Resumen y comentario del catecismo sobre la Divina Voluntad del P. Pablo Martin Sanguiao.

Aquí teneis el Catecismo de la Divina Voluntad escrito por el P. Pablo Martín Sanguiao:

“Pequeño Catecismo sobre la Divina Voluntad” de Pablo Martín Sanguiao. Compendio del “Mensaje” Espiritual de la Sierva de Dios Luisa Piccarreta, “La Pequeña Hija de la Divina Voluntad” en su vida y en sus Escritos para una formación fundamental en la Fe y como Guía para la Vida Eterna.

 

Resumen del catecismo.

  • ¿QUÉ ES “VIVIR EN LA DIVINA VOLUNTAD”?

Es tener como vida propia la misma Voluntad de Dios, como se conoce mediante los Escritos de Luisa Piccarreta. Esa fue la vida interior de Nuestro Señor Jesucristo y de María Stma., Madre suya y nuestra.

  • ¿QUIÉN ES LUISA PICCARRETA?

La Sierva de Dios Luisa Piccarreta, “la Pequeña Hija de la Divina Voluntad”, es la criatura que el Señor ha escogido para dar comienzo en ella al cumplimiento de su ideal, de su Decreto eterno, y para hacer que se conozca en la Iglesia y en el mundo entero: que su Querer Divino sea en el hombre lo que es en Dios: su Vida, su Felicidad, la Fuente de la que brotan todas sus obras.

Luisa nació en Corato (Bari, Italia) el 23 de Abril de 1865; allí vivió siempre y allí murió el 4 de Marzo de 1947. La gente la recuerda todavía como “Luisa la Santa”. Su Causa de beatificación fue abierta en 1994. Muchos son sus testigos (entre ellos muchos sacerdotes y obispos, un cardenal e incluso un santo canonizado, San Anibal Maria Di Francia, que la trató durante 17 años, siendo el censor eclesiástico de sus escritos). Siempre estuvo sometida a la autoridad de sus Confesores, santos sacerdotes encargados por la Iglesia. Pero el principal testigo de Luisa es ella misma, en sus escritos, en los que cuenta su vida y su misión.

  • ¿QUÉ HA ESCRITO LUISA? ¿CUALES SON SUS ESCRITOS?

Luisa no era una persona instruida, había ido a la escuela sólo uno o tal vez dos años; pero por obediencia a sus Confesores tuvo que escribir todo lo que ella vivía de un modo extraordinario. Así escribió 36 gruesos cuadernos o Volúmenes en forma de diario, que Jesús ha escrito —dice El— “con su dedo de luz en el fondo de su alma”, y luego Luisa ha escrito en el papel.

Esos escritos maravillosos han sido titulados por su Autor, que es el Señor: El Reino de mi Divina Voluntad en la criatura —Libro de Cielo— El llamado a la criatura al orden, a su puesto y a la finalidad para la que fue creada por Dios”.

San Anibal fue nombrado Censor de los escritos de Luisa, examinó esos Volúmenes (él conoció los primeros 19) y les dió el “Nihil Obstat”; entonces el Arzobispo les dió su “Imprimatur”.

Luisa escribió también Las Horas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo”, la Piadosa Peregrinación del alma en la Divina Voluntad” y La Virgen María en el Reino de la Divina Voluntad”.

Además escribió un cuaderno de “Memorias de su infancia”, para completar el primer Volumen; ha escrito muchas oraciones y novenas, así como muchas cartas.

LA ESPIRITUALIDAD DE LUISA PICCARRETA.

01 –  No son pocos los místicos conocidos por una particular “doctrina” que caracteriza su vida espiritual. ¿Cuál es, en pocas palabras, la doctrina espiritual característica de Luisa Piccarreta?

Es el vivir en la Divina Voluntad”. Es la Voluntad misma de Dios, dada por El y recibida por su criatura, el hombre, como su heredad y su propia vida.

04 – ¿Cuál es la esencia de su mensaje? ¿Luisa da algún anuncio en particular?

