini, en una firma ga- rabateada apresuradamente y repetida en to- das las páginas».

Mons. Pintus sostiene haber recibido la mi- nuta de un “penitente” serio y afirmó, «In- mediatamente envié el documento original fuera de Italia, para asegurar…». Luego dijo que había recibido dos llamados telefó- nicos: uno del Card. Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; el otro del Papa.

Los secretarios del Cardenal y del Papa lo niegan, el portavoz del Card. Ruini, Mons. Virgilio Levi, llamó al documento «clara y completamente falso, ridículo e indecoroso». El Padre Rosario Espósito dijo: «El Obispo Pinto es un muchacho siempre en búsca de fama». y «Las acusaciones sobre Ruini son solo tonterías…».

Hagamos algunas observaciones.

1. El P. Rosario Espósito, antes de conver- tirse en miembro honorario de la Francmaso- nería, dijo: «Soy francmasón desde el fondo de mi corazón y de mi alma…».

2 Mons. Virgilio Levi está en la “Lista de Pecorelli” con la fecha 07/04/1958, 241/3; LEVI.

  1. Después de la muerte de Paulo VI, el Car- denal Ratzinger recibió una carta del Padre Villa en la cual él probó que el Card. Sebastiano Baggio (“Lista de Pecorelli” fecha: 14/08/1957, 85/2640; SEBA), designado Camarlengo por Juan Pablo II, escribió al Gran Maestre de la Francmasonería italiana tran- quilizándolo porque los documentos secre- tos de PauloVI le serían enviados por Mons. Pasquale Macchi (Secretario Perso- nal de Paulo VI y presente en la “Lista de Pe- corelli” con la fecha 23/4/1958, 5463/2; MA- PA) y rogándole conserve su promesa de hacerlo elegir Papa. El Cardenal Ratzinger ni siquiera acusó ningún recibo.

  1. Al Prelado que había mostrado la eviden- cia, publicada por “Chiesa viva”, de la per- tenencia del Card. Casaroli a la Francma- sonería, Juan Pablo II repuso: «Lo se, lo se, pero no conozco a quien poner en su lu- gar».

Al Card. Palazzini, quien expuso su preocu- pación por la infiltración masónica en la Igle- sia, el Papa Juan Pablo II, después de gol- pear su puño contra la mesa, exclamó: «Soy yo que lo quiero!».

51

El Secretario de Estado, Card. Tarcisio Bertone, concelebra una Misa sacrílega, en el Templo Satánico de San Giovanni Rotondo, dedicado al Santo Padre Pío.

Rotondo, dedicado al Santo Padre Pío”, que el Padre Villa pidió prohibir a los religiosos usar ese “Templo Sa- tánico”, mostrando la cubierta de ese estudio, ya disponible en cinco len- guas.

Pero las celebraciones sacrílegas con- tinuaron. Una vez más, “Chiesa vi- va” en los meses de noviembre y di- ciembre de 2007, denunciaron esas celebraciones sacrílegas, con palabras de fuego que terminaron con la frase:

«“Chiesa viva”, por lo tanto, pre- gunta a la Jerarquía Católica:

¿Hasta cuando permitirán ustedes a la Masonería insultar a Nuestro Se- ñor Jesucristo y a la Santísima Tri- nidad?».

Pero las autoridades eclesiásticas, im- pertérritas, guardaron silencio y conti- nuaron las celebraciones sacrílegas.

Entonces, “Chiesa viva” publicó car- tas recibidas, sobre estos escandalosos actos de las autoridades eclesiásticas, respecto a este Templo Satánico, se- guidas por un artículo en la edición de julio-agosto 2008, con el titulo: “¿Un Templo Satánico para el Padre Pío?”, que comenzó la publicación de

un número de artículos en diarios, se- manarios, revistas, periódicos tanto italianos como de otras lenguas, car- tas, comunicaciones y eventos que ex- ponían el escándalo de este “Templo Satánico” clamando a Dios por ven- ganza.

Pero la tan abusada solución dio un paso hacia arriba. Ellos comenzaron a hablar sobre una visita de Benedicto XVI a San Giovanni Rotondo. El 8 de diciembre de 2008, Mons. D’Am- brosino, Arzobispo de Manfredonia- Vieste-San Giovanni Rotondo, y tam- bién Delegado de la Santa Sede pa- ra el Santuario y las Obras del Pa- dre Pío, hizo una declaración oficial. El leyó la declaración del Prefecto de la Casa Papal, Mons. James M. Har- vey, quien informó de la decisión de la visita de Benedicto XVI a San Gio- vanni Rotondo el 21 de junio de 2009, y adjuntó el programa de la visita.

Una vez más, ignorando los hechos probados, y a pesar de la falta de re- futación por parte de los 150 Prela- dos a las conclusiones del estudio del Templo Satánico, ¡ellos quisie-

ron poner todo el peso de la Autori- dad del Papa!

Pero la campaña de “Chiesa viva” presentando los documentos sobre el Templo Satánico de San Giovanni Ro- tondo, continuó por meses y meses, hasta abril del siguiente año.

Llegó el 21 de junio, día de la visita de Benedicto XVI. El Papa debía ir a San Giovanni Rotondo por helicópte- ro, pero una violenta tormenta en Ro- ma lo impidió, y así el Papa fue trans- portado vía aeronave militar al aero- puerto militar de Foggia, para conti- nuar por automóvil hasta su destino final.

La Misa celebrada en la plaza del Templo Satánico no pareció tener la aprobación divina. En realidad, al fin

de la celebración se desató un pan- demonium. Cayeron lluvias torren- ciales y fueron seguidas por una caída de granizo del tamaño de las nueces. En un instante, todos los fieles huye- ron y desaparecieron. ¿Fue casualidad que la televisión interrumpiera la fil- mación del evento debido a “fallas técnicas”?

Alguna gente dijo que ese era un “castigo de Dios”. Aunque eso nunca podrá ser probado con certeza, de lo que uno puede estar cierto es que Dios pudo haber evitado esa humi- llación al Vicario de Cristo, ¡pero El no lo hizo!

Luego, siguió el episodio desafortuna- do de la subrepticia “bendición” de la lápida en mosaico en la cripta del Templo Satánico, no programada en

la ceremonia, ni siquiera mencionada en el programa. Sobre la lápida, la inscripción mosaica reza:

«En ocasión de la visita pastoral, Su Santidad Benedicto XVI, en esta iglesia embellecida por la devoción de los fieles y con la belleza del arte encerrando el cuerpo de San Pío de Pietrelcina, estuvo en oración y la bendijo».

Aparte de las mentiras que siempre se dijeron tranquilizando a la gente que el cuerpo de San Pío de Pietrelcina nunca sería trasladado al Templo Sa- tánico, lo inquietante es el carácter de improvisación que se dio a esta “ben- dición”.

Mientras el Santo Padre se dirigía a la salida de la cripta, llamó su atención la inscripción mosaica, que el Papa leyó

con alguna sorpresa. Después, mientras continuaba hacia la salida de la cripta, Mons. D’Ambrosio puso su brazo al- rededor del Papa y con el otro lo detu- vo, mostrándole el hisopo que un frai- le capuchino le estaba ofreciendo.

Así, la inscripción mosaica fue rápi- damente bendecida y sin una oración siquiera. Ese acto no estaba planifica- do y, sobre todo, en lugar de referirse a la bendición de los mosaicos, se re- firió a toda la Iglesia. ¿Fue ésta una “trampa” montada para el Santo Padre?

La tapa de la edición de Chiesa viva de Julio-agosto de 2006 mostró la fi- gura del Papa con el Templo Masóni- co como fondo y un editorial del Pa- dre Villa con el título: “Benedicto XVI en el ‘Templo Satánico’ en San Giovanni Rotondo ¿Por qué?”.

En el texto, entre otras cosas, él escri-

bió: «Ahora, el Vicario de Jesucris- to, debería ser el Buen Pastor y no ser causa de turbación para los millones de devotos del Santo Fraile de San Giovanni Rotondo (…) debería tam- bién saber que el dicho Templo es, en realidad, una construcción de es- tilo masónico (…) Y debería haber sabido también que (…) como el Padre Pío era un acérrimo oponen- te de la Francmasonería, ese Tem- plo, por lo tanto es una vendetta póstuma».

Y también: «En todos estos años, después de la construcción de ese Templo Satánico-Masónico, el Vati- cano nunca mostró una posición clara y oficial. Esto incluye el silen- cio completo y total de los Cardenales a cargo del diseño y de la construc- ción de esta “nueva Iglesia”. Por lo tanto debería aplicarse el dicho: “El

que calla, otorga”». Y otra vez: «No- sotros, de “Chiesa viva” pregunta- mos: “¿Como fue posible que el Va- ticano haya podido construir un ‘Templo Satánico’ burlando a millo- nes y millones de católicos alrede- dor del mundo quienes han donado montones de dinero, de buena fe?”».

¿El Padre Villa… premiado?

Aunque parece imposible de creer, el Padre Villa recibió, durante esos años turbulentos, dos importantes re- conocimientos por su obra como pe- riodista y escritor, pero sobre todo, por su empeño en la defensa de la Religión Católica y de la Civiliza- ción Cristiana.

En diciembre de 2008, el Padre Villa recibió su primer “Premio Periodísti- co Internacional Inars Ciociaria”, patrocinado por la Presidencia del Consejo de Ministros, el Ministerio de la Herencia Cultural, Consejo Nacio- nal de la Orden del Periodista, Conse- jo de la Región del Lazio, Provincia de de Frosinone, U.R.S.E. (Unión de Regiones Históricas Europeas), en ra- zón «de su muy intensa obra como periodista, autor de libros y opúscu- los sobre teología, ascética, literatu- ra no novelesca… y por su empeño en la defensa de la raíces cristianas de Europa y la protección de la ver- dad contra las fuerzas extrañas a

nuestra civilización».

El segundo, en octubre de 2009, fue el “Premio de la Asociación Cultural Val Vibrata di Teramo” por ser «un periodista, un escritor insigne, edi- tor integérrimo, Director y Editor de “Chiesa viva”», pero también

«¡por ser un teólogo eminente por haber dedicado ‘su vida íntegra a defender la Religión Católica y di- fundir la verdad histórica y vivir se- gún el Evangelio!».

¡Que contraste con el “reconocimien- to” dado al Padre Villa en los últimos cincuenta años, por ciertos miembros de la Jerarquía Eclesiástica!

Benedicto XVI en Brescia

El nuevo Obispo de Brescia, Mons. Luciano Monari, fue instalado ofi- cialmente en la diócesis el 14 de octu- bre de 2007. La breve biografía de la presentación oficial del nuevo Obispo informaba que la madre de Mons. Monari tiene el nombre de Giulia- na Ruini. Hubo aquellos que confir- maron y que negaron el hecho del pa- rentesco con el Cardenal Camillo

El ruiniano Mons. Luciano Monari,

Obispo de Brescia, desde 2007.

pués de haberse hecho cargo en Bres- cia, el 11 de noviembre de 2007, Mons. Monari fuera a celebrar Misa en la nueva iglesia de Padergnone, la primera iglesia de la diócesis en el Tercer Milenio, recientemente consa- grada por el anterior Obispo, Mons. Sanguineti. Dados los inmensos pro- blemas de una diócesis como la de Brescia y el hecho que la población de donde está ubicada la nueva iglesia es solo de alrededor de mil personas, realmente hay razón para preguntarse:

¿Por qué esa visita?

Después del anuncio del Papa de visi- tar el Templo Satánico de San Gio- vanni Rotondo, el 9 de abril de 2009, hubo otro anuncio: Benedicto XVI vendría a Brescia, el 8 de noviembre de 2009, “en el nombre de su prede- cesor”, “en el trigésimo aniversario de la muerte de Paulo VI y en los pasos de Paulo VI”. El anuncio fue dado por Mons. Luciano Monari quien dijo que «La razón, por su- puesto es el trigésimo aniversario de la muerte de Paulo VI», y subra- yando que «El Papa Ratzinger, como usted sabe, fue elevado a Cardenal por el Papa Paulo VI y él siempre tuvo gratitud y gran amor por el Papa de Brescia». El discurso que si- guió, estuvo enfocado en la necesidad de todos de estar en “comunión” con el Obispo de Roma, el Papa Benedic- to XVI.

