“Y la Tolerancia… ¿Qué?”–Por el P.B. Fabio Jesús Calvo Pérez.

Mentiras y cartas sin respuesta

“Mentiras democráticas y Cartas oficiales sin respuesta”

Escrito por el de P.B. Fabio Jesús Calvo Pérez

Precio 9 € + Gastos de envío.

Pedidos:   Tel.  987 336 095

Iglesia de Villamuñío (24344 – León, España)

La Biografía del P.B. Fabio Jesús Calvo, pueden leerla aquí, y comprobarán que ama la Música, y ha Compuesto numerosas piezas musicales, aparte de todo un Filósofo y Teólogo Escolástico (Clic Aquí).

 

 

 

Y LA TOLERANCIA… ¿QUÉ?

A poco que olfateemos los lemas de la modernidad, observamos un satáni­co plan de desmantelamiento de la moral, del dogma y de las doctrinas católicas.

Los enemigos de la verdad no suelen usar la técnica del enfrentamiento a cara descubierta, porque saben que morder con prisas es romperse los dientes. Su táctica es la corrosiva y encubierta, la que desune energías mentales y volitivas en el esfuerzo diluido del tiempo y la rutina.

Amnistía Internacional, nido solapado de la masonería, hace la vista gorda a las cadenas invisibles que frustran las verdaderas libertades y pone su esfuerzo en atacar a los regímenes que actúan con autoridad y fuerza incorruptibles. Llevan el sello de lo masónico; combatir la intolerancia — dicen ellos.

Seamos mínimamente críticos. Si se proclama (nunca se dice dé donde surge) un lema como filosofía subliminal, lo menos que debemos hacer es anali­zarlo con la lupa del sentido común; algo que está al alcance de cualquiera que no desee ser engañado.

Así pues: ¿tolerancia? ¿Y qué es lo que hay que tolerar? Porque es evi­dente que, si todo fuese tolerable, sobrarían todas las prohibiciones y mandatos puesto que todo sería bueno, equitativo y saludable.

Suponemos que la moda de la “tolerancia” está condenando unas cosas y abogando por las contrarias. Pero como no dogmatiza su código moral (otra forma de cobarde pedrada por la espalda) no dice quién tiene que tolerar a ‘quién ni que es tolerable; con lo cual lo que busca no es añadir verdades morales al código ético-religioso ya conocido, sino exactamente lo contrario: ¡destruirlo! Sí señor. La “tolerancia” vocinglera en bocas tan insulsas como revanchistas, se propone relativizarlo todo para poder penetrar en el bastión de las verdades intemporales que sustentan un mundo a la sombra de Dios y así plantar la bande­ra del ateísmo anárquico, enemigo de la sociedad, del hombre y de la verdadera cultura.

En la esfera política es el liberalismo que odia todo freno moral y usa hipó­critamente la libertad como tapadera del libertinaje. Proclama la ley del más fuerte.

(página 47)

En la esfera religiosa es el poder satánico que combate a quienes duermen en los laureles del pasado glorioso y que busca zarandear los cimientos católicos de la “luz del mundo” como norma objetiva de justicia, progreso y fraternidad cristianas. Proclama el estorbo de la razón natural y de la fe sobrenatural.

Hay algo evidente a poco que pensemos: para exigir que el mal transija con el bien, no hace falta pedir tolerancia. Para exigir que la injusticia deje paso a la ley natural, a la lógica y al Decálogo divino, no hace falta inventarse preci­samente a estas alturas del progreso el lema de la “tolerancia”. ¡No! La “toleran­cia” ataca todo lo que sea dogmático, estable, fiable, indiscutible e indestructible. La “tolerancia” actual es una puñalada por la espalda porque de frente tiene la batalla perdida. La “tolerancia” es el veneno disuelto en el lago de la sociedad para debilitar las reservas morales y confundirnos de camino. Ojo con los cantos de sirena de los “lobos con piel de oveja” y que San Pablo advirtió a Timoteo: “…porqué llegará un tiempo en que la gente no soportará la sana doctrina y para halagarse el oído se rodearán de maestros a la medida de sus deseos y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas”.