Respuesta de Jesús: Gracia más grande no podría conceder en estos tiempos tan tormentosos y de carrera desenfrenada hacia el mal, que hacer saber que quiero conceder el gran Don del Reino del Fiat Supremo”. Exactamente se trata del cumplimiento de ese Reino que invocamos en el Padrenuestro: su Voluntad, a partir de Luisa, se ha de cumplir de un modo nuevo en la tierra, de la misma manera que se cumple en el Cielo, donde es la fuente de todos los bienes y felicidad, donde es la Vida de Dios y de sus hijos. Por tanto, el punto de partida del gran Mensaje Ntro. Señor lo expresa diciendo: Vengo a quedarme con vosotros para hacer vida juntos y vivir con una sola Voluntad, con un solo Amor”.

05 – Entonces, ¿cuál es precisamente la novedad en lo que escribe? ¿Hasta dónde llega lo que otros escritores espirituales han dicho sobre la Divina Voluntad y dónde empieza el don nuevo de Luisa?

Responde el Señor: Hija mía, no se quiere entender: vivir en mi Voluntad es reinar, hacer mi Voluntad es estar a mis órdenes. Lo primero es poseer, lo segundo es recibir mis órdenes y cumplirlas. Vivir en mi Querer es considerar mi Voluntad como cosa propia, es disponer de Ella. Hacer mi Voluntad es considerarla como Voluntad de Dios, no como algo propio, ni poder disponer de Ella como se desea. Vivir en mi Voluntad es vivir con una sola Voluntad, que es precisamente la de Dios… Vivir en mi Voluntad es vivir como hijo; hacer mi Voluntad es vivir como siervo. En el primer caso, lo que es del Padre es del hijo… Y luego, ésto es un don que quiero dar en estos tiempos tan tristes, que no sólo hagan mi Voluntad, sino que la posean. ¿Acaso no soy Yo dueño de dar lo que quiero, cuando quiero y a quien quiero?… No te extrañes si ves que no entienden. Para entender deberían disponerse al más grande de los sacrificios, como es el no dar vida, aun en las cosas santas, a la propia voluntad. Entonces sentirían qué cosa es poseer la Mía y tocarían con la mano lo que significa vivir en mi Querer” (18-09-1924)

06 – Luisa habla a menudo de “la Divina Voluntad”, “el Querer Divino”, etc. ¿Son lo mismo? ¿Es igual “el Divino Querer” que “lo que Dios quiere”? En todo ésto, ¿dónde se coloca el Amor?

La Divina Voluntad, que Jesús llama en el Evangelio la Voluntad del Padre”, es la realidad más íntima, vital, esencial de Dios: Ah, todo está en mi Voluntad. Si el alma la toma, toma toda la sustancia de mi Ser y contiene todo en sí” (2-3-1916).

Digámoslo de un modo más intuitivo: la Voluntad es un sustantivo (la palabra que expresa la sustancia), mientras que todos los atributos divinos, Amor, Bondad, Eternidad, Inmensidad, Inmutabilidad, Justicia, Misericordia, Omnipotencia, Omnivi- dencia, Santidad, Sabiduría, etc. son sus adjetivos: “La Divina Voluntad es buena,

santa, infinita, eterna, omnipotente, sapientísima, misericordiosa, inmutable…”

El Divino Querer” es la Voluntad de Dios en acto, indica lo que hace y por eso es un verbo. Otra cosa es lo que Dios quiere.

La distinción entre “la voluntad” y “el querer” (aunque de hecho equivalen) es la misma que hay entre “el corazón” y “el palpitar”, o entre un motor y el movimiento de ese motor.

Otra cosa más es el efecto que produce el palpitar, o sea, la vida, o bien el funcionamiento del motor, como sería por ejemplo el viajar. En el caso del “querer”, el efecto que produce es “el amor”. De este modo, bien puede decir el Señor que el Amor es el hijo de la Divina Voluntad”, es decir, su manifestación y comunicación.

La Divina Voluntad por lo tanto es algo que está más allá, por encima de todo lo que Ella misma hace, de las cosas que Dios quiere o no quiere o que permite. Es la fuente y la causa suprema de todo lo que Dios es, de la Vida inefable de la Stma. Trinidad y de sus Obras de Amor eterno. Es como “el motor” íntimo de Dios que da vida a todo lo que El es y a todas sus obras. Es como “el Corazón” de las Divinas Personas.