Y ¿quien no estaba en “comunión” con el Obispo de Roma, pero no sobre cuestiones referentes a Doctrina Cató- lica como siempre, sino, en su lugar,

por ejemplo, si beatificar o no al

“Siervo de Dios” Paulo VI? ¿Esta- ría válida aún la invitación conteni- da en el edicto del 13 de mayo de

Ruini, pero algunos desde Roma ase- guraron al Padre Villa que Mons. Monari era un hombre del Carde- nal Ruini y un gran entusiasta de Paulo VI.

Lo que pareció extraño a algunos fue el hecho que solo unas semanas des-

1992 del Card. Ruini: «Nosotros in- vitamos a todos los individuos cre- yentes a comunicar directamente o a someter al tribunal diocesano del Vicariato de Roma cualquier “in- formación” de la cual nosotros po- damos, en alguna medida, argüir

contra la reputación de santidad del dicho “Siervo de Dios” (Montini)»?

¿Y quien sino el Padre Villa, él que había seriamente “obedecido” esa “invitación” aunque no como un sim- ple “individuo creyente”, sino como un serio y afirmado teólogo que había recibido del Padre Pío la misión de dedicar toda su vida a defender la Iglesia de Cristo de la obra de la Francmasonería Eclesiástica, y él, quien desde 1963, también había si- do informado por el Santo Fraile que Paulo VI era masón, y él, quien con un mandato del Papa Pío XII llevó a cabo esa delicada tarea? ¿Qué suerte estaría reservada para él?

Después del anuncio de la visita del Papa a Brescia, hecha por Mons. Mo- nari, el Padre Villa me dijo, y repitió varias veces, más y más preocupado:

«Estamos en un momento crucial… Ellos quieren silenciarme… para siempre».

El Templo Masónico-Satánico

de Padergnone (Brescia)

Solo más tarde pude comprender el verdadero sentido de aquellas palabras. Porque a un pedido del Padre Villa de que hiciera una inspección de la “nue- va iglesia” en Padergnone, (la prime- ra iglesia del tercer milenio de nuestra diócesis), contesté evasivamente, y sin convicción ni compromiso.

Fue solo después de la visita de Bene- dicto XVI a San Giovanni Rotondo que comencé a comprender la grave- dad de las palabras del Padre Villa. El Papa había ido a San Giovanni Roton- do, él había celebrado en la plaza del “Templo Satánico”, y si esa fue una “trampa” tendida por algunos Prelados que lo acompañaban, ¡él había “ben- decido” ese “Templo Satánico!”.

¿Por qué esa visita? ¿Por qué esa “bendición”? ¿Por qué llevar todo

Una de las fotografías usadas para los posters para anunciar la visita de Benedicto XVI a Brescia.

el peso de las más altas autoridades de la Iglesia cuando ellas no habían conseguido refutar la horrible reali- dad probada en aquel “Templo Sa- tánico”? Si, definitivamente, ¡esta- mos en un momento crucial!

A fines de junio, comencé la primera visita a la “nueva iglesia” de Paderg- none, la que fue seguida por otras vi- sitas para estudios detallados, para to- mar fotografías y dimensiones.

La “nueva iglesia” estaba dedicada a

“Cristo Resucitado”.

Sin embargo, la Religión Católica está basada en la Cruz, a saber, en la volutad de Jesucristo de obedecer al Padre y sufrir y morir en la Cruz para ofrecernos la Redención. Su Resurrec- ción, no obstante, no fue el resultado de un acto de Su voluntad, ¡sino un acto debido a Su Naturaleza Divi- na!

¿Por qué, entonces, están aquellos que no creen en la Divinidad de Cristo y se entusiasman tanto con la figura de “Cristo Resucitado?”

Para encontrar una respuesta, uno so- lo necesita recordar las palabras de uno de los enemigos más amargos de Dios y de la Iglesia Católica, Alice Bailey, la sacerdotisa de la “New Age” y fundadora, en 1921, de la sa- tánica “Lucifer Trust” (La Corte de Lucifer), quien había trazado el plan; la creación de una Nueva Religión Universal con estas palabras: «El “Cristo Resucitado” y no el “Cristo Crucificado” es la nota distintiva de la Nueva Religión».

¡He aquí el secreto de la dedicación de las “nuevas iglesias” al “Cristo Resucitado”!

Jesucristo es el “Maestro”, pero para ellos, el “Maestro” masón se trans- forma así en el 15º grado de la Franc- masonería de los Antiguos y Acepta- dos Masones del Rito Escocés, “resu- citando” de la condición de “hombre en quien se revela claramente la re-

alidad definitiva de ser un hombre quien, en si mismo, es simultánea- mente Dios”. Esto es, el masón, de su estado precedente “resucita” y se convierte en “Maestro” u “Hombre- Dios”, ¡liberándose de cualquier Autoridad Divina porque se ha con- vertido en Dios!

Así, no es el Dios que se convierte en hombre, que muere en la Cruz y ha resucitado”, porque él es Dios, sino en su lugar es el hombre quien se manifiesta como Dios en “Jesu- cristo”, el cual para ellos es solo el símbolo del “Maestro” masón!

Así, con el término “Cristo Resucita- do” ellos no celebran la Divinidad de Cristo, sino la autodeificación masó- nica del hombre, a saber, el “Culto del Hombre” como un paso necesario para pasar al “Culto de Lucifer”.

Pero esa es la “Cristología” de la “Nueva Teología” de muchos de nuestros Prelados. Como el gran Pa- dre Dominico Garrigou-Lagrange había resumido [al describir la “Nue- va Teología”], en 1946: «Así, el mun-

11 de noviembre de 2007. El Obispo de Brescia, Mons. Luciano Monari, celebra Misa en la nueva Iglesia de Padergnone, la que luego se descubrió era un Templo Satánico-Masónico.

do material hubiera evolucionado hacia el espíritu, y el espíritu del mundo hubiera evolucionado, natu- ralmente, por así decirlo, hacia el orden sobrenatural y hacia la pleni- tud de Cristo. Por lo tanto, la En- carnación del Verbo, el Cuerpo Místico, el Cristo universal, sería meramente un momento en la Evo- lución Universal…

Eso es lo que queda de los Dogmas Cristianos, en esa teoría, la cual se distancia de nuestro Credo en pro- porción a su aproximarse al evolu- cionismo hegeliano».

Y el gran dominico, luego grita:

«¿Dónde termina la “nueva teolo- gía”? ¡Es un regreso al Modernismo a través de los caminos de la fanta- sía, el error y la herejía”».

El único responsable del proyecto de la “nueva iglesia” fue Mons. Ivo Panteghini perteneciente a la Curia de Brescia, durante unos pocos años “Consultor” de la “Pontificia Comi- sión para los Bienes Culturales de la Iglesia”, cuyo presidente era el masón Mons. Francesco Marchisa- no, principal responsable de la cons- trucción del Templo Satánico dedica- do al Padre Pío. La Curia de Brescia aprobó el proyecto, como también la Oficina para el Culto Divino de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), la que en parte financió el proyecto. El Obispo Giulio Sanguineti, acusa- do personalmente por el P. Villa de ser masón, e imposibilitado de defender- se, consagró la “nueva iglesia” unas pocas semanas antes de ser reempla- zado. El nuevo obispo, Mons. Mona- ri, recientemente instalado, no esperó mucho tiempo para ir a la “nueva iglesia” a celebrar Misa. Sobre la lápi- da de la consagración de la “nueva iglesia” hay una medalla episcopal de Mons. Sanguineti y dos medallas pontificias, de Juan Pablo II y de Benedicto XVI.

El estudio de la “nueva iglesia” con- tinuó para identificar la “idea unita-

ria masónica” del proyecto: la dedi- cación de la iglesia no fue al “Cristo Resucitado”, sino al “Caballero Ro- sa-Cruz” [es decir el caballero de los Rosacruces] del grado 18º de la Ma- sonería del R.E.A.A. cuya tarea es borrar de la faz de la tierra el Sa- crificio de Jesucristo en la Cruz, eso es, en otras palabras, borrar de la faz de la tierra el Sacrificio de Jesucris- to en la Misa Católica.

El grado de los Rosacruces en reali- dad, es, en esencia, la renovación sangrienta y cruenta del Deicidio cometido por primera vez en el Cal- vario, mientras la Misa es la renova- ción del verdadero e incruento sa- crificio de Cristo.

La “nueva iglesia” está saturada por todas partes de simbolismo masónico y satánico: la fuente exterior, la es- tructura con tres espirales, la puerta de bronce, el cielorraso del ámbito litúr- gico, la capilla del Baptisterio, los bancos, la imagen del “Cristo Resu- citado”, las ventanas, el altar, el ta- bernáculo, la cruz de los templarios, la Virgen de la Esperanza, la cripta, el área verde rodeando la iglesia… todo eso exalta al Dios Pan, al Dios kaba- lístico Lucifer, al “Hombre-Dios” de la Francmasonería, pero el centro de toda la obra es el altar y la figura del Caballero de los Rosacruces so- bre él. Ese es el secreto más profun- do de esa “nueva iglesia”, esa es la “idea central”.

Es el Caballero de los Rosacruces quien hace “justicia” contra el Dios que se convierte en hombre y redi- me a la humanidad, contra el Dios que ha destronado a Lucifer de su casi absoluto poder que tenía sobre el hombre, contra el Dios odiado de la Francmasonería; ¡es el Caballero de los Rosacruces, en el altar, quien no renueva el Sacrificio de Cristo en la Cruz, sino reitera el DEICIDIO!

Hace algún tiempo, me llamó el autor de un libro sobre el Anticristo pidién-

La Edición Especial de “Chiesa viva” Nº 420 sobre el Templo Masónico-Satánico de Padergnone, ubicado en una aldea de Rodengo Saiano, en la Diócesis de Brescia.

La idea central del simbolismo oculto de esa nueva iglesia” dedicada a “Cristo Resucitado”, es la figura del Caballero de los Rosacruces, grado 18º de los Francmasones del R.E.A.A., quien tiene la tarea de eliminar el Sacrificio de Cristo en la Cruz de la faz de la tierra.

Sobre ese “altar de Lucifer”, por lo tanto, el Caballero Rosacruz, en su rol de

Sacrificador de Lucifer” no renueva el Sacrificio de Cristo en la Cruz,

¡sino renueva el DEICIDIO!

dome que le enviara veinte ejemplares del estudio sobre el “Templo Satánico” de San Giovanni Rotondo, porque estaba organizando una confe- rencia. Durante el llamado, me puso al corriente de algo que había ocurrido recientemente. Junto con un grupo de gente, había ido a visitar a un exor- cista. El autor informó al sa- cerdote de su libro sobre el Anticristo. El sacerdote le con- tó luego algo que le había ocu- rrido en un extraño exorcismo. Estaba exorcizando a una per- sona poseída por Lucifer, cuando, él lo escuchó gritar:

«Hice mi trono en Gargano» (Gargano es la provincia don- de está ubicada la ciudad de San Giovanni Rotondo).

El exorcista quedó asombrado, incapaz de comprender el sen- tido de aquellas palabras. Lue- go recordó: «A la mañana si- guiente, por correo, recibí un ejemplar de “Chiesa viva” so- bre el Templo Satánico de San Giovanni Rotondo, y leí el es- tudio. Luego, comprendí final-

mente las palabras que Lucifer dijo el día anterior».

Ahora, si Lucifer gritó: «Hice mi tro- no en Gargano» a raíz del “Templo Satánico” dedicado al Santo Padre Pío, ¿deberíamos sorprendernos si, un día otro exorcista nos dice que escuchó de Lucifer despotricar: «Hice mi Altar en Brescia?».

A mediados de octubre de 2009, se publicó la Edición Especial de “Chie- sa viva” Nº 420, bajo el tìtulo: “Bres- cia: ¡la nueva iglesia parroquial de Padergnone es un Templo Satánico- Masónico!” La distribución en Bres- cia, y en la provincia y en toda Italia fue de enorme magnitud.

Después de una semana, el 21 de oc- tubre, recibí una carta superficialmen- te irónica de Mons. Ivo Panteghini.

El 28 de octubre le respondí en modo serio y detallado a las preguntas que me hiciera, pero también a esa relati- va al tema central del Caballero Ro- sa-Cruz, a la que él no hizo ninguna referencia.