¿Por qué hay que transigir, tolerar lo intolerable? Si una verdad existe, necesariamente tiene que ser intolerante contra el error. La palabra “tolerancia” se contradice consigo misma o, de lo contrario, la frontera del bien y del mal desaparecerá, con lo cual, el lema de la tolerancia estaría de más.

Por otra parte, quienes corean tales lemas, además de demostrar una nula formación religiosa y cultural, no ven su propia contradicción de que quien combate los dogmas también cree en el dogma. Es lo de siempre: quítate tú para ponerme yo.

Quien exige “tolerancia” es para que le toleren a él, porque si tolerase los imperativos de la recta razón y la ley justa/sería acérrimo enemigo de quienes las quebrantasen, aunque fuese bajo el lema de la “tolerancia”. Dicho más claro: sería intolerante contra las falsas tolerancias.

Cuando escribí al pseudo-religioso programa “Fronteras” (de RNE) y me leyeron mi documentada e incisiva carta, se limitaron a despecharme con una sola palabra: ¡Intransigente! Les respondí que “el único intransigente es quien transige con la sinrazón”, puesto que, despreciando la verdad histórica, lógica y bíbli­ca, se pasa al bando de los que hacen lo que les da la gana a golpe de decreto convencional, de moda pasajera o lema tendencioso. Es la tiranía del manipulo por­que puedo y a quienes me obstaculizan les amordazo. “Transijo con la sin razón, porque la razón no transige conmigo”.

¡Nadie hay completamente tolerante, ya que mientras más amigo sea de la tolerancia, menos tolerará al intolerante…!

(Página 48)

 

Foto P.B. Calvo (1)

Biografía de P.B. Fabio Jesús Calvo Pérez: 

Nacido en Joarílla de las Matas (León) y ordenado sacerdote el 1-6-69, ejerce su función ministerial de Párroco de Villamuñío (León, España) desde hace 47 años, y de otras nueve parroquias del Municipio de El Burgo Ranero (Camino de Santiago).  Allí, en la paz de estos pueblos tradicionales a lo tridentino, en sus pocas horas libres, compone música de estilo romántico, casi preferentemente de temática e inspiración religiosa.  Tiene re­gistrados 96 títulos, entre géneros largos y cortos: una sinfonía religiosa, un concierto para violín y orquesta, tres poemas sinfónicos, lieder, Stabat Mater, Te Deum, Magníficat (orques­tales con canto), música de cámara, piezas pianísticas, abundantes motetes en latín, roman­zas orgánicas, etc.

Lee con facilidad libros en Alemán, y su sentido filosófico le llevó al teológico por su amor a la Verdad, que es lo que plasma en su arte.  Va del fondo a la forma, como relieve del tema que celebra, canta y enaltece.  No sa­be escribir sin un motivo filosófico o teológico inicial.  La forma por la forma, es otra forma de insinceridad y el arte que no es sincero, es un juego de elementos, pero no arte estricto.  Por eso es más importante el pensamiento y la personalidad del creador que su producción, por muy técnica que esta fuese.

Todo ello lo hace para gloria de Dios y cultivo de su espíritu.  No busca otro fin, que tam­poco necesita.

Don Jesús no podía menos de intimar con D. José Ignacio Dallo, otro polo atractivo en la defensa de las mismas causas de Dios, Patria y Justicia, a quien admira y encumbra mereci­damente y consciente de las ingratitudes que estos sagrados deberes implican.

Su TE DEUM para cuatro voces mixtas y orquesta, responde a la celebración jubilosa del evento providencial del 25 Aniversario de la fundación y publicación de la valiente y cató­lica revista “SIEMPRE P’ALANTE”, cuyo creador y protagonista-director, D. José Ignacio Dallo, ha sido uno de los pocos sacerdotes intrépidos e inaccesible al desaliento, jugándose el pues­to, que nos quedan en esta desconocedora e ingrata de su propia historia llamada antes España.

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Sobre Para Mayor Gloria de Dios, El Siervo de Dios

Experto en Informática y en Bioquímica y Biología Molecular.

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