08 – Llegamos al punto esencial: ¿Qué es “vivir en la Divina Voluntad”? ¿Acaso no es cumplir la Voluntad de Dios, que todos los Santos conocen y hacen?

Jesús le dice: Los mismos Santos se unen conmigo y hacen fiesta, esperando con ardor que una hermana suya sustituya sus mismos actos, santos a nivel humano, aunque no a nivel divino; Me ruegan que cuanto antes haga entrar a la criatura en este ambiente divino…” (13-2-1919)

En otro pasaje Luisa dice: “¿Será posible que (Jesús) haya dejado pasar tantos siglos sin dar a conocer estos prodigios del Divino Querer y que no haya elegido entre tantos Santos a uno que diera comienzo a esta santidad totalmente divina? Y eso que han estado los Apóstoles y tantos otros grandes Santos, que han asombrado a todo el mundo…” (3-12-1921)

Amor mío y Vida mía, yo aún no logro convencerme: ¿cómo es posible que ningún Santo haya hecho siempre tu Stma. Voluntad y haya vivido de la forma como ahora dices, en tu Querer?”

–“…Desde luego que han habido Santos que han hecho siempre mi Querer, pero han tomado de mi Voluntad en la medida que la conocían. Ellos conocían que hacer mi Voluntad era el acto más grande, lo que más honor Me daba y lo que conducía a la santificación, y con esa intención la hacían y eso tomaban, porque no hay santidad sin mi Voluntad, y no puede resultar ningún bien, santidad grande o pequeña, sin Ella” (6-11-1922).

Hija mía, en mi Voluntad Eterna encontrarás todos mis actos, como también los de mi Madre, que envolvían todos los actos de las criaturas, desde el primero hasta el último que tendrá que existir, como dentro de un manto, del cual, teniendo como dos partes, una de ellas se elevava hasta el Cielo para devolver a mi Padre, con una Voluntad Divina, todo lo que las criaturas Le debían: amor, gloria, reparación y satisfacción; la otra permanecía como defensa y ayuda para las criaturas. Nadie más ha entrado en mi Voluntad Divina para hacer todo lo que hizo mi Humanidad. Mis Santos han hecho mi Voluntad, pero no han entrado en Ella para hacer todo lo que hace mi Voluntad y recoger como en una sola mirada todos los actos, desde el primer hombre hasta el último, y hacerse actores, expectadores y divinizadores de los mismos. Con hacer mi Voluntad no se llega a hacer todo lo que mi Eterno Querer contiene, sino que desciende limitado a la criatura, en la medida que la criatura puede contenerlo. Sólo quien entra dentro de El se ensancha, se difunde como luz del sol en los eternos vuelos de mi Querer y, encontrando mis actos y los de mi Madre, añade el suyo. Mira en mi Voluntad:

¿acaso hay otros actos de criatura multiplicados en los míos, que llegan hasta el último acto que ha de cumplirse en la tierra? Fíjate bien; no encontrarás ninguno. Eso significa que nadie ha entrado. Estaba reservado abrir las puertas de mi Eterno Querer sólo a mi pequeña Hija, para unificar sus actos a los míos y a los de mi Madre y hacer que todos nuestros actos fueran triples ante la Suprema Majestad para bien de las criaturas. Ahora, habiendo abierto las puertas, pueden entrar otros, con tal que se dispongan a un bien tan grande. (6-11-1922)

09 – Luisa habla a menudo del Reino de Dios que se ha de cumplir, que va a venir; Luisa pide que “el Querer Divino venga a reinar”: ¿qué quiere decir todo eso?

  • 1°.- El Reino de Dios es que su Voluntad se cumpla.

  • 2°.- La Voluntad del Padre ha establecido su Reino en la Stma. Humanidad de Jesucristo, dándole todos sus atributos y derechos divinos.