Para finalizar el tratamiento de ese te- ma, le señalé que Paulo VI elaboró una definición de la Misa que ya no hacía referencia al Sacrificio de Cristo en la Cruz y a la Presencia Real. Luego señalé: «Así, Paulo VI puede, con justicia, reivindicar el tí- tulo de ser el Caballero Rosacruz más grande que existió», y después la conclusión: «Por lo tanto, ningún Caballero Rosacruz en el mundo pudo nunca aspirar a ganar la “glo- ria” que ganó Paulo VI con la dedi- cación del Tempo Satánico de Pa- dergnone».

El 6 de noviembre de 2009, cuando preguntado si la presencia del Papa Benedicto XVI podía ser de algún be- neficio para la “causa de beatifica- ción” de Paulo VI, Mons. Molinari dijo: Así lo espero, no tanto por la be- atificación como tal, sino porque ellos están convencidos que hay un tesoro de original espiritualidad en la vida de Paulo VI y que la difu- sión de ese tesoro ayudará a enri- quecer la Iglesia de hoy».

El 8 de noviembre de 2009, en el tri- gésimo aniversario de la muerte de Paulo VI, bajo una ligera llovizna, Benedicto XVI aterrizó en el aero- puerto de Ghedi (cercano a Brescia). El fue a la ciudad de “Botticino Sera” para un homenaje a San Tadini, luego Misa en la Catedral, en Brescia, y el Angelus.

Por la tarde, el Papa saludó a los or- ganizadores de la visita al Centro Pas- toral Paulo VI, y luego fue a la casa natal del Papa Paulo VI para inaugu- rar la nueva sede del Instituto de Paulo VI, en Concesio. El otorgó el sexto premio internacional, dedicado al Papa de Brescia. Hizo una breve vi- sita a la parroquia de San Antonio, donde Giovanni Battista Montini fue bautizado, para luego partir hacia Ciampino (Roma) desde el aeropuerto de Ghedi.

En toda la visita a Brescia, Benedic- to XVI, ni siquiera esbozó una alu- sión a la “causa de beatificación” de Paulo VI.

Desde el día de la publicación de la Edición Especial de “Chiesa viva” Nº 420 de octubre de 2009 sobre la “nue- va iglesia” de Padergnone, en Brescia, en los “círculos responsables” de la erección de ese Templo Satánico, ca- yó un silencio lúgubre y sepulcral, con la excepción de un infructuoso in- tento de Mons. Luciano Monari de manchar graciosamente el nombre del Padre Villa con una “Nota del Obis-

po”, publicada en el semanario de la Diócesis de Brescia, “La voz del pueblo” Nº 35.

¿Fue ese un intento de encontrar una solución a la embarazosa situación que se ha planteado en nuestra dióce- sis, sin considerar el merito de los ar- gumentos exhibidos en nuestro estu- dio sobre el Templo Masónico-Satáni- co de Padergnone?

¿Y que producirá en el futuro cercano esta negra atmósfera de opresión, que se está volviendo cada día más y más pesada?

La “causa de beatificación” de Juan Pablo II

En noviembre de 2009, apenas días después de su regreso a Roma, luego de la visita hecha a Brescia, Benedic- to XVI anunció la continuación de la “causa de beatificación” de Juan Pablo II.

A principios de febrero de 2010, el Padre Villa decidió combinar los veinte artículos sobre Juan Pablo II ya publicados en “Chiesa viva” du- rante los años pasados, en un solo ar- chivo PDF y enviarlo a miles de per- sonas vía e-mail, las que incluyen: Santa Sede, Cardenales, Conferencias Episcopales, Institutos Religiosos, Cuerpo Diplomático acreditado en la Santa Sede, Universidades Católicas e institutos de formación católica, Obis- pos, Diócesis, Embajadas, Consula- dos, Senadores, Diputados, Consejos Regionales, los medios, universida- des, bibliotecas, vendedores de libros, laicos, etc.

Más tarde, la prensa italiana comenzó a informar noticias sobre algunas difi- cultades que habían emergido en la “causa de beatificación” de Juan Pablo II, y luego de varios meses, ca- yó el silencio sobre ese tema.

Pero el Padre Villa ya había sido acti- vado para producir una Edición Es-

pecial de “Chiesa viva” sobre Juan Pablo II. Esa iba a ser una obra com- pleta, accesible para el público gene- ral, mostrando todos los lados oscuros de ese preocupante Papa “viajero”, quien pasó mucho de su Pontificado persiguiendo el espejismo de unir to- das la religiones en Una religión mundial.

Pero el objetivo de Una Religión Mundial es el fin supremo que los jefes de la Francmasonería mundial están tratando de realizar, en sus sueños de dominación mundial glo- bal. Pero, como para cumplir eso, tienen que eliminar a Jesucristo co- mo el único Salvador y Redentor de la humanidad, ellos tienen que igno- rar y pisotear la Verdad, ellos tienen que reinterpretar la Primacía de Pe- dro, ellos tienen que corromper la Vir- tud Católica, ellos tienen que distorsio- nar la Moral Católica, ellos tienen que formar una nueva Autoridad Católica para ponerla al servicio, y someterla, al poder del Anticristo.

Pero Lucifer ha perdido el poder ab- soluto que tenía sobre la humanidad con el Sacrificio de Cristo en la Cruz, que el mismo provocó con el DEICIDIO.

¡Su furia infernal entonces está com- pletamente dirigida y enfocada sobre ese Acto de Redención de Jesús y su “renovación incruenta” en el Santo Sacrificio de la Misa Católica!

Hay, sin embargo, una solución radi- cal para resolver ese problema: negar la Divinidad de Jesucristo. Esa ho- rrible blasfemia elimina el Sacrificio de Cristo en la Cruz en su raíz y abre la puerta a todas las “novedades” y a cualquier “aggiornamento”, que son esenciales para “eclipsar” la Iglesia de Cristo y crear una “Nueva Iglesia”

¡que devenga en la “Prostituta de Babilonia”!

Entonces, el Sacrificio ofrecido por Jesucristo en la Cruz al Padre, a través del ministerio sacerdotal,

que ofrece la redención y salvación de las almas, podrá convertirse en la renovación de Deicidio por medio del ministerio sacerdotal masónico ofrecido a otro “dios padre”: Luci- fer, quien, presentándose como el Padre del Templo de la Paz Univer- sal entre los hombres, nos ofrece su “redención gnóstica” y, con un en- gaño diabólico, distraer nuestro ob- jetivo de la salvación de las almas, con la falsedad de una paz universal entre los hombres.

Pero ese “dios padre” no es ningún otro que el “dios” de la Francmasone- ría y su nombre es Baphomet, el cual escrito y luego leído de derecha a iz- quierda se convierte en TEMpli, Om- nium, Hominum Pacis, ABbas (el Pa- dre del Templo de la paz universal en- tre los hombres) = BA P H O MET.

Pero ese es exactamente el tema cen- tral del Templo Satánico de Padergno- ne en la Diócesis de Brescia donde, después de haberse alabado al Dios Pan y a la doctrina Gnóstica, cual es la negación de la Divinidad de Jesu- cristo, el Caballero de los Roscru- ces, sobre el altar, no renueva el Sa- crificio de Cristo en la Cruz, sino en su lugar ¡renueva el DEICIDIO!

Nosotros hemos escrito también que

«Ningún Caballero de los Rosacru- ces en el mundo pudo nunca aspirar a ganar la gloria como Paulo VI con la dedicación del Templo Satánico de Padergnone».

Sin embargo, está sobre la “Lápida de Consagración” de ese Templo Satánico, en la parte superior, la me- dalla episcopal de Mons. Giulio San- guineti, y también las medallas ponti- ficales de Juan Pablo II y de Bene- dicto XVI. ¿Por qué esas dos meda- llas?

En setiembre de 2010, se publicó bajo el título “Karol Wojtyla beato?..

¡nunca!”, la Edición Especial de

“Chiesa viva” Nº 430.

Esta es la tapa de una colección de 20 artículos sobre Juan Pablo II, publicados en la revista “Chiesa viva” en un archivo PDF, que llegó a

decenas de miles de personas alrededor del mundo, con las siguientes prioridades:

Santa Sede, Cardenales, Nuncios Papales, Conferencias Episcopales, Obispos, Institutos Religiosos de educación católica, Cuerpo diplomático acreditado en la Santa Sede, universidades, colegios e institutos de educación católica, Curias diocesanas italianas y extranjeras, parroquias, sacerdotes, diáconos, Senadores, Diputados, Embajadas, Consulados, Consejos provinciales y municipales, municipalidades, universidades, bibliotecas, radio, televisión, periódicos, revistas, diarios, asociaciones y grupos católicos, laicos, etc…

Es una Edición Especial de 96 pagi- nas y 217 fotografías que incluye: una breve biografía de Karol Wojty- la, sus viajes internacionales, sus ide- as, su filosofía, su teología, sus rela- ciones con la Francmasonería y el Co- munismo, sus “hechos” y “sus di- chos”, su “Doctrina Mariana”, sus po- siciones sobre la Primacía de Pedro y su “Teología del cuerpo”, con una se- rie de fotografías, para decir lo míni- mo, embarazosas. La tapa posterior muestra una fotografía a toda página, del Papa en llamas, tomada en su país de nacimiento, exactamente un año después de su muerte.

La difusión del archivo PDF de esa Edición Especial ha alcanzado a todos aquellos que ya han recibido el archi- vo PDF citado arriba, conteniendo los 20 artículos sobre Juan Pablo II. Durante cuatro meses cayó el silencio sobre la “causa de beatificación de Juan Pablo II.

El 6 de enero de 2011, el anuncio re- zaba: “Juan Pablo II Santo Ahora”. Los periódicos anunciaron la beatifi- cación del Papa Wojtyla en el 2011. En el periódico italiano il “Giorna- le”, el periodista vaticano Tornielli escribió: «Juan Pablo II será beatifica- do en el 2011, tal vez antes del vera- no. En semanas recientes, la consulta médica de la Congregación para las Causas de los Santos presentó un in- forme favorable sobre el milagro atri- buído por la intecesión del Papa Wojtyla – esto es – la cuaración de una monja francesa de su Parkinson – y la documentación también pasó el exa- men a fondo de los teólogos. Antes que el documento llegue al escritorio de Benedicto XVI, la única cosa fal- tante ahora es la luz verde de los Car- denales y Obispos miembros de la Congregación, quienes recién han re- cibido el dossier sobre el milagro. Ellos ser reunirán para considerar co- lectivamente y para emitir su voto a mediados de enero».

El “Times” dice: «Benedicto XVI lo ha llamado “Juan Pablo el Grande”. El es “solo el cuarto papa en la his- toria en tener ese honor”. La beatifi- cación sería hecha en tiempo record, ya que el Papa Benedicto XVI había aprobado la exención para comenzar inmediatamente el proceso de canoni- zación, sin esperar los cinco años pre- vistos desde la muerte».

El 14 de enero de 2011, el Vaticano anunció oficialmente: «Juan Pablo II será beatificado el 1º de mayo».

Durante años, “los vientos de sospe- cha” fueron difundiendo la idea que “la mente” de Juan Pablo II, duran- te su Pontificado, fue el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, [Ratzinger].

En abril de 2005, cuando murió Juan Pablo II y fue elegido Papa Benedic- to XVI, ¡muchos se preguntaron si el Cardenal Joseph Ratzinger no se habría sucedido a si mismo!

La Edición Especial de “Chiesa viva” 430, contra la beatificación de Juan Pablo II,

fue publicada en setiembre de 2010 y llegó a decenas de miles de personas, igual que la distribución hecha del archivo PDF anterior sobre los 20 artículos sobre ese Papa.

En la actualidad, hay ediciones en idiomas: italiano, francés, inglés, portugués y español. Ese es un trabajo completo y accesible para el público en general, mostrando todas las facetas oscuras e inquietantes de este Papa “itinerante”, quien pasó mucho de su Pontificado persi-

guiendo el espejismo de reunir todas las religiones en una sola Religión Mundial, bajo la dirección de la Francmasonería, ¡para alcanzar el Gobierno Mundial del Anticristo!

La última batalla de Don Luigi Villa

Luego de haber publicado el Número Especial de “Chiesa viva” sobre el Templo satánico de Padergnone (Brescia), en octubre del 2009, Don Luigi Villa me sugirió indagar sobre las razones de la presencia de una me- dalla pontifical de Benedicto XVI, en la lápida de consagración de este templo.

Meses más tarde, le presenté a consi- deración un estudio sobre la Mitra de la coronación de Benedicto XVI, evi- denciando el hecho de que ésta conte- nía gran parte de la simbología gnósti- co-satánica impresa en el templo de Padergnone. Don Villa, entonces, de- cidió no publicar el estudio completo, sino solamente dos páginas con las fo-

ta”, aparecieron, así, dos páginas con una docena de fotografías cuyas di- dascalias evidenciaban la representa- ción del Dios-Pan, en la parte central de la Mitra, las simbologías que re- presentan a Lucifer trinitario, la cancelación del Sacrificio de Cristo en la Cruz de la faz de la tierra y otros significados masónicos.

En la parte inferior de la segunda pá- gina, además, habían dos imágenes de Nuestra Señora de Fátima entre las cuales, con grandes letras, se destaca- ba la frase más inquietante del Tercer Secreto de Fátima: «Satanás efecti- vamente logrará introducirse hasta la cima de la Iglesia».

La Mitra de la coronación de Benedicto XVI, con la representación del Dios-Pan

en la parte cerntral de la Mitra.

tografías más significativas y con bre- ves didascalias.

En el número 427 de “Chiesa viva” de mayo del 2010, en “Documenta Fac-

Durante ese período, Don Villa, que estaba preparando la edición especial sobre Karol Wojtyla, publicada luego

La blasfema y satánica Triple Trinidad masónica, “oculta” entre los símbolos de la tumba de la madre de Pablo VI, y cuyo autor fue el mismo Mons. Montini,

representa la “Redención gnóstica” del Hombre-Dios de la Masonería.

en septiembre de 2010, me pidió pu- blicar el estudio sobre la Cruz satáni- ca de Dozulé y me encareció conti- nuar las investigaciones sobre la sim- bología de las insignias litúrgicas de Benedicto XVI, mientras él se dedi- caba a una nueva edición especial so- bre Pablo VI.

Estos trabajos concretos y enfocados en los últimos Pontífices daban pro- piamente la impresión de un plan de batalla; Don Villa sabía que tenía sin embargo poco tiempo a disposición, pero sabía también que tenía el deber de llevar a término su mandato papal no solo con denuncias justificadas, si- no también con un evento conclusivo y determinante.

Como complemento del capítulo que estaba escribiendo: “Pablo VI ma- són” de la nueva edición especial, el

Padre me pidió recopilar todo el ma- terial ya publicado en el pasado sobre el tema, para enriquecer este capítulo con fotografías e imágenes.

Fue justamente en esta ocasión que, un día, observando el conjunto de los símbolos masónicos que aparecían en la tumba de la madre de Pablo VI, por primera vez, me di cuenta de la posi- bilidad de que estas pudiesen escon- der algo tremendo.

Empecé a dibujar círculos, rectas, ejes, medir ángulos, conectar las in- tersecciones, asociar las figuras y, fi- nalmente, apareció la representación de la Estrella de 5 puntas inscripta en la Estrella de 6 puntas, que sim- bolizaba la redención gnóstica es de- cir la blasfema y satánica Triple Tri- nidad masónica. ¿Quién era el autor de estos diseños y simbologías?

Se lo pregunté al Padre que me res- pondió: «El autor de ese conjunto de símbolos fue Mons. Juan Bautista Montini. Esta información la he ob- tenido directamente del card. Otta- viani y del card. Palazzini».

«Pero Padre – insistí yo – sólo los he- breos cabalistas conocen el significa- do de esta representación que encierra el secreto de la Tercera Trinidad ma- sónica, y que simboliza las tres bes- tias del Anticristo del Apocalipsis de San Juan. Y ¿cómo hizo Montini para conocerla? Y si la conocía, el signifi- cado puede ser solo uno: él había si- do predestinado a cubrir la única posición posible para una autoridad religiosa en aquella blasfema Tercera Trinidad: la Bestia venida de la tie- rra que lleva cuernos como de un cordero pero que habla la misma lengua del dragón».

Llegados a ese punto, pronunciando lentamente las palabras, dije: «Padre, la Bestia venida de la tierra, en la Masonería, tiene también otros cua- tro nombres, ¡entre los cuales está el de “Jefe de los Illuminati de Ba- viera”! ¿Entonces Pablo VI era el Jefe supremo de la satánica Orden de los Illuminati de Baviera?».

Don Villa, lentamente, inclinó la ca- beza y no la levantó más. Parecía aba- tido, oprimido por todo el peso de es- ta horrible realidad. Era la primera vez que lo veía comportarse de este modo. Salí en silencio de su estudio con la profunda sensación de que des- de hace largo tiempo el Padre estaba al corriente de este hecho terrible.

En un encuentro posterior, al término de nuestro coloquio, Don Villa me in- dicó una pila de carpetas sobre su es- critorio, diciendo: «Estos son los tex- tos del Número Especial de “Chiesa viva” sobre Pablo VI. El título es: “Pablo VI, el Papa que cambió la Iglesia”». Estábamos en los primeros días de mayo del 2011, y este Núme- ro Especial debía ser publicado para el mes de septiembre.

«Bien – respondí – tendré que com- pletar el trabajo de compaginación en junio, así tendré tiempo para terminar un Número Especial sobre Benedicto XVI».

El Padre permaneció silencioso. Era la primera vez que lo ponía al corrien- te del estado avanzado de los estudios que estaba haciendo sobre Benedicto XVI y que él mismo me había comi- sionado.

En el período siguiente, mientras tra- bajaba en la compaginación de la edi- ción especial sobre Pablo VI, en cada encuentro con el Padre, me explayaba sobre los detalles de los descubri- mientos realizados acerca de los símbolos que recubrían las insignias litúrgicas de Benedicto XVI, susci- tando su interés y notando su satisfac- ción por los resultados obtenidos.

Hacia fines de junio, entregué al Pa- dre la compaginación de la edición es- pecial sobre Pablo VI y comencé en seguida el trabajo del número especial sobre la simbología gnóstico-satánica de las insignias litúrgicas de Benedic- to XVI.

El número especial de “Chiesa viva”. 441, de septiembre de 2011. Esta publicación de 96 páginas contiene los siguientes capítulos:

Presentación, Pablo VI, el Papa que cambió la Iglesia, Pablo VI Mason, Su homosexualidad, su pontificado, sus “dichos” y “hechos”, Conclusión.

Esta edición especial de “Chiesa viva” es una síntesis

de todos los trabajos publicados anteriormente sobre el tema, Pablo VI y, como tal,tiene un impacto devastador sobre este Papa que

traicionó a Cristo, la Iglesia y la historia.

San Pedro con las Llaves del Reino de los Cielos.

Terminado el trabajo sobre Pablo VI, el Padre comenzó a preparar una nue- va edición especial: la de Benedicto

XVI. En las semanas siguientes, fui a menudo a visitar al Padre, teniéndolo siempre informado y actualizado acer- ca del desarrollo de mi trabajo.

Le hablé de la Mitra de la “corona- ción” y del hecho de que la casi tota- lidad de los símbolos gnóstico-masó- nicos, representados, coincidían con los impresos en el Templo Satánico de Padergnone; fue él quien me su- girió poner en evidencia estas coinci- dencias, las correspondencia entre ca- da símbolo, de modo que esta particu- laridad estuviese repetidamente subra- yada. Posteriormente, le hablé de otra Mitra satánica, donde también en es- ta se destacaba la Triple Trinidad masónica y muchos otros símbolos masónico-satánicos.

Luego, llegó el turno del nuevo Palio de Benedicto XVI; un palio lleno y literalmente recubierto de símbolos gnóstico-masónicos en los cuales in- cluso cada medida tenía un significa- do satánico. Don Villa seguía con in- terés cada descubrimiento mío, escu- chaba atentamente las disquisiciones y explicaciones sobre estos temas, y apreciaba el ritmo acuciante de estos descubrimientos cuya mole crecía de día en día.

Benedicto XVI.

Luego de las mitras y el nuevo palio, fue el turno del Escudo de armas pa- pal de Benedicto XVI que reveló una realidad horrible y desconcertante: re- presentaba, en sus mínimos detalles, el Emblema heráldico del 30° grado, el grado más satánico de los 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

En aquel mismo período, entramos en posesión de los documentos acerca de la doble Misa Negra, celebrada al mismo tiempo en Roma y en Charles- ton (USA), el 29 de junio de 1963, para entronizar a Satanás en la Ca- pilla Paulina y, en poco tiempo, todo estuvo listo para documentar también este increíble evento.

En el entretiempo, la edición especial “Pablo VI, el Papa que cambió la Iglesia” fue entregada a la imprenta y luego distribuida, antes de fines de agosto.

El 8 de septiembre de 2011, el sema- nal diocesano bresciano La Voce del Popolo, el Giornale di Brescia, Bresciaoggi, y Avvenire publicaban un artículo sobre la fuerte interven- ción del obispo de Brescia, mons. Lu- ciano Monari contra el nonagenario

Mons. Luciano Monari, Obispo de Brescia.

sacerdote Luigi Villa. Sólo La Voce del Popolo publicó el texto completo. La intervención, fue además difundi- da por la Radio y la Televisión local. “Chiesa viva”, en el número de no- viembre, publicaba el texto íntegro de la carta de mons. Monari seguida de una respuesta de 14 páginas de la

cual presentamos la parte introducto- ria:

«Al término de la lectura de esta in- tervención de mons. Monari, uno se queda con la sensación de “va- cío”. Toda la intervención es una obra maestra en el arte de la di- famación y en el uso de toda clase de artimañas para arrojar sobre el “difamado” calumnias e insinua- ciones, con la astucia de proporcio- nar una excusa, o una razón implí- cita, para no tener que cargar con las consecuencias de entrar a fondo en los argumentos sostenidos y do- cumentados por don Luigi Villa, en sus escritos.

Si se piensa que un juicio serio y honesto nace a partir de específicos conocimientos y que el conoci- miento deriva de los “hechos”, la eliminación de los “hechos” crea un “vacío” que puede ser, sin em- bargo, sabiamente colmado con frases de efecto; juicios fuertes, para compensar su “ligereza”; ex- presiones emotivas, para impresio- nar al lector; citas descontextuali- zadas, con ninguna relación con el sujeto; punzantes ironías, para provocar heridas sin riesgos; decla- raciones tan “libres” como para estar fuera de contexto. Y todo ello con el objetivo de lanzar sobre el Autor de los escritos incriminados una tal mole de calumnias e insi- nuaciones, tal vez, para hacer de- sistir a quien osase pedir explica- ciones o emprender una defensa de la víctima. Y sobre todo carga el peso sordo de una Autoridad que, impotente para confrontar al ad- versario en el plano histórico, te- ológico y de los “hechos”, no pue- de más que recurrir a provisiones que no alcanzan a ocultar el flanco débil de un total desprecio por una búsqueda seria de la verdad.

Don Luigi Villa

al tiempo de su “última batalla”.

En un encuentro sucesivo, encontré a Don Villa serio y preocupado. Me di- jo: «Si publicásemos su número espe- cial sobre Benedicto XVI en octubre, con todos los estudios que Ud. ha he-

Luego de la publicación de la edición especial sobre Pablo VI, nos concen- tramos en los trabajos referidos a Be- nedicto XVI. No oculté ciertamente mi dedicación, mi entusiasmo y la ra- pidez con la cual buscaba completar este trabajo, pero el Padre comenzó a frenar mis intentos de arribar a una rá- pida conclusión, intentando hacerme comprender que equivocaba los tiem- pos.

No era la primera vez que recibía es- tas duchas de agua fría, con miras a escoger el modo y esperar el momen- to más oportuno, pero esta vez, en lu- gar de demorar, intensifiqué mis es- fuerzos y declaré que el número espe- cial podía estar listo para la publica- ción incluso para el siguiente mes de octubre de 2011.

Tapa de “Chiesa viva” n. 444, diciembre de 2011, conteniendo el artículo: “¡Navidad!

¿Navidad?” con el cual Don Luigi Villa iniciaba su “última batalla”.

cho hasta ahora y de los cuales me ha hablado detalladamente, esto podría dañar a nuestro Instituto». Luego, me- explicó cómo podría ocurrir y las con- secuencias que se podrían derivar.