  • 3°.- Todo lo que Jesús posee en su Adorable Humanidad quiere darlo a su Cuerpo Místico. Las palabras así en la tierra como en el Cielo”, en Jesús y María son perfecta realidad: “como es en el Padre así es en el Hijo”. Por eso, mientras que Jesús y María vivían en la tierra, el Reino de Dios estaba en la tierra. Pero en nosotros esas palabras tienen que ser un deseo ardiente, una invocación incesante, porque son una Promesa divina. San Agustín dice: Hágase en la Iglesia como en Nuestro Señor Jesucristo; hágase en la Esposa, que es su prometida, como en el Esposo, que ha cumplido la Voluntad del Padre”.

  • 4°.- Esta Promesa divina del Reino todavía se tiene que cumplir en la tierra del modo como ya se cumple en el Cielo. Lo cual supone dos cosas:

-que no sólo hemos de ir al Reino de Dios después de la muerte, sino que el Reino de Dios todavía tiene que venir en el tiempo histórico, y no puede acabarse el mundo

sin que antes tenga su pleno cumplimiento (Se trata del restablecimiento del orden de la Creación, como era antes del pecado),

-y que el Reino de Dios todavía no ha venido, porque no hay que confundirlo con la Redención o con la Iglesia.

  • 5°.- Este Reino, que la Iglesia invoca incesantemente en el Padrenuestro (que su Voluntad se haga “así en la tierra como en el Cielo”), respecto a la Redención y a la Iglesia es como el Fruto respecto al árbol: esencialmente ya está presente en el árbol desde el principio, desde que fue plantado. El árbol fue plantado, es cultivado y crece, se cubre de hojas y de flores, pero todo eso tiende como finalidad al tiempo de los frutos. Así la Redención, los Sacramentos, la Iglesia y toda la obra del Espíritu Santo en ella tiene como fin el Reino de la Divina Voluntad.  

18 – ¿Hay algún método o itinerario útil, aconsejable, para emprender la lectura de sus escritos?

Es como escalar una montaña: no se puede hacer saltando acá y allá. La base de partida indispensable es una suficiente familiaridad con el Evangelio y en general con la Sagrada Escritura. Hay que llevar un cierto orden: empezar por donde Luisa empezó a escribir, a partir del Volumen 1°, tomando para nosotros todas las enseñanzas y dejando para Luisa sus cosas personales (experiencias místicas, sufrimientos, vocación de “Víctima”…). Sin embargo sirve leer a la vez el Volumen 11°, capítulo por capítulo, porque da mucha luz y enciende el entusiasmo y el amor hacia la Divina Voluntad. Al mismo tiempo, emprender “Las Horas de la Pasión”, como escuela del amor y del conocimiento del Señor. Lo demás, “poco a poco”… para que el fuego, bien alimentado, prenda y no sea “un fuego de paja”..

 

Comentario del catecismo.

El catecismo es un gran medio para prepararnos a la lectura de los escritos de Luisa Piccarreta, pues es en si mismo un resumen de toda su obra.

Mediante el catecismo, el P. Pablo Martin Sanguiao nos introduce a la Divina Voluntad y nos da una serie de indicaciones para la lectura de la obra, ya que es extensa y es fácil perderse en ella sin tener en cuenta las consideraciones que el P. Pablo va desglosando.

Además, también es un excelente medio para acercarnos a la persona de la Sierva de Dios Luisa Piccarreta y su espiritualidad, que no es sino lo que ha escrito a lo largo de su vida, la Divina Voluntad. El P. Pablo nos escribe también en el catecismo como enseñó el Señor Jesucristo a Luisa como orar en la Divina Voluntad, que no es una moda o técnica, sino que es hacer vida la Divina Voluntad, lo cual es fundamental para entrar a vivir en la Divina Voluntad.

El Señor Jesucristo, sirviéndose de esta virgen a la que Él llama «la pequeña Hija de la Divina Voluntad», ha querido revelar a su Iglesia lo que en su Humanidad y en su Stma Madre, la Virgen María, realizó su Divinidad, para cumplimiento de la petición del PadreNuestro: «hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo». Para ello, ha querido hacer entrar a la Sierva de Dios Luisa Piccarreta en la Divina Voluntad, y ha dado a conocer la Divina Voluntad por medio de sus escritos para que otros, los «Hijos de la Divina Voluntad», entren en ella.

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Sobre Para Mayor Gloria de Dios, El Siervo de Dios

Experto en Informática y en Bioquímica y Biología Molecular.

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