Pero yo respondí en seguida: «Enton- ces, podemos hacer así: ¡publicaré a mi nombre un “Número Único” y no con el del Instituto!». Volví a casa y preparé el “Número Único”.

En el encuentro sucesivo, noté inme- diatamente que el Padre estaba sereno y bien dispuesto. Dejó que me sentara y, sin preámbulos, comenzó un discur- so que no podré olvidar jamás.

Dijo: «Ud. se equivoca en publicar su “Número Único” sobre Benedicto XVI con todos los argumentos que me ha detallado en estos últimos me- ses. Ud. quiere usar el ariete contra Roma, pero se equivoca, porque Ro- ma toma el ariete, lo da vuelta hacia quien lo usa y lo aniquila. Yo conozco a Roma y sé cómo hacer. Tenga, sin embargo, presente que “nuestra vic- toria” no es “nuestra”, porque ven-

Tapa de “Chiesa viva” n. 445, febrero de 2012, conteniendo el artículo de Don Villa: “La repetición del escándalo de Asís”.

cemos sólo cuando vence “Roma”; la “Roma caput mundi”, ¡la “Roma que ha proclamado la divinidad de Cristo”! ¡Ésa es nuestra Victoria!».

Yo escuchaba en silencio y estaba fe- liz de escuchar aquellas palabras. Es- taba feliz de conocer finalmente su “plan”, el “plan de su última bata- lla”, porque entrambos sabíamos que no tendríamos tiempo para combatir otra.

El Padre continuó: «Yo conozco a Ro- ma y con Roma se debe dar un paso a la vez. No se echa abajo un Papa con estudios sobre las simbologías satánicas de sus insignias litúrgicas. Sólo se lo puede hacer con la Teolo- gía. Y también con el auxilio de esos estudios».

Luego agregó: «Escúcheme bien: yo iniciaré el mes de diciembre con un artículo sobre Benedicto XVI de- nunciando el hecho de que él no cree en la divinidad de Cristo. Será un artículo sin un título vistoso y se les escapará a muchos, pero no a quien está dirigido.

Después, esperaré algunos meses, pa- ra dar tiempo a una respuesta. Si ésta no llega, entonces, haré un segundo artículo sobre el mismo tema. En el entretiempo, comenzaremos a publi- car, uno por vez, sus estudios acerca de la simbología de las insignias litúr- gicas de Benedicto XVI. De esta ma- nera, no podrán golpearnos, sino de- berán retroceder, en silencio. Luego, publicaré otros artículos, siempre rela- tivos al mismo argumento, junto a los estudios de los símbolos satánicos. Ellos deberán todavía replegarse, siempre callando. Nosotros continua- remos publicando artículos con sus estudios sobre el nuevo Palio satánico y sobre la doble misa negra. Y ellos deberán aún seguir siempre sin reac- ción, sin podernos atacar, sin poder hacer nada.

Finalmente, publicaremos el estudio sobre el Escudo de armas de Bene- dicto XVI y, en este punto, ¡no po- drán más y cometerán un error! Nosotros, entonces, nos dirigiremos a las Autoridades de la Iglesia que deberán tomar una decisión.

En este punto, saldremos con una edición especial de manera que el Papa ¡sea obligado a marcharse!». Jamás había escuchado semejante plan de batalla pero, sinceramente, me era difícil creer que pudiera realizarse. Finalmente, Don Villa me dijo: «Doc- tor Franco, le aseguro que, dentro de un año, Ud. publicará todos los estu- dios que ha realizado sobre la simbo- logía satánica de las insignias litúrgi- cas de Benedicto XVI. Dejemos libre sólo el mes de junio, porque lo quiero dedicar al Sacerdocio».

Y así, el mes de diciembre de 2011, apareció el artículo con el título: “¡Navidad! ¿Navidad?”, en el cual- Don Villa denunciaba el hecho de que Benedicto XVI no cree en la di- vinidad de Cristo. Era un artículo documentado que citaba las frases de dos libros escritos por el card. Jo- seph Ratzinger.

Transcurridos los meses de diciembre y enero, en el mes de febrero, Don Vi- lla publicó el artículo “La repetición del escándalo de Asís” en el cual, usando las palabras de Pío XI, atacó a los autores de los Congresos ecu- ménicos que “invitan promiscua- mente a todos, incluso a aquéllos que miserablemente apostataron de Cristo o que con pertinacia niegan la divinidad de Cristo y de su mi- sión”, agregando: y que “promueven el programa mundial del hebraísmo masónico de demoler la Iglesia de Cristo para sustituirla por la Iglesia Universal del Hombre, simple ins- trumento humano de poder al servi- cio del poder político mundial”.

El mismo número, reportaba el artícu- lo: “La Mitra satánica de Benedicto XVI” que detallaba los significados gnóstico-masónico-satánicos que, lite- ralmente, recubrían la Mitra en cada una de sus partes. Aparecían el Dios- Pan, Lucifer trinitario, la cancela- ción del Sacrificio de Cristo en la Cruz, la declaración de odio a Dios,

La primera página del artículo sobre la primera Mitra, aparecido

en “Chiesa viva” n. 446, febrero de 2012

la redención gnóstica de la blasfema y satánica Triple Trinidad masóni- ca, la iglesia de Lucifer, y muchos otros símbolos y significados masóni- cos. A la publicación del número de febrero ¡siguió el silencio!

El 14 de febrero de 2012, el Padre fue internado en el hospital, pero el mate- rial para publicar en los meses sucesi- vos estaba ya casi listo y, por lo tanto, el plan de batalla proseguía sin retra- sos o desviaciones.

En el mes de marzo, “Chiesa viva” publicó el artículo “Otra Mitra satá- nica de Benedicto XVI”, cuyo conte- nido simbólico era casi idéntico al de la mitra de la “coronación”. Lo que se destacaba con imponencia era la blas- fema y satánica Triple Trinidad ma- sónica, situada a ambos lados de la mitra con 11 perlas de grandes dimen-

siones, y 4 enormes Estrellas de 6 puntas con el Punto central que re- presentan el alma judaica del Hom- bre-Dios de la Masonería.

También a la publicación de este nú- mero, como sucedió con el preceden- te, siguió… ¡el silencio!

La primera página del artículo sobre la segunda Mitra, aparecido

en “Chiesa viva” n. 447, marzo de 2012.

En el mes de abril, llegó el momento del segundo artículo del Padre Villa, que llevaba por título: “Mi segunda carta a Benedicto XVI”, en la cual denunciaba el hecho de que el card. Ratzinger y Benedicto XVI no se habían retractado jamás de aque- llos “pasos” que niegan la divinidad de Cristo y se preguntaba: “Benedic- to XVI ¿es realmente culpable de trabajar para anular la Ssma. Tri- nidad, desconociendo a la Segunda Persona que se ha encarnado para darnos la Revelación y murió en la cruz para salvarnos?”.

Luego, el artículo seguía con una lista de las aperturas y las asociaciones de Benedicto XVI con aquellos que no creen en la divinidad de Cristo, ter- minando con las palabras: «He aquí el verdadero rostro de Asís querido por Benedicto XVI: un retorno al paganismo, una destrucción de la Iglesia de Jesucristo, y por lo tanto una injuria a Dios, una negación de la universal necesidad de la Reden- ción, una falta de justicia y de cari- dad hacia los infieles, un peligro y un escándalo para los católicos, una traición a la misión de la Iglesia».

La primera página del primer artículo sobre el nuevo Palio, aparecido

en “Chiesa viva” n. 448, abril de 2012.

El número contenía también el artícu- lo: “El nuevo Palio satánico de Be- nedicto XVI”, un Palio que, con sím- bolos ocultos, glorifica al Hombre- Dios, Lucifer y la satánica Triple Trinidad masónica.

Un Palio que, en su principal signifi- cado oculto, sustituye la salvación de- las almas con el cruel engaño de una falsa paz que, muy pronto, en cam- bio, mostrará su verdadero rostro y

¡estallará en la fase cruenta de una guerra mundial.

Don Villa fue dado de alta del hospi- tal el 16 de abril, por lo tanto debido a su prolongada ausencia, el número de mayo carecía de la editorial del Director, pero daba cuenta del segun- do artículo sobre el Palio: “Las me- didas satánicas del nuevo Palio de Benedicto XVI” donde, con el auxi- lio de muchas fotografías, se demos- traba que todas las medidas del Palio tenían significados cabalístico-satáni- cos. Estaban simbolizados: el Anti- cristo, Lucifer, Lucifer trinitario, el odio a Dios, la declaración de Gue- rra a Dios y a su Iglesia, la sustitu- ción de la Redención de Cristo con la redención gnóstico-satánica de Lucifer y la eliminación del Sacrifi- cio de Cristo en la Cruz. El artículo terminaba con un breve texto con tí- tulo-pregunta: “¿Vicario de Cristo o de Lucifer?”.

“Chiesa viva” de junio festejaba el 70° aniversario de la Ordenación de Don Luigi Villa y todo el número es- taba dedicado al Sacerdocio.

Al final, sin embargo, aparecía al artí- culo “Sobre el Limbo”, en el cual el Padre denunciaba al card. Ratzin- ger por haber aprobado, en el 2001, la cancelación del “Limbo” en la teo- logía, agitando sólo una piadosa “es- peranza” de que los niños muertos sin el Bautismo puedan ser salvos.

«Con este gesto – escribía Don Villa Benedicto XVI hace saber que Él ha abrazado la doctrina “católica” de- la salvación universal (…) Pero ésta es una opinión que ofende la Sagra- da Escritura, la Sagrada Tradición y la unánime opinión de los Padres de la Iglesia a partir de los cuales se origina el dogma católico».

La primera página del segundo artículo sobre el nuevo Palio, aparecido

en “Chiesa viva” n. 449, mayo de 2012.

La edición de julio-agosto de “Chiesa viva” contenía el artículo de Don Vi- lla: “Un Cardenal sin fe en la Con- gregación para la Fe” que retomaba la cuestión de la negación de la divi- nidad de Cristo por parte de Bene- dicto XVI, y que se preguntaba: “¿Quién es, en realidad, Jesucristo pa- ra Ratzinger? Y, citando el libro de Ratzinger: “Introducción al Cristia- nismo”, respondía: es «aquel hom- bre en el que sale a la luz la nota de- finitiva de la esencia humana, y que precisamente por esto es al mismo tiempo Dios mismo».

En el número aparecía también un lar- go artículo con el título: “Satanás en- tronizado en el Vaticano”, que ofre- cía una síntesis del evento de la doble misa negra, celebrada contemporáne- amente en Roma y en Charleston (USA) para entronizar a Satanás en

Tapa de “Chiesa viva” n. 451, julio-agosto de 2012.

La página 10 de “Chiesa viva” n. 451 de julio-agosto de 2012

que introduce el artículo: “Satanás entronizado en el Vaticano”

Este artículo presenta una síntesis de la doble misa negra, celebrada contemporáneamente en Roma y en Charleston (USA), el 29 de junio de 1963, ocho días después de la elección de Pablo VI, para entronizar a Satanás en la Capilla Paulina, el centro de la Cristiandad.

El texto da cuenta del terrible juramento, hecho por los Prelados presentes en la misa negra de Roma: “profanar intencional y deliberadamente el Sacramento del Orden Sagrado”, “entregar el Alma en manos del “omnipotente Lucifer”, “dedicar la vida a erigir la Iglesia Universal del Hombre y hacer su voluntad”.

la Capilla Paulina. El hecho sucedió el 29 de junio de 1963, ocho días des- puésde la elección de Pablo VI; una elección obtenida con la amenaza de una persecución mundial hacia los ca- tólicos, hecha por los miembros de la Alta Masonería hebraica de la B’- nai B’rith, que habían reaccionado así ante la noticia de la elección como Papa del card. Giuseppe Siri, luego obligado a dimitir.

El artículo reportaba también el jura- mento hecho al término de la misa negra, por los Presentes, Prelados in- cluidos, de vender el alma a Lucifer y de dedicar sus vidas a erigir la Iglesia Universal del Hombre.

El artículo sobre la doble misa negra involucraba a Pablo VI, no sólo por- que este evento tuvo lugar ocho días despuésde su elección al Pontificado, sino por que el contenido del jura- mento hecho en esta misa negra

¡coincidía exactamente con el pro-

grama de los 15 años del Pontifica- do de Pablo VI!

Don Villa conocía bien las reacciones del Vaticano a sus ataques. No pu- diendo entrar en el mérito de los he- chos y de las acusaciones puntuali- zadas, quedaba siempre y sólo la es- trategia de dar pie a todo el peso sor- do de la Autoridad como contrapeso a las denuncias que no podían ser leal- mente afrontadas, combatidas y ven- cidas. ¡Cuántas veces, a las denuncias del Padre, siguieron no los merecidos castigos o remociones, sino, al contra- rio, sólo promociones y premios!

Y después de este artículo sobre la doble misa negra que sacudía hasta sus fundamentos el Pontificado de Pablo VI, ¿qué podía esperar Don Vi- lla, como reacción del Vaticano, sino un “premio” asignado a Pablo VI?

¿Era quizá este “premio” al cual se re- fería cuando, en su “plan de batalla”, me dijo: «… en este punto, no resistirán más y cometerán un error»?

Todo estaba listo para la edición de “Chiesa viva” del mes de septiembre: una edición especial de 32 páginas so- bre el Escudo Pontifical de Benedic- to XVI con el título: “El Anticristo en la Iglesia de Cristo”.

Faltaba todavía una semana para en- tregar la Revista a la tipografía, cuan- do, durante algunas de mis visitas al Padre, noté una velada preocupación en el afrontar el tema de este número especial. Con un breve sondeo, descu- brí que lo que lo turbaba era el título de esta nueva publicación, temiendo fuera demasiado fuerte.

Entonces, fui a ver a Don Villa y le dije: «Padre, Ud. sabe que a esta Edición Especial le he dado un título que corresponde a su contenido, pero la responsabilidad de lo que publicamos en “Chiesa viva” es suya. Además, Ud. sabe que yo he prometido obede- cerle siempre, aún en el caso de que no estuviera de acuerdo con Ud., porque es Ud. el Director. Por lo tanto, si entiende que el título: “El Anticristo

en la Iglesia de Cristo” no es adecua- do, porque existe uno mejor o porque puede representar una amenaza para el Instituto, Le pido que decida Ud. qué título dar a esta edición especial».

Volví después de un par de días, entré en el estudio del Padre y, en cierto momento, recordando la cuestión del título, le pregunté: «Padre, ¿ha pensa- do ya el título para la edición espe- cial?».

Me miró alzando los brazos y agitán- dolos y luego me respondió: «Ha su- cedido algo extraño… estaba buscan- do un fascículo, en este cajón de mi escritorio respondió el Padre – cuando, de pronto, me encontré con una hoja entre las manos. Contenía una frase de Santo Tomás de Aqui- no, el filósofo de la prudencia».

«¿Y qué decía esa frase?».

Esperó un momento y luego, con én- fasis, dijo: «¡La demasiada pruden- cia lleva a la ruina!» y, sin dejarme reaccionar, me miró fijamente y, con voz firme, me dijo: «¡Deja el título así como está! ¡Está bien así!».

Sorprendido con esas palabras y con la intención de mitigar la dureza del título, respondí en seguida: «¿Y si pu- siéramos un signo de pregunta fi- nal?». «¡Sí, está bien así!».

Entonces, miré al Padre sonriendo. Sabíamos entrambos que la decisión tomada no había sido “nuestra”, y yo estaba plenamente convencido de que tal respuesta el Padre la había “solici- tado”, como era habitual hacer cuan- do debía tomar decisiones sobre cues- tiones importantes.

Luego, vi al Padre levantar los ojos al cielo y, luego de haberme mirado, lo escuché pronunciar estas palabras con voz grave: «¡El tiempo de la pru- dencia ha terminado!».

«Padre – respondí en seguida – ¿Ud. está diciendo que ahora se puede dis- parar con los cañones “a quemarro- pa”?».

Y él: «¡Sí, el tiempo de la prudencia ha terminado!».

Tapa de la Edición Especial de “Chiesa viva” n. 452, septiembre de 2012, con el título “¿El Anticristo en la Iglesia de Cristo?”.

El Escudo de Benedicto XVI es una obra cabalístico-masónica de una perfección diabólica para representar, de modo oculto, lo que hay de

más profundamente satánico en la doctrina de los Hebreos cabalistas, es decir,

la fase de la masónica Guerra y Conquista de la Iglesia de Cristo, dirigida por las tres Bestias del Anticristo y alimentada por el Culto a Lucifer,

por la práctica del asesinato y la declaración de odio y de guerra a Dios.

Y así la edición especial de septiem- bre del 2012 salió con el título: “¿El Anticristo en la Iglesia de Cristo?”. El contenido de este número era per- turbador y desconcertante.

El Escudo de armas de Benedicto XVI tiene fundamentalmente dos sig- nificados: representa el Emblema heráldico del 30° grado de la Maso- nería de Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el grado más satánico de los 33 grados, y simboliza el Anti- cristo, formado por las tres bestias del Apocalipsis: Lucifer, la Bestia venida del mar y la Bestia venida de la tierra. El ritual del 30° grado prevé la ado- ración de Luciferen la apariencia del Baphomet, el homicidio ritual, el pi- sotear la Tiara papal, la declaración de odio a Dios y la declaración de guerra a Dios.

Las tres bestias del Anticristo están representadas por la Conchilla-Bap- homet, por la Cabeza de Moro y por el Oso-jabalí, el cual simboliza la ci- ma de la Iglesia que, poniendo su po- der espiritual al servicio del temporal, se prostituye, y trabaja con Lucifer para realizar el satánico plan de un Gobierno mundial erigido contra Dios y contra el hombre.

Después del artículo de la doble misa negra y del Escudo papal, los dos Pontífices Pablo VI y Benedicto XVI fueron definitivamente desen- mascarados: cada uno de ellos, aun- que en forma oculta, se presentaba a los ojos de quienes “podían ver y comprender” como: Patriarca de la Masonería, Patriarca del Mundo, Supremo Pontífice de la Masonería Universal, Cabeza Suprema de la Orden de los Illuminati de Baviera.

Don Villa tenía pocas dudas acerca de la reacción vaticana a tan poderoso doble ataque, tan cercanos en el tiempo uno de otro: ¡usarían la habi- tual táctica de poner el peso de toda la Autoridad para premiar a quien jamás

habían logrado defender y que menos aún lo habrían podido hacer ahora!

Y así, fue el repentino anuncio de Benedicto XVI de beatificar a Pablo VI rápidamente, cambiando todas las reglas preexistentes sobre las normas de los procesos de beatificación. A principios de octubre, el Papa habría pedido el parecer definitivo a los Car- denales responsables de la beatifica- ción.

No se maravilló el Padre Villa de esta decisión y lo demostró la rapidez de su reacción. El día después de cono- cer esta repentina decisión de Bene- dicto XVI, me dijo: «Ahora, escribi- ré una Carta a los Cardenales».

La “Carta” preveía un texto inicial y un alegato. Coordinamos el trabajo y, en breve tiempo, quedó listo el docu- mento que debía ser traducido en di- versas lenguas y enviado, principal- mente, a gran parte del Clero, en todo el mundo.

La “Carta a los Cardenales” fue en- viada a los Cardenales a inicios de oc- tubre y, en seguida después, comenzó el trabajo de traducción a las 4 len- guas más difundidas: inglés, español, francés y portugués.

Fue un trabajo frenético y acelerado, pero Don Villa, luego de haber escrito el texto de la “Carta”, dedicó todo su tiempo a completar la edición espe- cial sobre Benedicto XVI, entregada a fines de septiembre y, en seguida después, preparó los textos de las “Chiesa viva” siguientes.

Don Villa parecía tener una clara vi- sión de los eventos que iban a suce- der, en el futuro inmediato, al interior de la Iglesia, y esto lo demuestra su Editorial del mes de octubre titulado: “Nueva Evangelización” en el cual escribió estas frases:

«Llegados a este punto, las palabras “Nueva evangelización”, (?) nos ha- cen recordar a quella Declaración que Joseph Ratzinger, hizo después del Vaticano II: “De la crisis hodierna, mañana emergerá una “nueva igle-

La página 19 de la Edición Especial de “Chiesa viva” n. 452, septiembre de 2102,

¿El Anticristo en la Iglesia de Cristo?”.

El Escudo de Benedicto XVI representa, en sus mínimos detalles, el 30° grado del Caballero Kadosch, el grado más satánico

de los 33 grados de la Masonería de Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

En el ritual de este grado, el masón se arrodilla ante Lucifer, simbolizado por el Baphomet y le quema incienso perfumado,

luego, comete un homicidio ritual, pisote a la Tiara papal y, a cambio,

recibe una cruz patriarcal con tres brazos, grita su odio y su declaración de guerra a Dios.

Tapa de la “Carta a los Cardenales”, aparecida, en “Chiesa viva” n. 456,

enero de 2013, traducida en cinco lenguas y enviada a todo el mundo.

sia”, muy cambiada. Será pequeña y deberá comenzar desde el princi- pio. No será ya capaz de llenar mu- chos de sus edificios creados duran- te el período de su máximo esplen- dor. Contrariamente a lo que ha suce- dido hasta ahora, presentará una cua- lidad decididamente superior de una comunidad de voluntarios. Trans- formándose así en una pequeña co- munidad, requerirá mucho más de la iniciativa de los miembros individua- les, y admitirá ciertamente nuevas formas de ministerio, y hará crecer verdaderos cristianos que tengan vo- cación para la vida sacerdotal. El cui- dado normal de las almas estará confiado a pequeñas comunidades, en el ámbito de los grupos sociales afines.

Esto será logrado con gran esfuerzo. El proceso de cristalización y clarifi- cación requerirá mucho empeño, y el resultado será una ‘iglesia pobre’, de la gente simple.

Todo esto llevará tiempo, y el proceso será lento y doloroso”».

¿No es quizá, esta, la “Iglesia de los pobres” que predica Francisco “Obispo de Roma”?

¿Esta herejía ya condenada por los Papas, no es la Iglesia que pierde su naturaleza de “Institución”? ¿No es la Iglesia sin más lugares de culto y sacerdotes, sino formada sólo por pe- queñas comunidades de “volunta- rios”? ¿Y no es este el tipo de Iglesia que sueña la Masonería, para des- truir definitivamente la Iglesia de Cristo?

En el número de octubre aparecía también el artículo: “Una desconcer- tante actitud de Benedicto XVI”, en el cual había una fotografía del Papa que hacía el “signo de los cuernos” con ambas manos. En tres páginas, llenas de fotografías, se documentaba el significado de esta desconcertante actitud: “la manifestación exterior de la pertenencia a los Illuminati de Baviera”, el “signo de reconoci- miento masónico de afiliación al Diablo” y “la ostentación audaz de las más altas Autoridades que están asociadas al plan de establecer el Reino del Anticristo en la tierra, con Lucifer triunfante sobre Diosy

¡con la substitución del culto de Dios con el culto de Lucifer”!

El 3 de noviembre fue el día de la se- gunda hospitalización de Don Luigi Villa, en el mismo año.

Para el mes de noviembre, el Padre había preparado un breve artículo so- bre Medjugorje, y los colaboradores nos dedicamos este mes a la traduc- ción y a la distribución de la “Carta a los Cardenales”, que llegó al Clero de casi todos los Países del mundo.

Don Luigi Villa moría el 18 de no- viembre de 2012, a las 2:30 de la ma- ñana, en la soledad. Dos veces había anunciado: «¡Sor Natalina, estoy en agonía!», pero tanta era la serenidad

La página 23 de la Edición Especial de “Chiesa viva” n. 452, septiembre de 2012,

¿El Anticristo en la Iglesia de Cristo?”.

El secreto más profundo del Escudo de Benedicto XVI sin embargo,

es el de “ocultar” la blasfema y satánica Triple Trinidad masónica en la cual

la Tercera Trinidad, constituida por las tres bestias del Apocalipsis de San Juan,

la figura del oso-jabalí representa la cima de la Iglesia que se prostituye

al poder político para la creación de la satánica Iglesia Universal del Hombre,

indispensable para realizar el Gobierno Mundial en la tierra, a edificarse contra Dios y contra el hombre.

de este anuncio que nadie podía creer que fuera cierto. Y así, murió solo, a las 2:30 de la mañana. ¡Tal como mu- rió el Padre Pío!

Pocos días después, fue enviado el número de “Chiesa viva” del mes de diciembre.

En esta edición, Don Luigi Villa re- forzaba su “última batalla” con su edi- torial: “Navidad de Cristo-Dios”. El artículo es un himno al amor de Dios y a la divinidad de Cristo: «Hoy en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador que es el Cristo, el Señor… He aquí el Nacimiento de Jesucris- to-Dios que nos ha traído la verdade- ra alegría, sin la cual ya no podremos vivir… Hemos conocido y hemos cre- ído al amor que Dios tiene por no- sotros… Y esta es la victoria que ven- ce al mundo: ¡nuestra Fe!».

Poco antes de entrar al hospital, el Pa- dre me preguntó cuándo publicaría- mos el número especial sobre Bene- dicto XVI. Respondí que lo haríamos para el mes de febrero de 2013».

«Bien – dijo él – está bien para el mes de febrero y así Benedicto XVI

¡se irá antes de Pascua!». Luego continuó: «Que elija las razones que quiera para irse, pero… ¡que se va- ya!». No di mucho peso a estas pala- bras, porque, después de tantos años de batalla, me había habituado a no pretender los ver resultados de nues- tros esfuerzos.

Sólo después de la muerte del Padre, pude iniciar el trabajo del Número Es- pecial sobre Benedicto XVI.

Con la edición de “Chiesa viva” de enero de 2013, Don Villa concluía su batalla con la editorial: “María Vir- gen y Madre”.

Deplorando el colapso de la Teología, comprendida la Mariología, el Padre nos indicaba la devoción al Corazón Inmaculado de María y el Santo Rosario como únicas y verdaderas armas a nuestra disposición.

Luego, concluía con la conexión ínti- ma entre la Maternidad y la Virgini- dad divina de María, citando a Santo Tomás de Aquino ya San Ambrosio:

«Cristo para mostrar la verdad de su cuerpo, nace de una mujer, para mostrar su divinidad nace de una Virgen, porque “tal es el parto que es propio de Dios”».

En su último artículo: “El Director”, Don Villa habla de las pruebas físicas y morales que nos sacudirán hasta perder la Fe, y concluía: «… debemos insistir en nuestra oración, porque necesitamos de Cristo-Dios, de Sus palabras divinas, para no caer en la tentación de la desconfianza, ¡viendo Su Iglesia en manos de los traido- res, de los infieles, de los hostiga- mientos de los nuevos sacerdotes, ahora enemigos de Cristo!».

El número de enero contenía la “Car- ta a los Cardenales”.

Estaba abatido por la pérdida de Don Luigi Villa, pero le había prometido publicar su Número Especial para fe- brero y ¡quería mantener mi promesa! Comencé en seguida, luego de la muerte del Padre, y continué trabajan- do incesantemente cerca de dos me- ses. Nunca habíamos publicado una edición especial tan voluminosa: 128 páginas con el título: “Benedicto XVI ¿?” pero, finalmente, conseguí, casi al filo, respetar la fecha prometi- da. La edición fue enviada el 25 de enero y el 11 de febrero, hacia el me- diodía, recibí la noticia: «Benedicto XVI hadimitido como Papa».

Ciertamente, Don Villa sabía que Be- nedicto XVI no habría podido soste- ner largamente un ataque teológico unido a la denuncia de la simbología gnóstico-satánico-masónica de sus in- signias litúrgicas, pero, en el pasado, él había intentado usar también un ar- ma potente, para obtener resultados concretos, en esta batalla suya contra la Masonería eclesiástica.

Tapa de la Edición Especial de “Chiesa viva” n. 457, febrero de 2013. Esta imponente obra de 128 páginas, con el título “Benedicto XVI ¿?”

fue preparada por Don Luigi Villa en el 2012 y terminada en septiembre del mismo año.

La Edición fue distribuida el 25 de enero de 2013, al inicio de la

Novena dedicada a Ntra. Sra. del Buen Suceso, cuya Fiesta es el 2 de febrero.

El 11 de febrero, en el aniversario de Ntra. Sra. de Lourdes,

Benedicto XVI presentaba su dimisión, aduciendo razones de salud.

Las verdaderas razones de esta histórica e increíble dimisión las conocía bien Don Luigi Villa

¡por haberlas cuidadosamente preparado en el “plan” de su “última batalla”!

Cuando el artículo: “El secreto de la tumba vacía del Padre Pío”, que era publicado en entregas sucesivas en “Chiesa viva”, había documentado el hecho de que el Santo de Pietrelcina había sido envenenado y que a su cuerpo, primero habían intentado desmembrarlo para hacerlo luego desaparecer y a continuación, no habiéndolo logrado, lo habían mandado quién sabe dónde, dejando la tumba siempre vacía, Don Villa consultó algunos abogados.

En uno de estos encuentros, estuve presente también y recuerdo que el abogado, después de haber escuchado a Don Luigi, afirmó: «Lo importante, para un eventual proceso, es tener una razón válida para haber hecho desaparecer el cuerpo del Padre Pío».

«La razón válida es que habiéndolo envenenado durante largo tiempo, al exhumar los restos, aunque fuera cien años después, se habría fácil- mente descubierto que contenían un veneno», fue la respuesta. El abogado reconoció la validez de este argumen- to y nos pidió documentos para estu- diar mejor el caso.

Luego, los tribunales americanos bus- caban testimonios directos sobre Be- nedicto XVI, sobre su responsabilidad en el escándalo, desenfrenado en los Estados Unidos, de los abusos sexua- les a menores, por parte de sacerdotes y obispos. Don Villa me pidió buscar informaciones sobre estos tribunales y sobre los documentos que se pudieran encontrar y, un día, refiriéndose a los traidores en el vértice de la Iglesia, exclamó: «¡Ellos sólo temen los jui- cios y los tribunales!». Don Luigi me repitió esta frase muchas veces, como si quisiera fijármela en el cerebro.

Poco después de la publicación del número especial de “Chiesa viva”, “¿El Anticristo en la Iglesia de Cris- to?”, se produjeron hechos importan- tes que, seguramente, tuvieron una in- fluencia determinante en el curso de la historia.

Benedicto XVI condenado a 25 años de prisión

El 15 de septiembre de 2012, el Tri- bunal Internacional para los Crí- menes de la Iglesia y del Estado (ITCCS), inició un proceso relativo a un genocidio de más de 50.000 niños indígenas, ocurrido principalmente en Canadá.

El 25 de febrero de 2013, el Vaticano recibía la condena de Benedicto XVI a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad y Francisco res- pondía con un decreto con el cual se negaba a entregar al “Papa eméri- to” a la justicia.

En mayo de 2013, Toos Nijenhuis, una mujer holandesa, obligada duran- te años por su padre a participar en ri- tuales satánicos, hizo la siguiente de- claración: «He visto al cardenal Rat- zinger asesinar a una niña en un castillo francés en agosto de 1987». En el mes de octubre siguiente, otro testigo ocular confirmó cuanto dijo Toos Nijenhuis, declarando también él haber visto al cardenal Joseph Ratzinger matar a una niña, en el otoño de 1987.

La testigo holandesa Toos Nijenhuis indica el lugar en el cual las niñas eran asesinadas y donde eran sepultados sus restos quemados.

Tapa de la Edición Especial de “Chiesa viva” n. 475, octubre de 2014 con el título “Sacrificios humanos”.

La edición contiene los capítulos:

Sacrificios humanos… ¿implicado también el card. Joseph Ratzinger?

¡La traición! (síntesis de la simbología satánica en las insignias litúrgicas de Benedicto XVI,

¿Hubo un instigador de la 7° tentativa de asesinato?

El asesinato de las almas.

¡Es una edición impactante que toca el fondo de satanismo del reino del Anticristo!

Francisco y Benedicto condenados a 25 años de prisión

En la web del Tribunal Internacional para los Crímenes de la Iglesia y del Estado (ITCCS, Link1… // Link2 // Link3) con sede central en Bruselas, siempre a propósito del genocidio de más de 50.000 niños en Canadá, USA, Argentina, Europa, como posibles víctimas de un Culto Internacional de sacrificios de niños que tiene el nombre de “Noveno Círculo”, hemos leído:

«Dos jovencitas han afirmado haber sido violadas por el Card. Jorge Bergoglio, mientras participaba en un ritual de sacrificios humanos. Ocho testigos oculares, con pruebas presentadas a la (ICLCJ de Bruselas (Link1…, Link2), han confirmado estas declaraciones. Según las declaraciones de los testigos, estos rituales de sacrificios de niños, efectuados por miembros del satánico Noveno Círculo, han ocurrido en las primaveras de los años 2009 y 2010, en zonas rurales de Holanda y Bélgica.

Según documentos provenientes de los archivos vaticanos, y entregados por un prominente funcionario vaticano, ex empleado de la Curia vaticana, a la Corte de Justicia, el card. Jorge Bergoglio resulta estar involucrado en ritos satánicos de sacrificios de niños, cuando era sacerdote y obispo en Argentina.

Otro testigo ha afirmado haber estado presente en el encuentro de Jorge Bergoglio con la Junta militar, en el período de la “Guerra Sucia” de la Argentina de los años 70.

Según este testigo, Bergoglio colaboró en un tráfico de niños, hijos de prisioneros desaparecidos, para insertarlos en un círculo internacional de explotación de menores, gestionado desde una oficina del Vaticano».

«El Querellante Principal, ha afirmado:“Algunos sobrevivientes de esos rituales

describen neonatos despedazados sobre altares de piedra y sus restos consumidos por los participantes. Durante los años ‘60, los testigos sobrevivientes eran obligados a realizar estupros y mutilaciones a los otros niños y luego cortarles la garganta con puñales sa- crificiales”».

«Según testigos, Jospeph Ratzinger, Jorge Bergoglio, el jesuita Adolfo Pachon (Superior General de los Je- suitas) y el Arzobispo anglicano de Canterbury, Justin Welby, participa- ban en los rituales de estupro y ase- sinato de niños del Culto Satánico del Noveno Círculo…».

He aquí el texto de la sentencia del tribunal:

«Viernes, 18 de julio de 2014

Causa No. 18072014-002

El juicio unánime de la Corte de Justicia es que los tres principales imputados:

Adolfo Pachon,

Jorge Bergoglio

Justin Welby

han sido encontrados culpables de concurso y complicidad

en crímenes de lesa humanidad, incluyendo el asesinato

y el tráfico de seres humanos, y su personal implicación

en estos crímenes.

La culpabilidad

ha sido presentada y probada más allá de toda duda razonable por parte del acusador».

Tapa de la Edición Especial de “Chiesa viva” n. 474, septiembre de 2014

La nueva Torre de Babel”.

El escudo de Francisco representa el campamento del ejército masónico que debe construir la Nueva Torre de Babel para destruir la Iglesia Católica.

El significado oculto del escudo es: Francisco pone el símbolo de Lucifer

y el de su blasfema y satánica Triple Trinidad masónica

sobre la cabeza del Hebreo y participa de su guerra contra la Iglesia católica para construir la Nueva Torre de Babel, para el triunfo del reinado del Anticristo.

El Noveno Círculo

Luego de la condena a 25 años de prisión del card. Jorge Bergoglio, “Chiesa viva” ha documentado la realidad del “Noveno Círculo”, con un número especial en octubre de 2014, disponible sólo en formato PDF.

El 9° Círculo no es otro que la Cor- te de Lucifer, es decir el grupo de masones de alto grado que son los más estrechos colaboradores de Lu- cifer y que quieren llegar al supremo objetivo de eliminar el Sacrificio de Cristo en la cruz, ¡para el triunfo final del reino del Anticristo!

Un día, como premio, el Padre de la Mentira llevará a estos estrechos colaboradores, a formar parte del

NOVENO CÍRCULO

¡DE SU INFIERNO!

Logo y Lema del Jubileo de la Misericordia

En “Chiesa viva” n. 491 de marzo de 2016, hemos descifrado, de modo completo, los significados ocultos de este Logo que, aún a primera vista, suscita un cierto desagrado.

La misericordia a la cual se refiere el Logo, no es la de Dios Padre que perdona al pecador arrepentido y sal- va su alma, descontándoles, en justi- cia, las penas debidas en el Purgato- rio, pero es la “misericordia” del Pa- dre de la Mentira que, en odio a Dios y al hombre, después de haber con satánica astucia eliminado el pe- cado, “perdona siempre y todo a todos”, sin medida y sin justicia, para

¡POBLAR SU INFIERNO!

La página 18 de la edición de “Chiesa viva” n. 491, marzo de 2016, expresa el verdadero significado del Logo del Jubileo de la Misericordia:

bajo el signo de la Marca de la Bestia: 666 y Anticristo, se yergue la Nueva Torre de Babel

constituida por las 4 Masonerías que forman la “iglesia de Lucifer”.

La Menorah, que representa la Masonería Hebraica de la B’nai B’rith, ostenta el símbolo de la blasfema y satánica Triple Trinidad masónica, que simboliza la redención de Lucifer con la cual los Superiores Desconocidos de la Masonería quieren sustituir la

¡REDENCIÓN DEL SACRIFICIO DE CRISTO EN LA CRUZ!

¡una

BEATIFICACIÓN VERGONZOSA!

19 de octubre 2014. Beatificación de Pablo VI.

Habéis beatificado a Pablo VI sabiendo que Él:

fue un homosexual hasta sus últimos días e invadió la Iglesia de Cristo de Prelados

con el mismo vicio impuro contra natura;

denunció haciendo arrestar, torturar y matar

a los sacerdotes y obispos que Pío XII enviaba, de incógnito, detrás de la cortina de hierro;

fue removido por Pío XII porque lo traicionaba con los servicios secretos de la URSS;

fue electo Papa en lugar del card. Siri con la amenaza

de una persecución INMEDIATA DE LA IGLESIA, hecha por los miembros de la Masonería de la B’nai B’rith;

fue masón y alcanzó la cumbre mundial deviniendo Supremo Pontífice de la Masonería Universal;

desempeñó su Pontificado de acuerdo con el juramento hecho en la doble Misa negra con la cual

Lucifer fue entronizado en la Capilla Paulina;

94

 en 1965, pronunció en la ONU su delirante discurso sobre el “culto del hombre”, presentándose al mundo como la Prostituta de Babilonia;

Realizó el plan satánico

de los Illuminati de corromper al Clero introduciendo el Culto del Falo, del Hombre y de Lucifer en la Iglesia;

Fundó la “Nueva Iglesia Universal del Hombre” de inspiración satánica;

llevó sobre el pecho el Ephod, el símbolo de la negación de la divinidad de Cristo; que llevaba Caifás cuando Condenó a JesuCristo;

No gobernó la Iglesia, sino que dirigió su auto-destrucción; destruyó intencionadamente todo valor dogmático esencial de

ES SABIDO YA QUE SOBRE LOS DOS “PAPAS” QUE HAN BEATIFICADO A PABLO VI

PESA UNA CONDENA

DE UN TRIBUNAL INTERNACIONAL

POR CRÍMINES CONTRA LA HUMANIDAD.

¡VERGÜENZA!

la Santa Misa y de la sacramentalidad del Sacerdocio ministerial, traicionó a Cristo, la Iglesia y a los pueblos cristianos;

fue glorificado como el más grande Caballero RosaCruz, por haber ‘casi eliminado’ el Sacrificio de Cristo en la Santa Misa; ¡no quiso ningún símbolo Cristiano en su ataúd ni siquiera la Cruz!

Entonces, quién era realmente don Luigi Villa?

Desde el inicio de mi colaboración con Don Luigi Villa, no- té la frecuencia de sus referencias al Apocalipsis de S. Juan y, casi siempre, en relación al perío- do de las siete copas de la ira de Dios.

Durante algunos años no hice más que escucharlo acer- ca de este tema que terminaba siempre con estas palabras:

«El Apocalipsis es el libro más difícil del Nuevo Testamento, pero que, en otro tiempo, era leído y estudiado, pero hoy,

descuidado y vuelto el libro más olvida-

San Juan en la isla de Patmos.

objetivo que se pro- ponía don Villa.

En la siguiente oca- sión, al término del discurso de Don Vi- lla, hice esta obser- vación: «Padre, Us- ted afirma que noso- tros estamos ya vi- viendo el período de las siete copas de la ira de Dios, pero co- mo la segunda copa no ha llegado aún, porque cuando lle- gue nadie podrá de- cir que no la ha vis- to ú oído, por los millones de muertos que provocará en el lapso de pocas ho- ras, significa que es- tamos viviendo el período de la pri-

do en el mundo de la cultura y de las masas descristianizadas. Ciertamen- te, es un libro difícil, pero hoy, que estamos viviendo el período de las copas de la ira de Dios, deberemos llegar a comprender un poco mejor los eventos históricos que vivimos y los que seguirán».

Dada la frecuencia y la insistencia con la cual Don Villa me hablaba de este tema, me sentí en el deber de leer es- te libro, para poder entrar a fondo en tema, porque era claro que éste era el

mera copa».

«Exactamente» fue la respuesta.

«Pero los hombres que llevan la marca de la bestia y se prostran an- te su estatua existe desde siempre, mientras que la primera copa de la ira de Dios se refiere a un período espe- cífico, relativo al reino del Anticristo y a la Prostituta de Babilonia, un pe- ríodo que no se repetirá más en la his- toria de la humanidad. Por lo tanto, estos hombres que tienen la “llaga dolorosa y maligna”, que caracteriza

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El dragón del Apocalipsis.

a la primera copa, no son los que siempre existieron, sino que sólo pue- den ser los ministros de Dios que le habían jurado fidelidad, pero que luego lo han traicionado, odiado y que lo combaten. Es decir, se trata de la Masonería eclesiástica».

«Exactamente» fue la respuesta.

«La llaga es una laceración de la piel o de la mucosa, análoga a la úlcera que también es “dolorosa y maligna”. Y la úlcera, generalmente, se produce cuando una persona es sometida a una tensión profunda y continuada, y éste debe ser el caso de todos los Ministros de Dios, que Usted ha desenmascarado y que continúa desenmascarando, señalándolos para la reprobación general de los miem- bros de la Iglesia de Cristo».

«Exactamente» respondió.

«Pero ¿no es justamente éste el en- cargo que le ha dado el Padre Pío, pidiéndole defender a la Iglesia de Cristo de la obra de la Masonería eclesiástica? ¿Y no era éste el obje- tivo del mandato papal que Usted

ha recibido del Papa Pío XII?». Luego de la muerte de Don Villa, en su diario, leí sobre dos visitas relám- pago que hizo al Padre Pío, en San Giovanni Rotondo, porque estaba de- sesperado: en Brescia lo estaban blo- queando, persiguiendo, le impedían toda iniciativa, todo movimiento so- bre todo en el exterior, le hacían im- posiciones y siempre con la amenaza de cerrarle el Instituto.

En ambas visitas, Don Villa se lamen- tó: «Padre Pío, no continúo, me es- tán paralizando».

Y el Padre Pío, las dos veces, le gritó en la cara: «¡Siga adelante, es la voluntad de Dios!».

Dios, con las siete copas de su ira, aniquilará a todos los enemigos de su Iglesia, sobre la tierra. ¿Y no era justo, entonces, comenzar por los ene- migos más peligrosos, es decir los enemigos internos en la Iglesia? ¿Y no son éstos, quizá, los traidores que se han prostrado ante Satanás y se han prostituido al poder político mundial

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y que colaboran con sus Superiores en la Masonería para destruir la Iglesia de Cristo desde el interior, empresa realizable sólo si esta acción satáni- ca viene dirigida desde su vértice?

¿Y cómo hizo un pobre Sacerdote, co- mo Don Luigi Villa para enfrentar se- mejante poder mundial? ¿Cómo podía él “defender a la Iglesia de Cristo de la obra de la Masonería eclesiás- tica” sin colaboradores, sin un ejérci- to, sin medios financieros, sin apoyos políticos y siempre aislado, ignorado, calumniado, perseguido, hecho objeto incluso de siete tentativas de asesina- to?

Evidentemente, Don Luigi conocía el secreto de este encargo y mandato pa- pal: él sabía que el verdadero poder de los Superiores Desconocidos de la Masonería no reside en la potencia financiera, política, militar o mediáti- ca, sino en el Secreto; un secreto que sólo ellos conocen y que reconocen ser su VERDADERO PODER.

Por tanto, el encargo y el mandato pa- pal dado a Don Luigi Villa tenía un objetivo particular: descubrir el secre- to más profundo del reino del Anti- cristo: desenmascarar a la Segunda Bestia salida de la tierra que, luego de haber traicionado a Nuestro Señor, se ha incorporado al Anticristo con sus otros títulos masónicos de Pa- triarca del Mundo, Patriarca de la Masonería, Supremo Pontífice de la Masonería Universal, Jefe Supremo de la Orden de los Illuminati de Ba- viera.

Volviendo sobre los libros, los dossiers y los números especiales de “Chiesa viva” acerca de este tema, publicados por Don Villa, se puede decir que él condujo a la perfección esta batalla desenmascarando, de modo particular, a Pablo VI y luego a Benedicto XVI. En cuanto a Pablo VI, varias veces Don Villa me confió: «En mi segunda visita al Padre Pío, en la segunda mi- tad del año 1963, Padre Pío me pasó

el “testimonio”, indicándome el ob- jetivo de mi misión: ¡Pablo VI»!

Las palabras que le dijo el Padre Pío:

«Coraje, coraje, coraje, porque la Iglesia ya ha sido invadida por la Masonería» y las siguientes: «La Masonería ya ha llegado a las pan- tuflas del Papa (Pablo VI)» habían sido pronunciadas poco después de la Entronización de Satanás en la Capilla Paulina, producida el 29 de junio de 1963, con las dos misas negras celebradas contemporáneamente en Roma y en Charleston (USA). ¿Sabía el Pa- dre Pío que esa fecha señalaba el inicio del reino del Anticristo, es decir el inicio del Séptimo Sello? ¿Cono- cía ya el Padre Pío la verdadera iden- tidad de Pablo VI como Segunda Bestia salida de la tierra? ¿Sabía el Padre Pío que el encargo que había dado a Don Luigi Villa era el de ser el artífice de la primera copa de la ira de Dios?

¿Y sabía Don Luigi Villa que el en-

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cargo recibido del Padre Pío consistía justamente en esto? Me he hecho esta pregunta muchas veces, pero la res- puesta ha sido siempre la misma: aun- que lo hubiese sabido, no tenía ningún sentido comunicármelo, porque lo que debíamos hacer no era escribir que conocíamos cierto secreto, sino ¡de- mostrar la existencia y la verdadera realidad de ese Secreto!

Y, aún, ¿sabía Pío XII que el manda- to papal que había conferido a Don Villa era el de ser el artífice de la pri- mera copa de la ira de Dios?

Don Villa, poco antes de morir, me contó este hecho: después del pedido de mons. Bosio al Pontífice, a través del card. Tardini, para dar un mandato papal a Don Villa y realizar el encar- go indicado por el Padre Pío, Pío XII llamó al card. Tardini y le dijo: «Di- ga a Mons. Bosio que acepto (…) y que es la primera vez, en la historia de la Iglesia, que se confía a un jo- ven sacerdote semejante encargo.

¡Y dígale también que es la últi- ma!».

Pío XII, con estas palabras demostró saber que el mandato que le había da- do a Don Luigi Villa, ¡era único en su género, en la historia pasada, presente y futura de la Iglesia! Un hecho único, en la historia de la hu- manidad, como la primera copa de la ira de Dios.

Pero este mandato, para ser llevado a término, necesitaba descubrir también la “llave” para desenmascarar a la se- gunda bestia salida de la tierra del Apocalipsis de S. Juan.

Esta “llave” es la representación de la blasfema y satánica Triple Trinidad masónica que es la redención de Lu- cifer con la cual el reino del Anti- cristo quiere sustituir la Redención del Sacrificio de Cristo en la cruz. Para triunfar sobre Dios, Lucifer de- be retomar el poder absoluto que tenía sobre el hombre, ¡antes de la muerte en cruz de Jesucristo!

Éste es un combate que se resolverá con la intervención de Dios y con ¡el aniquilamiento de los enemigos de Cristo, de la faz de la tierra!

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BORRAR EL SACRIFICIO

DE CRISTO EN LA CRUZ

ANTICRISTO

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Sobre Para Mayor Gloria de Dios, El Siervo de Dios

Experto en Informática y en Bioquímica y Biología Molecular.

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